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Job 2: Satanás se presenta ante Dios

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Job 2:11 Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle.

Amigos : Término utilizado para designar a aquellos que mantienen entre sí una relación de confianza e identificación mutua. Los tres amigos sinceramente deseaban compartir su dolor y aliviar su pena. Temán es el nombre de un clan edomita; los suhitas parecen haber sido una tribu hermana de Madián; no hay otra mención de los namaatitas fuera de la que aparece en Job.

Elifaz, Bildad y Zofar no eran sólo amigos de Job, también eran conocidos por su sabiduría. Al final, sin embargo, se notó que su sabiduría era incompleta y ponía de manifiesto una mente estrecha.

Al saber de las dificultades de Job, tres de sus amigos llegaron para consolarlo. Más tarde veremos que sus palabras de consuelo no lo consolaron, pero al menos estuvieron allí. Si bien Dios los reprendió por lo que dijeron, no los reprendió por lo que hicieron. Hicieron el esfuerzo de acercarse a alguien que tenía necesidad. Desafortunadamente, cuando llegaron su consuelo fue muy deficiente porque eran soberbios en su propio consejo e insensibles ante las necesidades de Job. Cuando alguien tenga necesidad, vaya a él, pero sea sensible en la manera en la que lo consuela.

Job 2:12 Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.

Job 2:13 Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.

¿Por qué sus amigos llegaron y se sentaron en silencio? De acuerdo con la tradición judía, la gente que llega a consolar a alguien que está de luto no habla sino hasta que esa persona hable. A menudo, la mejor respuesta hacia el sufrimiento de otra persona es el silencio. Los amigos de Job se dieron cuenta de que su dolor era demasiado profundo para consolarlo con meras palabras, por lo que no dijeron nada. (¡Si tan solo hubieran continuado así, sentados en silencio!) Con frecuencia, sentimos que tenemos que decir algo espiritual y atinado a un amigo que sufre. Quizá lo que más necesita es tan solo nuestra presencia, y mostrarle que nos interesa. Respuestas preparadas y citas trilladas dicen mucho menos que empatía manifestada por medio del silencio y del compañerismo afectuoso.

Job

Los niños nunca se cansan de preguntar “¿por qué?” Mientras más crecemos, menos nos gusta preguntar. Los niños preguntan acerca de todo, los adultos se preguntan acerca del sufrimiento. Es evidente que el mundo funciona de acuerdo a un sistema de causa y efecto, sin embargo, hay algunos efectos para los que no podemos encontrar una causa clara y algunas causas que no nos llevan a los efectos esperados. Era de esperar que la riqueza y la familia de Job le darían una vida muy feliz y, por un tiempo, se la dieron. Pero la pérdida y el dolor que experimentó nos impacta. Los dos primeros capítulos de su historia son algo más de lo que podemos soportar. Para aquellos que ante el más pequeño problema preguntan rápidamente “¿Por qué?”, la fidelidad de Job les parecerá increíble. Pero hasta Job tuvo algo que aprender. Nosotros podemos aprender con él.

Nuestra era, en donde todo es “instantáneo”, nos ha hecho perder la capacidad de esperar. Pretendemos adquirir paciencia en forma instantánea, y en nuestra prisa, pasamos por alto la contradicción. De todo lo que queremos ahora, el consuelo para el dolor está al principio de nuestra lista. Queremos una cura instantánea para todo, desde el dolor de muelas hasta las angustias del corazón.

Aunque algunos dolores han sido curados, seguimos viviendo en un mundo donde mucha gente sufre. Job no estaba esperando respuestas instantáneas para el intenso dolor físico y emocional que soportó. Pero al final, lo que quebrantó su paciencia no fue el sufrimiento, sino el no saber por qué sufría.

Cuando Job expresó su frustración, sus amigos tenían listas sus respuestas. Creían que la ley de causa y efecto se aplicaba a todas las experiencias de la gente. Su punto de vista acerca de la vida se redujo a: las cosas buenas le suceden a la gente buena y las cosas malas a la gente mala. Debido a esto, sintieron que su rol era ayudar a Job a que admitiera que lo malo que había hecho había originado su sufrimiento.

En realidad, Job miraba la vida casi de la misma manera que sus amigos. Lo que no pudo comprender era por qué estaba sufriendo tanto cuando tenía la seguridad de que no había hecho nada para merecerlo. El último de sus amigos, Eliú, ofreció otra explicación para el dolor al señalar que Dios estaría permitiendo el sufrimiento para purificar a Job. Pero eso fue útil sólo en parte. Cuando finalmente Dios habló, no le dio una respuesta a Job. En cambio, recalcó que es mejor conocer a Dios que conocer las respuestas.

A menudo sufrimos las consecuencias de malas acciones y decisiones equivocadas. La disposición de Job para arrepentirse y confesar lo que sabía que había hecho mal es una buena pauta para nosotros. A veces el sufrimiento nos moldea para un servicio especial hacia los demás. A veces el sufrimiento es un ataque de Satanás en nuestra vida. Y a veces, no sabemos por qué sufrimos. En todas esas ocasiones, ¿estamos dispuestos a confiar en Dios aunque nuestras preguntas no tengan respuesta?

Job era un hombre de fe, paciencia y resistencia; Era conocido como una persona generosa y sensible; Era muy rico, pero permitió que su deseo de entender por qué sufría lo abrumara y lo llevó a dudar de Dios.

De su vida aprendemos que: Conocer a Dios es mejor que conocer las respuestas; Dios no es arbitrario ni insensible; El dolor no es siempre un castigo

A Job le vemos en de ocupación: Propietario adinerado de tierras y ganado. Su Esposa y los primeros diez hijos no nombrados. Hijas de su segundo grupo de hijos: Jemima, Cesia, Keren-hapuc. Contemporáneo de Elifaz, Bildad, Zofar, Eliú

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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