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Mateo 24: La visión del futuro

Cuando Jesús ya había salido del recinto del templo y Se marchaba, Sus discípulos se Le acercaron y le señalaron los edificios del área del templo. Jesús les dijo:

-¿Veis todas estas cosas? Pues os digo la pura verdad: No se dejará aquí una piedra sobre otra que no sea derribada.

Sus discípulos se Le acercaron en privado cuando estaba sentado en el Monte de los Olivos, y Le dijeron: Dinos cuándo sucederán estas cosas; y dinos también cuál será la señal de Tu venida y de la consumación de esta edad.

Manteneos alerta -les contestó Jesús ; no sea que alguien os extravíe; porque muchos vendrán en Mi nombre diciendo: «Yo soy el Ungido de Dios,” y descarriarán a muchos. Oiréis de guerras y de rumores de guerras. Fijaos bien para no espantaros; porque estas cosas habrán de suceder, pero no será todavía el final. Porque las naciones se enfrentarán unas con otras, y los reinos entre sí, y habrá hambrunas y terremotos en diversos lugares. Estas cosas no serán más que el principio de la agonía. Entonces os entregarán a la aflicción, y os matarán, y todos os odiarán por causa de Mi nombre. Entonces muchos tropezarán, y se traicionarán entre sí, y se odiarán. Se presentarán muchos falsos profetas, que extraviarán a muchos. Y el amor de muchos se enfriará, porque se habrá multiplicado la maldad. Pero el que resista hasta el fin será el que se salve. Y el Evangelio del Reino se proclamará en todo el mundo habitado para testimonio a las naciones, y entonces llegará el final. Cuando veáis la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel colocada en el Lugar Santo (el que lo lea, que lo entienda los que estén, en Judasa, que huyan a los montes; el que esté en la terraza, que no baje a casa para recoger nada; y el que esté en el campo,. que no se vuelva atrás para recoger la capa—¡Pobres de las que estén embarazadas o criando, esos días! Pedidle a Dios que no tengáis que huir en el invierno ni en sábado. Porque en ese tiempo. habrá una, gran aflicción, comó no la ha habido nunca desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si no fuera porque esos días .serán breves, ningún ser humano sobreviviría. Pero esos días se acortarán por causa de los elegidos. Entonces, si alguien os dice: «¡Fijaos, aquí o allí está el Ungido de Dios!,” no le creáis. Porque surgirán falsos mesías y falsos profetas, que presentarán grandes señales y maravillas con el fin de descarriar, si fuera posible, a los elegidos. Estad alerta, porque para eso os he hablado de estas cosas antes de que sucedan. Si alguien os dice: «¡Fijaos, está en el desierto!,» no salgáis. «¡Fijaos, está en las habitaciones interiores!», no le creáis. Porque, como relumbra el relámpago yendo desde el Este hasta el Oeste, así será la venida del Hijo del Hombre. Donde esté el cuerpo, allí se juntarán los buitres. Inmediatamente después de la aflicción de esos días, el Sol se oscurecerá, y la Luna no dará su luz, y las estrellas caerán desde los cielos, y los poderes de los cielos sufrirán sacudidas. Entonces aparecerá en los cielos la señal del Hijo del Hombre, y entonces todas las tribus de la Tierra harán endecha. Y veréis al Hijo del Hombre venir en las nubes del Cielo con poder y mucha gloria. Y Él enviará a Sus ángeles con un gran toque de trompeta a reunir a los elegidos de los cuatro puntos cardinales, desde un extremo de los cielos hasta el otro.

LA VENIDA DEL REY

Mateo 24:32-41

Aprended la lección que os enseña la higuera. Cuando se le ponen las ramas tiernas y empieza a echar hojas, sabéis que ya viene el verano. Pues lo mismo vosotros: cuando veáis que suceden todas estas cosas, tomad nota de que Él está cerca, a las puertas. Os digo la pura verdad: Esta generación no pasará sin que todas estas cosas hayan tenido lugar. Antes pasarán los cielos y la Tierra que Mis palabras.

«Nadie sabe el día ni la hora, ni siquiera los ángeles del Cielo ni el Hijo, sino solo el Padre. Como sucedió el tiempos de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque, así como en aquellos días antes del Diluvio pasaban el tiempo comiendo y bebiendo, casándose los hombres y las mujeres, hasta el día que Noé se metió en el arca, y no se dieron cuenta de lo que iba a pasar hasta que vino el Diluvio y los barrió a todos, así será la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos hombres en el campo, y uno será tomado y el otro dejado. Habrá dos mujeres moliendo con un molino, y una será tomada y la otra dejada.»

Pocos pasajes nos presentan mayores dificultades que este. Está en dos secciones que parecen contradecirse mutuamente. La primera (versículos 32-35) parece indicar que, como uno puede decir por las señales de la naturaleza cuando el verano está próximo, así puede decir por las señales del mundo cuando estará al llegar la Segunda Venida. Y entonces parece que sigue diciendo que la Segunda Venida sucederá durante la vida de la generación que estaba escuchando a Jesús en aquel momento.

