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Lamentaciones 3: El hombre que ha visto aflicción

Lamentaciones 3:37 ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?

Dios es soberano sobre los asuntos humanos y puede usar tanto el bien como el mal (Isa_45:7). También puede sacar un bien del mal

Lamentaciones 3:38 ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?

Lamentaciones 3:39 ¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.

El hombre viviente : Estar vivo constituye una señal de que Dios ha mostrado misericordia.

Los padres disciplinan a sus hijos para formar una buena conducta. Dios disciplinó a Israel para formar una vida y una adoración correctas. No debemos quejarnos de la disciplina sino aprender de ella, confiando en Dios y estando dispuestos a cambiar. Debemos permitir que la corrección de Dios haga surgir en nuestra vida la clase de conducta que a El le agrada.

Lamentaciones 3:40 Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová;

Esto es un legítimo arrepentimiento y una verdadera oración (versículo 41); un reconocimiento de que se habían rebelado y habrán sido desleales. Pero Dios no levantó el castigo. Esto había quedado claro. Jeremías advirtió que la cautividad vendría inevitablemente. Así deben ser comprendidas las palabras tú no perdonaste. Dios continuaría persiguiéndoles.

Lamentaciones 3:41 Levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos;

Lamentaciones 3:42 Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; tú no perdonaste.

Lamentaciones 3:43 Desplegaste la ira y nos perseguiste; mataste, y no perdonaste;

Lamentaciones 3:44 Te cubriste de nube para que no pasase la oración nuestra;

Dios no sería conmovido por los ruegos de cancelar la cautividad. Tales oraciones no pasarían. Dios había instruido repetidamente a Jeremías para que no rogara de esta manera en favor de Israel.

Lamentaciones 3:45 Nos volviste en oprobio y abominación en medio de los pueblos.

Lamentaciones 3:46 Todos nuestros enemigos abrieron contra nosotros su boca;

Lamentaciones 3:47 Temor y lazo fueron para nosotros, asolamiento y quebranto;

Lamentaciones 3:48 Ríos de aguas echan mis ojos por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.

Lamentaciones 3:49 Mis ojos destilan y no cesan, porque no hay alivio

Lamentaciones 3:50 Hasta que Jehová mire y vea desde los cielos;

Lamentaciones 3:51 Mis ojos contristaron mi alma por todas las hijas de mi ciudad.

Lamentaciones 3:52 Mis enemigos me dieron caza como a ave, sin haber por qué;

En un momento de su ministerio, a Jeremías lo lanzaron a una cisterna vacía y lo dejaron allí para que muriera en el lodo que había en el fondo. Pero Dios lo rescató. Jeremías utilizó esta experiencia para ilustrar cómo la nación se hundía en el pecado. Si se volvían a Dios, El los rescataría.

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