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Jeremias 45: No buscaré para mí grandezas

Jeremías45:1 Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, cuando éste escribió estas palabras en un libro al dictado de Jeremías, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, diciendo:

Desesperado, y vencido por las dificultades que enfrentaba, Baruc recibe un mensaje de Dios que le dice que no busque para sí grandezas , sino que agradezca haber escapado con vida. No se da clave alguna para descifrar el porqué Baruc estaba tan afligido. Está claro, sin embargo, que Baruc formaba parte del plan general de Dios de castigar al pueblo escogido y que debía conformarse con desempeñar su papel.[private]

El hecho relacionado a este capítulo aparece en 36.1-8. El capítulo se escribió en 605-604 a.C. Baruc era el escriba que registraba las palabras de Jeremías en un rollo. Baruc sirvió por mucho tiempo a este profeta poco popular, escribiendo su libro de luchas y juicios, y ahora estaba molesto. Dios dijo a Baruc que dejara de poner sus ojos en él y en cualquier recompensa que pensaba merecía. Si hacía esto, Dios lo protegería. Es muy fácil perder el gozo de servir a nuestro Dios cuando dejamos de poner los ojos en El. Mientras más apartamos la vista de los propósitos de Dios hacia nuestros propios sacrificios, más frustrados nos volvemos. Cuando sirva a Dios, cuídese de fijar la atención en lo que ha renunciado. Cuando esto suceda, pida perdón a Dios. Luego fije sus ojos en El y no en usted mismo.

Jeremías45:2 Así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de ti, oh Baruc:

Jeremías45:3 «Tú dijiste: ‹¡Ay, infeliz de mí!, porque el Señor ha añadido tristeza a mi dolor. Cansado estoy de gemir y no he hallado reposo.›»

Jeremías45:4 Así le dirás: «Así dice el Señor: ‹He aquí, lo que he edificado, lo derribo, y lo que he plantado, lo arranco, es decir, toda esta tierra.›

Jeremías45:5 «Pero tú, ¿buscas para ti grandes cosas? No las busques; porque he aquí, voy a traer calamidad sobre toda carne»–declara el Señor–»pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde vayas.»

Palabras de consolación a Baruc.

Baruc nos pone un apéndice a los incidentes biográficos que acaba de consignar sobre Jeremías. El secretario de Jeremías se sentía desalentado por tanta adversidad e incomprensión, y Jeremías le transmite de parte de Yahvé un oráculo de consolación. La datación del cuarto año de Joaquim es considerada como adición posterior por muchos autores. Pero los argumentos aducidos no prueban la imposibilidad de que este apéndice haya sido escrito cuando el texto lo indica. El lugar propio hubiera sido a continuación de lo narrado, pero bien pudo trasponerlo al final de la sección biográfica de Jeremías, por él redactada para que no se perdiese el fragmento oracular de su maestro, el cual, por otra parte, no debía interrumpir el contexto general de los incidentes del profeta.

Baruc sufría una fuerte depresión moral, como la había sufrido su maestro Jeremías. Necesitaba ser confortado por Dios, como lo había sido éste. Al redactar las profecías e incidentes de su maestro, se sentía deprimido ante tanta incomprensión, ya que tenía que participar de los desprecios de que era objeto Jeremías. Por otra parte, la obcecación general llevaba inevitablemente a la catástrofe. Sólo tenía que consignar por escrito ruinas, amenazas, que llenaban el triste horizonte futuro de su pueblo. Las profecías se sucedían cada vez más sombrías, y él temía personalmente por su suerte; de ahí su queja: ¡Ay mísero de mí, que Yahvé no hace más que añadir dolor a mi dolor!. Su sentimiento patriótico le laceraba ante los tristes destinos de su nación, y su destino personal le angustiaba. Por todo se sentía en una amargura profunda, en una crisis psicológica: ¡Me canso de gemir, y no hallo reposo!.

Pero Yahvé en su mensaje le invita a la reflexión. Está en contra de los intereses personales. También Yahvé tiene llagado el corazón, ya que tiene que destruir, por imperativos de su justicia y santidad, lo que con tanto amor ha formado: He aquí que lo que yo había edificado lo destruyo, lo que había plantado lo arranco. Muy contra sus sentimientos de amor, se ha visto obligado a castigar con la ruina general a su pueblo Israel, que con tanto amor había edificado y plantado al formarlo como pueblo, sacándolo de Egipto. Todos sus desvelos han resultado inútiles. Pero su justicia es inexorable, y tiene que intervenir. Si, pues, Yahvé mismo tiene que sacrificar los íntimos sentimientos de su amor en aras de la justicia, ¿por qué se va a exceptuar el propio Baruc?: Y tú pides para ti grandes cosas. Esto es pedir demasiado, ya que tiene que compartir un mínimum de penalidades. No debe poner en primer plano sus sentimientos personales y sus intereses particulares, sino pensar en las exigencias de la justicia y santidad divina. Debe contentarse ahora con salvar su vida, y por eso todavía es un privilegiado, ya que Dios le anuncia que no perecerá en la ruina general: Te dejo a ti salva la vida dondequiera que vas. Efectivamente, su vida fue milagrosamente salvada en muchas circunstancias críticas: cuando tuvo que esconderse de los esbirros del rey Joaquim después de la lectura del “volumen” de las profecías de Jeremías, cuando se salvó del asedio y del complot urdido contra Godolías, etc. [/private]

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