La segunda sección (versículos 36-41) dice definitivamente que nadie sabe cuándo será la Segunda Venida: ni los ángeles, ni el mismo Jesús, sino solo Dios; y que llegará sobre la humanidad tan repentinamente como una tormenta.

Hay aquí una dificultad muy real que, aunque no podamos resolverla totalmente, debemos por lo menos intentarlo.

Tomemos como punto de partida el versículo 34: «Os digo la pura verdad: Esta generación no pasará sin que todas estas cosas hayan` tenido lugar.» Cuando consideramos ese dicho, surgen tres posibilidades.

(i) Si Jesús lo dijo refiriéndose a Su Segunda Venida, se equivocó, porque no tuvo lugar durante la vida de la generación que Le estaba escuchando. Muchos aceptan ese punto de vista, creyendo que Jesús tenía un conocimiento limitado como hombre, y creía que volvería en la vida de aquella generación. Podemos aceptar que, en Su humanidad, Jesús tenía un conocimiento limitado; pero es difícil creer que cometió un error en relación con una verdad espiritual tan importante como esta.

(ii) Es posible que Jesús dijera algo parecido, que se ha alterado en la transmisión. En Mar_9:1 leemos que Jesús dijo: «De verdad os digo que hay algunos que están aquí que no probarán la muerte antes de ver el Reino de Dios venir con poder.» Eso fue gloriosa y triunfalmente cierto. En la vida de aquella generación, el Reino de Dios se extendió poderosamente hasta el punto de que hubo cristianos en todo el mundo.

Ahora bien, los cristianos originales esperaban que la Segunda Venida tuviera lugar inmediatamente. En su situación de sufrimiento y persecución esperaban y anhelaban la liberación que traería la venida de su Señor, y algunas veces tomaron dichos que se suponía que hablaban del Reino, y los relacionaron con la Segunda Venida, que era una cosa diferente. Algo así puede que sucediera aquí. Lo que Jesús puede que dijera es que Su Reino vendría poderosamente antes que pasara aquella generación.

(iii) Pero hay una tercera posibilidad. ¿Podría ser que la frase sin que todas estas cosas hayan tenido lugar no se refiriera a la Segunda Venida? ¿No es posible de hecho que se refiriera a la profecía con la que empezó el capítulo, el asedio y la caída de Jerusalén? Si aceptamos ésta, no queda ninguna dificultad. Lo que Jesús está diciendo es que estas serias advertencias Suyas acerca de la caída de Jerusalén se cumplirían en el marco de aquella generación -y se cumplieron de hecha 40 años más tarde. Parece con mucho lo mejor el tomar los versículos 32-35 como refiriéndose, no a la Segunda Venida. de Cristo, sino a la destrucción de Jerusalén; porque entonces se eliminan todas las dificultades.

Los versículos 36 al 41 sí se refieren a la Segunda Venida, y nos dicen algunas verdades de suma importancia.

(i) Nos dicen que el día y la hora de tal acontecimiento .no los sabe más que Dios. Está claro, por tanto, que el especular acerca del tiempo de la Segunda Venida no es menos que una blasfemia; porque el que así especula está tratando de hurtarle a Dios secretos que solo Le pertenecen a Él. Nuestro deber es prepararnos y esperar.

(ii) Nos dicen que ese tiempo llegará repentinamente y por sorpresa sobre los que estén inmersos en las cosas -materiales. En la antigua historia del Génesis, Noé se preparó cuando hacía buen tiempo para el Diluvio que había de venir; y cuando vino, él estaba preparado. Pero el resto de la humanidad estaba perdido comiendo y bebiendo y casándose, y fueron sorprendidos totalmente de improviso, y fueron por tanto barridos. Estos versículos son una advertencia para que no estemos tan inmersos en el tiempo que olvidemos la eternidad, .para que nunca permitamos que los intereses del mundo, por muy necesarios que sean, nos distraigan totalmente de recordar que hay Dios, que las consecuencias de la vida y de la muerte están en Sus manos, y que citando nos llegue Su llamada, sea a la mañana o al mediodía o por la tarde, debe hallarnos preparados.

(iii) Nos dicen que la venida de Cristo será un tiempo de separación y de juicio cuándo Él recogerá a los Suyos.

No podemos ver más allá; porque Dios Se ha reservado ese conocimiento en Su sabiduría.

