Jeremías 6:27 El Señor me dijo: «Te encargo que pongas a prueba a mi pueblo. Examínalo, para ver cuál es su conducta.»
Dios habla a Jeremías y le asigna la tarea de examinar a la gente, como torre que se levanta sobre el pueblo.
Fortaleza : Para conocer sus caminos.
Jeremías 6:28 Todos ellos, Señor, son muy rebeldes; son gente chismosa y pervertida; no son más que bronce y hierro.
Bronce y hierro : Comparado con la plata y el oro estos son metales burdos.
Jeremías 6:29 Cuando el fuelle sopla con fuerza, hace que el fuego derrita el plomo. De nada sirve que a ellos se les refine, pues los malvados no desaparecen.
Jeremías 6:30 Habrá que llamarlos «plata de desecho», porque tú, Señor, los has desechado.
En el proceso de refinado de la plata, se le añadía plomo al mineral. El plomo se consumía y la escoria se separaba. Aquí falla el proceso porque el mineral tiene muchas impurezas. Entonces, el pueblo es como plata desechada.
El metal se purificaba mediante el fuego. Conforme se calienta, se queman las impurezas y solo permanece el metal puro. Cuando Dios probó al pueblo de Judá, sin embargo, no encontró pureza en sus vidas. Siguieron en sus caminos de maldad. ¿Ve usted impurezas en su vida que deben quemarse? Confiéselas a Dios y permítale que lo purifique como El tenga a bien hacerlo. Dedique tiempo ahora para meditar en las esferas de su vida que El ya ha refinado, luego agradézcale lo que está haciendo.
