La desaparición del ángel de Jehová en la llama; se califica como prodigio, palabra de la misma raíz heb. que admirable. La desaparición demuestra que en efecto el nombre del ángel de Jehová trasciende la comprensión humana y que él es divino.
Frente a esta maravilla Manoa y su esposa caen en postura de adoración y temor. Por fin Manoa se da cuenta de la identidad del mensajero, y le entra un gran miedo por haber visto a Dios.
Sin embargo, la mujer llega a una conclusión mejor razonada. Para ella no tenía sentido que Jehová aceptara el sacrificio y les revelara que su hijo sería libertador si todo el tiempo su intención era matarlos. Ella sospechaba por algún tiempo que el “hombre de Dios” era el “ángel de Jehová”. La lentitud con que Manoa lo reconoce corresponde a la torpeza de Israel para reconocer quién era el Dios verdadero.
Nacimiento y crecimiento del libertador
Conforme a la promesa, la mujer estéril dio a luz un hijo. La fertilidad no provenía de Baal, sino de Jehová.
Los únicos dos nombres humanos en el capítulo enmarcan la historia del nacimiento. El nombre Sansón parece ser de la misma raíz que la palabra heb. para “sol”. Esto puede implicar que la madre era sincretista, adora a Jehová y al dios cananeo del sol. Sin embargo, es probable que el nombre solamente expresa el deseo de que Sansón prospere como el sol.
Cuando Sansón creció, los dotes de Jehová comenzaron a manifestarse en él. Este campamento de Dan estaba a 13 km. al suroeste del otro campamento de Dan cerca de Quiriat-jearim. La familia de Sansón se había trasladado de Zora, o tal vez el campamento de Dan se consideraba parte de Zora.
Es una razón más por la cual esperamos santidad de Sansón. En comparación con el hermano menor (Otoniel), el zurdo (Ehud), el extranjero (Samgar) la mujer (Débora), los temerosos (Barac, Gedeón) y el bastardo y mercenario (Jefté), Sansón parece ser un libertador ideal. Sin embargo, pronto nos desilusionaremos.
Probablemente el impulso del Espíritu se manifestó en proezas de fuerza física y una mente lista. La intervención del Espíritu a favor de Sansón se menciona más que en ninguna otra historia de Jueces. Las hazañas de Sansón no se obraron en su propia fuerza.
Un niño muy privilegiado
El nacimiento de Jesús no fue el único anunciado por un ángel. El de Sansón también lo fue. El ángel anunció a los padres de Sansón una serie de instrucciones y detalles sobre el futuro del niño. Según las palabras del ángel el futuro de Sansón estaba asegurado de que sería un hombre que traería honra y gloria a Dios y a su pueblo Israel.
Manoa, el padre, pidió instrucciones de cómo criar al niño a lo cual el ángel reveló que el niño sería nazareo. Con esta optimista introducción se inicia la historia del hombre fuerte de cuerpo y débil de carácter. Así ha pasado con jóvenes que nacieron y se criaron en cuna privilegiada de cristianos, quizá hijos de pastores o misioneros, y ya de adultos fueron afrenta a sus padres, a su fe, y al nombre de Dios.