LISTOS PARA LA VUELTA DEL REY

Mateo 24:42-51

Así que velad, .porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Daos cuenta de que, si el dueño de una casa supiera a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría despierto y no le dejaría meterse. Por eso vosotros también debéis estar dispuestos; porque el Hijo del Hombre volverá a la hora que menos os figuréis.-

»¿Quién, entonces, será el servidor prudente y de confianza al que su amo ponga a cargo de todo el personal de su casa, para que les dé su comida a su debido tiempo? ¡Feliz el servidor al que su amo, cuando vuelva, le encuentre obrando así! Esta es la pura verdad: que le pondrá a cargo de todas sus posesiones. Pero si fuera un mal servidor, y se dijera para sus adentros: “Mi amo tardará todavía. mucho en volver,” y se pusiera a maltratar a sus consiervos y a comer y beber con los borrachos, entonces el amo de ese servidor vendrá cuando menos le espere, el día y ala hora que no se figure, y de hará polvo, poniéndole entre los que no son de fiar. Entonces será cuando llore y rechiné los dientes.

Aquí tenemos la consecuencia práctica de todo lo precedente. Si el día y la hora de la Segunda Venida de Cristo no los conoce nadie más que Dios, entonces toda la vida debe ser una constante preparación para ese acontecimiento. Y, en ese caso, hay ciertos pecados fundamentales.

(i) El vivir descuidadamente invita el desastre. Un ladrón no manda una carta diciendo cuándo va a asaltar una casa; su arma principal para llevar a cabo su empresa inicua es la sorpresa; por tanto, un propietario que tiene cosas de valor en casa debe estar en guardia constantemente. Pero, para ver la escena que se nos muestra, debemos recordar que la vigilancia del cristiano que espera la Segunda Venida de Cristo no debe estar inspirada por el terror y la aprensión, sino por la anhelante expectación de Su venida en gloria y alegría.

(ii) El espíritu que conduce al desastre es el que dice que hay tiempo de sobra. Es el cómodo engaño del servidor el pensar que siempre tendrá tiempo para poner las cosas en orden antes que vuelva su amo.

Hay una fábula que cuenta los planes de tres aprendices de diablos que venían a la Tierra a hacer prácticas. Estaban hablando con Satanás, el jefe de los diablos, de lo que harían para tentar y perder a la gente. El primero dijo: «Les diré que Dios no existe.» Satanás le contestó: «Eso no engañará a muchos, porque saben de sobra que hay Dios.» El segundo dijo: «Les diré que no hay infierno.» Satanás le contestó: “No engañarás a nadie con eso, porque los humanos saben muy bien ya que el pecado conduce al infierno.» El tercero dijo: «Les diré que no tengan prisa.» «¡Adelante -le contestó Satanás-, porque tú vas a hacer que se pierdan a millares!» El más peligroso de todos los engaños es que hay tiempo de sobra para todo. El día más peligroso de la vida de una persona es cuando aprende que hay tal palabra como mañana. Hay cosas que no se pueden dejar para mañana, porque no se sabe si habrá tal día para uno.

(iii) Se despide al que no cumple con su deber, y se recompensa al que cumple fielmente. El servidor que cumplió con su deber fielmente recibió una responsabilidad todavía mayor; y el que falló, recibió su merecido. La conclusión inevitable es que debemos procurar que cuando vuelva Jesucristo no nos encuentre ocupados en nada mejor ni mayor que en cumplir con nuestro deber.

Hay un espiritual negro que dice:

Hay un Rey y Gran General, que está a punto de llegar, y me hallará sacando algodón cuando venga. Ya se oyen Sus legiones a la carga.

En los campos del cielo, y me hallará sacando algodón cuando venga.

Hay un Hombre al que echaron a la cuneta, y le torturaron hasta matarle, y me hallará sacando algodón cuando venga. Fue odiado y rechazado, burlado y crucificado, y me hallará sacando algodón cuando venga. ¡Cuando venga, cuando venga! Le coronarán los santos y los ángeles cuando venga, y le gritarán ¡Hosanna! al Hombre Que negaron los hombres. y yo me arrodillaré entre mi algodón cuando venga.

Si uno está cumpliendo con su deber, por muy sencillo que este sea, el día que Cristo vuelva será un día de alegría y de gloria para él.

Mateo 24:1-51

24.1, 2 A pesar de que nadie sabe con exactitud cómo era este templo, debió haber sido hermoso. Herodes había ayudado a los judíos en su remodelación, sin duda alguna para mantener lazos de amistad con sus sometidos. En el interior del templo, junto al lugar donde se hallaban los objetos sagrados y se ofrecían los sacrificios, había un área grande denominada atrio de los gentiles (donde los cambistas y mercaderes tenían sus puestos). Fuera de esos atrios se hallaban los pórticos. El pórtico de Salomón tenía casi medio kilómetro de largo, y el pórtico del trono estaba decorado con ciento sesenta columnas en sus casi trescientos metros de largo. Mientras contemplaban extasiados aquella estructura majestuosa, los discípulos escucharon incrédulos las palabras de Jesús relacionadas con su destrucción. Pero el templo fue destruido sólo cuarenta años más tarde cuando los romanos saquearon Jerusalén en 70 d.C.

24.3ss Jesús estaba sentado en el Monte de los Olivos, el mismo lugar donde el profeta Zacarías predijo que el Mesías pondría sus pies cuando vino a establecer su reino (Zec_14:4). Este era un momento adecuado para que los discípulos preguntaran a Jesús cuándo vendría con poder y qué acontecimientos tendrían lugar. La respuesta de Jesús enfatizó los acontecimientos que tendrían lugar antes del final de los tiempos. Aclaró que no debían preocuparse por la fecha exacta sino en estar preparados, en vivir como Dios manda, para que cuando viniera en gloria, pudiera considerarlos suyos.

24.4 Los discípulos preguntaron a Jesús por las señales de su venida y por el fin de los tiempos. Jesús primero respondió: “Mirad que nadie os engañe”. El hecho es que siempre que miramos a las señales nos volvemos susceptibles a ser engañados. Hay muchos falsos profetas (24.11-24) rondando con falsas señales de espiritualidad, poder y autoridad. La única manera cierta de guardarnos del engaño es fijar la mirada en Jesús y sus palabras. No busque señales especiales y no pierda el tiempo mirando a otros. Mire a Cristo.

24.9-13 Quizá usted no esté enfrentando persecución intensa ahora, pero hay cristianos en otras partes del mundo que lo están. Cuando oiga de cristianos que sufren por su fe, recuerde que son sus hermanos en Cristo. Ore por ellos. Pregunte a Dios qué puede hacer para ayudarles en sus tribulaciones. Cuando una parte del cuerpo sufre, todo el cuerpo sufre. Cuando todas las partes se unen, el sufrimiento es menor, todo el cuerpo se beneficia (1Co_12:26).

24.11 El Antiguo Testamento menciona con frecuencia a los falsos profetas (véanse 2Ki_3:13; Isa_44:25; Jer_23:16; Eze_13:2-3; Mic_3:5; Zec_13:2). Eran personas que afirmaban haber recibido mensajes de Dios y que predicaban “salud y bienestar”. Decían sólo lo que la gente quería oír, aun cuando la nación no seguía a Dios como debiera. Hubo falsos profetas en los tiempos de Jesús y los tenemos también hoy. Son líderes populares que esparcen un evangelio falso, que dicen lo que la gente quiere oír: “Dios quiere que usted sea rico”, “Haga lo que desee”, “No existen ni el pecado ni el infierno”. Jesús anunció que vendrían maestros falsos, y puso en alerta a sus discípulos, así como lo hace con nosotros, para que no escuchemos sus peligrosas palabras.

24.12 Con las enseñanzas falsas y la pérdida de los valores morales viene una enfermedad particularmente destructiva: la pérdida del verdadero amor a Dios y a los demás. El pecado enfría nuestro amor por Dios y por los demás al hacer que nos enfoquemos sólo en nosotros mismos. Nadie podrá amar si piensa sólo en sí mismo.

24.13 Jesús predijo que los que aborrecen sus puntos de vista perseguirían con severidad a los cristianos. Sin embargo, los cristianos podían tener esperanza en medio de la terrible persecución, sabiendo que la salvación era de ellos. Los tiempos de prueba sirven para diferenciar a los cristianos verdaderos de los que no lo son o de los que son cristianos sólo cuando las cosas van bien. Cuando lo presionen a rendirse y dar las espaldas a Cristo, no ceda. Recuerde los beneficios de permanecer firme y siga viviendo por Cristo.

24.14 Jesús dijo que antes de que El volviera, las buenas nuevas acerca del Reino (el mensaje de salvación) serían predicadas en todo el mundo. Esta era la misión de los discípulos, y es la nuestra hoy. Jesús se ocupó del fin de los tiempos y del juicio final a fin de mostrar a sus seguidores la urgencia de esparcir las buenas nuevas de salvación por doquier.

24.15, 16 ¿Qué es esta “abominación desoladora” que Daniel y Jesús mencionan? Antes que como un objeto específico, acontecimiento o persona, pudiera interpretarse como un intento deliberado de mofarse y negar la realidad de la presencia de Dios. La predicción de Daniel se hizo realidad en 168 a.C. cuando Antíoco Epífanes sacrificó un cerdo a Zeus en el altar del templo santo (Dan_9:27; Dan_11:30-31). Las palabras de Jesús resonaron en 70 d.C., cuando Tito colocó un ídolo en el lugar del templo incendiado después de destruir Jerusalén. Al final de los tiempos, el Anticristo levantará una estatua de sí mismo y ordenará que todos la adoren (2Th_2:4; Rev_13:14-15). Estas son todas las “abominaciones” que buscarán desacreditar lo santo.

24.21, 22 Jesús, al hablar del fin de los tiempos, enfocaba a la vez acontecimientos cercanos y futuros, como lo hacían los profetas del Antiguo Testamento. Muchas de estas persecuciones ya han acontecido, muchas están todavía por venir. Pero Dios está en control aún de la duración de las persecuciones. No olvidará a su pueblo. Esto es todo lo que necesitamos saber acerca del futuro para alentarnos a vivir con rectitud hoy.

24.23, 24 Jesús advierte acerca de los falsos maestros que retienen la verdad. Al examinarlos bien, se ve que muchos mensajes atractivos no están de acuerdo con el mensaje de Dios en la Biblia. Sólo un fundamento sólido en la Palabra de Dios nos puede equipar para percibir los errores y distorsiones de las falsas enseñanzas.

24.24-28 En medio de la persecución aun a los creyentes firmes se les hará difícil ser fieles. Para evitar ser engañados por los falsos mesías, debemos entender que el regreso de Jesús será incuestionable (Mar_13:26). Cuando El vuelva, no habrá duda alguna. Si alguien tiene que decirnos que el Mesías ya vino, es porque no es así (Mar_24:27). Cuando Cristo venga, todos lo veremos.

24.30 Los incrédulos se lamentarán al descubrir inesperadamente que estaban equivocados. Todo lo que fue objeto de su burla sucederá, y ya será muy tarde para recapacitar.

24.36 Es bueno que no sepamos con exactitud cuándo Cristo volverá. Si llegáramos a conocer la fecha precisa, nos veríamos tentados a descuidar la tarea que Cristo nos encomendó, o peor aún, podríamos planear pecar y volvernos a Dios justo al final. El cielo no es la única meta; hay una labor que cumplir aquí. Y debemos llevarla a cabo hasta la muerte o hasta el momento inequívoco del regreso de nuestro Señor.

24.40-42 La Segunda Venida de Cristo será repentina y sorpresiva. No habrá oportunidad de reflexión tardía, arrepentimiento de último minuto ni regateo. La elección que ya hayamos hecho determinará nuestro destino eterno.

24.44 El propósito de Jesús al referirse a su regreso no es estimular predicciones ni cálculos acerca de la fecha sino advertirnos que debemos estar preparados. ¿Estará usted listo? La única medida que hay que tomar es obedecerle hoy (24.46).

24.45-47 Jesús nos pide que mientras esperamos, cuidemos de su pueblo y nos ocupemos de su obra en la tierra, dentro y fuera de la iglesia. Esta es la mejor manera de estar preparados para el regreso de Cristo.

24.50 El conocer que la venida de Cristo será sorpresiva debiera motivar en nosotros una constante preparación. No debemos vivir en forma irresponsable. No debemos sentarnos y esperar sin hacer nada, ni buscar el placer de ser servidos, ni usar su demora como una excusa para no cumplir con la tarea de Dios de edificar su Reino, ni confiarnos en cálculos precisos de las fechas, ni permitir que nuestra curiosidad por el fin de los tiempos nos aparte de cumplir con la obra de Dios.

24.51 “El lloro y el crujir de dientes” es una frase que denota desesperación. El juicio venidero de Dios es tan cierto como el regreso de Cristo a la tierra.

Mateo 24:1-14

Con estos versículos empieza un capítulo que está lleno de profecías, profecías que debieran ser para todos los cristianos profundamente interesantes, y gran parte de las cuales aún no se han cumplido.

Para comprender el pensamiento dominante del capítulo es preciso no perder de vista la pregunta que motivó el discurso de nuestro Señor. Al salir del templo por la última vez, los discípulos, animados de sentimientos que eran naturales en los de su raza, habían llamado la atención de Jesús a su magnífica arquitectura. Para gran sorpresa y asombro de aquellos, su Maestro les dijo que todo lo que en ese momento contemplaban iba a ser destruido. Esas palabras, según parece, hicieron una impresión profundísima en la mente de los discípulos. Cuando el Señor estaba sentado en el monte de las Olivas se acercaron hacia El y le preguntaron con ansiedad: “Dinos cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida y del fin del mundo.” Estas palabras nos suministran la clave de la profecía de que nos proponemos tratar. Tres son los acontecimientos que ella abarca: la destrucción de Jerusalén el segundo advenimiento de Jesucristo.

Esos tres acontecimientos están entrelazados de tal manera en algunas partes del capítulo, que es difícil desenmarañarlos; mas si no se les tiene en cuenta, es imposible explicar el capítulo de una manera satisfactoria.

Los primeros catorce versículos tratan de puntos de aplicación más o menos amplia, más o menos análoga. Pueden referirse con igual propiedad al término del régimen judaico, y al del régimen cristiano, puesto que el primero de estos dos sucesos había de ser una especie de tipo del segundo. Examinemos dichos puntos.

1. Es el primero una admonición respecto del engaño. Las primeras palabras del discurso son estas: “ Mirad que nadie os enseñe..

Difícil seria imaginar una advertencia más necesaria que esta. Las obras de Josefo están comprobando cuántos falsos Cristos y falsos apóstoles aparecieron antes de la destrucción de Jerusalén; y no seria difícil mostrar de cuántas maneras hoy día manifiestan los hombres ceguedad respecto de los acontecimientos futuros. Estemos alerta. Que no se nos engañe acerca de los sucesos principales de las profecías que están por cumplirse, diciéndonos que son imposibles.

Que no se nos engañe respecto del tiempo en que esos hechos han de tener lugar, ya sea por los que pretendan fijar la fecha o por los que nos digan que es preciso que se verifique antes la conversión del mundo. En todo lo concerniente a este asunto palabras sencillas de la Escritura, y no las tradiciones de los hombres, han de ser nuestro guía.

2. Es el segundo una advertencia para prevenir que se alimenten esperanzas extravagantes y demasiado halagüeñas respecto de lo que ha de acontecer antes del fin del mundo. No todos los cristianos son del mismo parecer sobre este asunto, pero cierto es que todos deben trabajar constante y fielmente por la difusión y aceptación universal del Evangelio. (Mar_15:16) No debe esperarse que haya un reinado universal de paz, felicidad, y prosperidad antes de que se llegue el fin. Nuestro Señor dijo que habría guerras, hambres, pestilencias, terremotos y persecuciones por todas partes. En vano es esperar paz antes de que vuelva el Príncipe de la Paz. Entonces y solo entonces será que convertirán las espadas en azadas, y que las naciones dejarán hacerse la guerra. Isa_2:4.

Ni debe esperarse que la pureza de doctrina y de costumbres prevalezca universalmente en la iglesia. Nuestro Señor dijo que aparecerían falsos profetas, que abundaría la iniquidad, que el amor de muchos se entibiaría. No es sino cuando venga otra vez el Jefe de la iglesia que todos los cristianos aceptarán las mismas verdades, que Satanás será atado, y que la santidad de vida prevalecerá entre los hombres. Entonces sí habrá una iglesia gloriosa sin culpa y sin mancha. Efes. 5:27.

Tampoco debe esperarse que todo el mundo se convierta antes de que llegue el fin. El Evangelio será predicado en todo el mundo para testimonio ante las naciones, mas no es de creerse que sea aceptado universalmente. En donde quiera que se predique será recibido por algunos que formarán el pueblo de Cristo, mas la conversión completa de las naciones no tendrá lugar hasta que el Redentor venga. Es solo para aquel entonces que la tierra se llenará del conocimiento del Señor como el lecho del mar de las aguas que lo cubren. Act_15:14; Heb_2:14.

Mateo 24:15-28

El tema principal a que se refiere esta parte de la profecía de nuestro Señor es la toma de Jerusalén por los Romanos. Ese grande acontecimiento tuvo lugar cuarenta años después de haber sido pronunciadas las palabras arriba trascritas. El historiador Josefo lo relata con minuciosidad, y su narración forma el mejor comentario del discurso de nuestro Señor, y suministra una prueba asombrosa de la exactitud de cada predicción que fue enunciada.

Nada de lo que registra la historia excede a los horrores y desgracias de que fueron víctimas los judíos durante el sitio de su metrópoli.

Algunos se sorprenden de que se dé tanta importancia a la toma de Jerusalén, y creen que todas las profecías del capítulo están aún por cumplirse. Tales personas se olvidan de que Jerusalén, y especialmente el templo, formaban el centro, por decirlo así, de linterna judaico. Cuando aquellos fueron destruidos, este llegó a su término. El sacrificio cotidiano, las fiestas de solemnidad, el santo de los santos, el sacerdocio–todas estas cosas deberían formar parte, y parte esencial, de la religión revelada hasta la época en que apareciese el Mesías, pero no después. Cuando El murió en la cruz, terminó su importancia, y solo faltaba que se las aboliese para siempre. Más no era propio que esto tuviese lugar en el silencio: era de esperarse que un sistema que había sido anunciado desde Sinaí con tanta solemnidad, fuese derogado también con señalada solemnidad; era de esperarse que la destrucción del templo, en cuyo recinto habían contemplado tantos creyentes la sombra de grandes sucesos futuros, fuese expresamente profetizada. Y así sucedió. Nuestro Señor predijo la desolación del lugar santo.

Pasaremos ahora a notar lo que este pasaje contiene para guía de nuestra conducta.

1. Que algunas veces es deber imperioso del cristiano el huir del peligro. Nuestro Señor mismo mandó a los creyentes que huyeran en ciertos casos.
Es cierto que el siervo de Jesucristo ha de ser intrépido, es cierto que ha de confesar a su Maestro ante los hombres y estar pronto a morir por la verdad, si fuere necesario; mas no se le exige que se arroje siempre al peligro. No debe, pues, ruborizarse de emplear para su seguridad aquellos medios que dicta la sana razón, especialmente cuando tenga la convicción de que de su muerte no ha de resultar ningún bien. Ocasiones hay en que es más digno de un cristiano el guardar silencio, orar, y mantenerse en expectativa hasta tanto que se presente la oportunidad deseada, que el desafiar a los adversarios o lanzarse en la contienda.

2. Que al pronunciar la profecía nuestro Señor hizo mención especial del sábado. “Orad,” dijo, “ que vuestra huida no sea en día de sábado..
Este es un hecho que merece atención especial. Parece que, al mencionar así el día en tanto que estaba prediciendo la destrucción del templo y la abolición de las ceremonias mosaicas, nuestro Señor quiso realzar su santidad. Dio a entender que aunque el pueblo seria libertado del yugo de los sacrificios y los ritos, la observancia del sábado quedaría aún en pié. Heb_4:9.

3. Que Dios protege de una manera especial a sus elegidos. En el pasaje de qué tratamos nuestro Señor hizo mención de esto dos veces. “Por causa de los escogidos aquellos días serán acortados..
Dios ama más a los escogidos que a los monarcas de la tierra, si esos monarcas no se hubieren convertido. Oye sus oraciones; dispone para su bien los grandes acontecimientos de las naciones, y los resultados de las guerras; los guarda por medio de su Espíritu; y no permite que hombre alguno o que Satanás los arrebate de sus manos. En cualquiera tribulación que en el mundo acaezca los elegidos de Dios están seguros. No estemos, pues, tranquilos, hasta estar ciertos de que pertenecemos a ese gremio bienaventurado. No existe hombre alguno que pueda demostrar que no es uno de los elegidos. El Evangelio abre las puertas a todos.

4. Que el segundo advenimiento de Jesucristo, cualquiera que sea la época en que tuviere, lugar, será un acontecimiento muy repentino. “Será como el relámpago que sale en el oriente y se muestra hasta el occidente..

Por lo que en la Escritura se nos dice, sabemos que Jesucristo vendrá otra vez al mundo. Mas ignoramos, porque es un secreto, cuál sea la hora, el día, el mes o siquiera el año. Nuestro deber, por lo tanto, es vivir preparados para el regreso del Señor.

Mateo 24:29-35

En la parte aquí inserta de la profecía, nuestro Señor anunció cómo vendría al mundo por segunda vez, a fin de juzgar a la humanidad. a lo menos, tal es en nuestro concepto del significado natural del pasaje. Para presentar otra interpretación menos elevada se necesita forzar el lenguaje de la Escritura. Si se dice que a lo que se hace alusión es tan solo a la marcha de los ejércitos romanos a Jerusalén, por medio de un procedimiento análogo podría desbaratarse el sentido genuino de cualquiera profecía o cualquiera texto bíblico.

Examinemos las verdades más notables que en estos versículos se nos enseñan.

1. Que la segunda vez que el Señor venga al mundo descenderá rodeado de singular gloria y majestad. Las tribus de la tierra “verán ni Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo con poder y grande gloria.” En su presencia el sol, la luna y las estrellas se oscurecerán.
El segundo advenimiento será muy diferente del primero. La primera vez vino el Salvador como “varón de dolores y experimentado en flaqueza :” nació en Belén en medio de pobreza y humildad; asumió el aspecto de siervo y fue despreciado y rechazado por los hombres ; fue entregado en manos de hombres perversos, fue condenado injustamente, befado, azotado, coronado de espinas, y finalmente crucificado en medio de dos ladrones. Vendrá la segunda vez como soberano de toda la tierra y rodeado de majestad regia: todos los príncipes y los hombres grandes de este mundo se presentarán ante su trono para recibir una sentencia eterna; en su presencia todos enmudecerán, toda rodilla se hincará y todo labio confesará que El es el Señor.

2. Que en el segundo advenimiento Jesús se hará cargo de los creyentes por primera vez. La Escritura dice que enviará a los ángeles para reunir a sus escogidos. Esos espíritus celestes que se regocijan en el cielo por cada pecador que se arrepiente, juntarán gustosos al pueblo de Cristo para que lo encuentren en el espacio.
Sí, en el día del juicio se congregarán todos los santos: los creyentes de todos los pueblos, de todos los climas. Todos estarán reunidos: desde Abel el justo hasta el último pecador que se convirtiere a Dios; desde el patriarca más anciano hasta el más tierno parvulillo que muere en el momento de ser animado por el primer aliento de vida. Qué feliz reunión no será aquella. Si acá en la tierra ha sido tan agradable el estar en compañía con unos pocos creyentes, cuál no lo será el mezclarse entre una muchedumbre innumerable de ellos.

3. Que los judíos permanecerán como pueblo distinto hasta la segunda venida del Salvador. Infiérase esto de las siguientes palabras: “No pasará esta generación que todas estas cosas no acontezcan.” No hay, en nuestro concepto, otra interpretación de las palabras “esta generación” que sea, siquiera en mínimo grado, satisfactoria, y que no esté expuesta a muy serias objeciones. La palabra generación es susceptible del sentido que la hemos dado, pues, según creemos ese es en el que se la emplea en los siguientes pasajes: Mat_12:45; Mat_17:17 y 23:36; Luk_16:8 y 17:25.
Que los judíos continúen existiendo como pueblo distinto es un milagro innegable. Es una de aquellas pruebas de la autenticidad de la Biblia. Sin patria, sin jefe, sin gobierno, diseminados por todos los ámbitos del globo durante mil ochocientos años, los Judíos no se asimilan al pueblo del país en donde residen como lo hacen los ingleses, los franceses, o los alemanes, mas viven por separado. Esto solo puede explicarse atribuyéndolo al dedo de Dios. El pueblo judío presenta ante el mundo una réplica poderosísima a los argumentos de los escépticos, y un argumento viviente de que la Biblia contiene la verdad. Pero no es solo como testigos de la autenticidad de las Escrituras que debemos considerar a los judíos: ellos son una especie de garantía de que Jesús vendrá otra vez.
Como el sacramento de la Cena del Señor, dan testimonio de la verificación del segundo advenimiento así como también del primero.

4. Que las predicciones de nuestro Señor se cumplirán infaliblemente. Dijo El: “El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán..

Nuestro Señor sabía bien que los hombres tenemos inclinación natural a la incredulidad, y previendo que muchos rechazarían como improbables, inverosímiles y absurdas las solemnes predicciones que había estado haciendo, nos previno en términos enérgicos contra semejantes pensamientos engendrados por el escepticismo.

Mateo 24:36-51

Hay en este capítulo algunos versículos a los cuales se da con frecuencia una aplicación errada. No faltan quienes piensen que “la venida del Hijo del hombre “ significa la muerte; y no pocas veces se inscriben en epitafios como muy a propósito los versículos que aluden a lo incierto de esa venida. Mas no hay, en verdad, fundamento sólido en qué basar esa aplicación. El tema de estos versículos no es la muerte sino el segundo advenimiento del Señor.

Lo primero que llama la atención en el pasaje es el terrible anuncio que, en él se hace del estado del mundo cuando el Señor venga por segunda vez.

El mundo no estará entonces convertido; mas se encontrará en el mismo estado en que se encontraba en el diluvio. Cuando este sobrevino los hombres “estaban comiendo y bebiendo, tomando mujeres y dándolas en matrimonio,” es decir, estaban engolfados en los asuntos de este mundo a despecho de las repetidas admoniciones que Noé les había dirigido. El diluvio no les pareció cosa probable: no creyeron que hubiera peligro alguno. Más al fin sobrevino la avenida de aguas, y súbitamente los arrebató a todos. Y nuestro Señor dijo que así sucedería en los días del Hijo del hombre.

Lo segundo que llama nuestra atención, es la terrible separación que se nos dice tendrá lugar en el segundo advenimiento. “Uno será tomado y otro dejado..

Ahora los creyentes y los incrédulos están mezclados unos con otros. En la congregación y en la casa de oración, en la ciudad y en el campo, los hijos de Dios y los hijos del mundo se encuentran juntos. Cuando el Señor descienda en las nubes habrá una separación completa. En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la última trompeta, los unos serán para siempre apartados de los otros. Las esposas serán separadas de sus maridos, los padres de los hijos, los hermanos de las hermanas, los amos de los criados, los predicadores de los oyentes. No habrá tiempo para palabras de despedida, o para cambiar de parecer: todos serán arrebatados como estuvieren, y segarán según lo que hubieren sembrado. Los creyentes irán a gozar de la gloria, de la vida eterna; los incrédulos serán sumergidos en un hondo abismo de miseria y deshonor.

Lo último que en estos versículos nos llama la atención es el deber que se nos impone de; orar en expectativa del segundo advenimiento. “Velad pues,” dijo Jesús, “ porque no sabéis a que hora ha de venir nuestro Señor.” “Estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis..

Asunto es este que nuestro Señor hizo frecuentemente que sus discípulos notasen. Casi nunca habló del segundo advenimiento sin añadir el precepto de “ velar..

Los verdaderos cristianos deben vivir como en vela, puesto que el día del Señor ha de venir como ladrón por la noche. Deben esforzarse por estar siempre alerta, y vivir como el centinela de un ejército en tierra enemiga. El siguiente texto tomado de una de de las epístolas de San Pablo merece meditarse: “No durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios.” 1Th_5:6.

Los verdaderos cristianos deben vivir como siervos cuyo maestro está ausente, y estar siempre listos para el regreso de éste, cuidando de no admitir el pensamiento de que se tarda en volver, más antes bien, mantenerse en tal ánimo, en tal disposición que cuando Jesucristo aparezca puedan darle una cordial bienvenida.

Asegurémonos de que pertenecemos al Señor, y de que tendremos un arca de seguridad para cuando sobrevenga el día de la ira. Procuremos vivir de tal manera que en el último día se nos dé el nombre de bienaventurados y no se nos deseche para siempre. Con razón dijo San Juan: “ Cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo como él es puro.”

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