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Génesis 24: Abraham busca esposa para Isaac

Gén 24:1 Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo.

Gén 24:2 Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,

Gén 24:3 y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito;

Pon ahora tu mano debajo de mi muslo : Estas palabras formaban parte de un importante juramento invocado por un hombre que piensa va a morir, aunque Abraham tenía aún muchos años por delante. El muslo era un símbolo de intimidad y estaba asociado con la procreación. Quizás el criado más viejo de su casa era Eliezer.

Gén 24:4 sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

A mi tierra : A Harán (Siria), el lugar de origen de Abraham. La idea es mantener la pureza de la descendencia.

Abraham quería que Isaac se casara con alguien de la familia. Esto era aceptable en esos tiempos para evitar que se casaran con vecinos paganos. Por lo general, los padres escogían la esposa del hijo. Era una práctica común que una mujer se casara en los albores de su adolescencia, aunque Rebeca era probablemente mayor.

Gén 24:5 El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste?

Gén 24:6 Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.

Gén 24:7 Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.

Gén 24:8 Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.

Gén 24:9 Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio.

En la cultura de Abraham, poner una mano debajo del muslo era la forma en que se sellaba o ratificaba un pacto. Para hacer lo mismo nosotros nos estrechamos la mano, juramos o firmamos documentos ante un notario público.

Gén 24:10 Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.

Muchos arqueólogos han afirmado que los camellos aún no habían sido domesticados en aquella época, y no lo habrían sido hasta varios siglos más tarde, a pesar de la continua mención de camellos a lo largo de los libros del AT. Sin embargo, en casas cerca de Harán han sido encontrados huesos de camellos, y restos de lugares para alimentar camellos han sido hallados en la Turquía meridional, ambos hallazgos en excavaciones fechadas como de la edad patriarcal. Mesopotamia es una palabra griega que significa «tierra en medio de las aguas», traducida del hebreo, «Aram de los dos ríos», el área situada entre el Tigris y el éufrates (en el Irak moderno). La ciudad de Nacor estaba cerca de Harán.

Gén 24:11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua.

El pozo, la fuente principal de agua del pueblo, estaba por lo general a las afueras de la ciudad en el camino principal. Muchas personas tenían que caminar uno o dos kilómetros por el agua. Sólo podían usar lo que podían llevar a casa. Los granjeros y pastores iban de los campos cercanos a sacar agua para sus animales. Era el mejor lugar para entablar amistades y platicar con los viejos amigos. Rebeca debe de haber ido al pozo dos veces al día a extraer agua para su familia.

Gén 24:12 Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham.

Gén 24:13 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua.

Gén 24:14 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.

Normalmente, esta oración apuntaba a lo impredecible, pero ocasionalmente Dios puede honrarla, como hizo en este caso. El siervo conocía perfectamente que el Dios de Abraham era un Dios que hacía milagros; él había sido testigo de sus bendiciones a través de los años.

¿Era correcto que el siervo de Abraham le pidiera a Dios una prueba tan precisa? La «señal» que pidió no era fuera de lo común. La hospitalidad que se acostumbraba en esa época dictaba que las mujeres que estuvieran en el pozo debían ofrecer agua a los cansados viajeros, pero no a los animales. Eliezer simplemente le estaba pidiendo a Dios que le mostrara a una mujer que tuviera una verdadera actitud de servicio, alguien que fuera más allá de lo que se esperaba. El ofrecimiento de dar de beber a sus camellos indicaría esta clase de actitud. Eliezer no pidió una mujer de gran belleza o riqueza. Sabía de la importancia de tener un corazón justo. Y sabía la importancia de pedir ayuda a Dios para realizar su tarea.

Gén 24:15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro.

Gén 24:16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.

Rebeca era bella físicamente, pero el siervo estaba buscando una señal que le revelara la belleza interior. La apariencia es importante para nosotros, y gastamos tiempo y dinero tratando de mejorarla. ¿Pero cuánto esfuerzo hacemos para desarrollar la belleza interior? La paciencia, la bondad y el gozo constituyen tratamientos de belleza que producen la verdadera hermosura: la interior.

Gén 24:17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.

Gén 24:18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber.

Gén 24:19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.

Gén 24:20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos.

Gén 24:21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no.

El espíritu de servicio de Rebeca se demostró de manera clara cuando rápidamente y de buena gana dio de beber a Eliezer y a sus camellos. Los baldes utilizados para sacar agua eran grandes y pesados. Un camello necesita mucha agua para satisfacer su sed (casi 100 litros por camello después de una semana de viaje). Eliezer comprendió que aquella era una mujer que iba más allá del deber. ¿Posee usted un espíritu de siervo? Cuando le pidan ayuda o cuando vea una necesidad, haga más de lo imprescindible.

Gén 24:22 Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez,

Un pendiente de oro para la nariz: Una pieza del adorno femenino, como son los aretes hoy en día

Gén 24:23 y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos?

Gén 24:24 Y ella respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor.

Gén 24:25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar.

Gén 24:26 El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová,

Gén 24:27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.

Guiándome Jehová en el camino : es una traducción literal. Podría ser interpretada como la exclamación extática del siervo: «¡El Señor me guió —a mí— directo a la casa!» Su respuesta inicial fueron unos momentos de gozosa adoración.

Tan pronto como el siervo de Abraham supo que su oración fue respondida, agradeció a Dios su bondad y guía. También Dios nos puede usar y guiar a nosotros, si es que estamos a su disposición como Eliezer. Y nuestra primera reacción deberá ser acción de gracias por habernos escogido para su servicio.

Gén 24:28 Y la doncella corrió, e hizo saber en casa de su madre estas cosas.

Gén 24:29 Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera hacia el hombre, a la fuente.

Gén 24:30 Y cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía: Así me habló aquel hombre, vino a él; y he aquí que estaba con los camellos junto a la fuente.

Gén 24:31 Y le dijo: Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? He preparado la casa, y el lugar para los camellos.

Gén 24:32 Entonces el hombre vino a casa, y Labán desató los camellos; y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él, y los pies de los hombres que con él venían.

Gén 24:33 Y le pusieron delante qué comer; mas él dijo: No comeré hasta que haya dicho mi mensaje. Y él le dijo: Habla.

Gén 24:34 Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham.

Gén 24:35 Y Jehová ha bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.

Gén 24:36 Y Sara, mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor, quien le ha dado a él todo cuanto tiene.

Gén 24:37 Y mi amo me hizo jurar, diciendo: No tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito;

Gén 24:38 sino que irás a la casa de mi padre y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo.

Gén 24:39 Y yo dije: Quizás la mujer no querrá seguirme.

Gén 24:40 Entonces él me respondió: Jehová, en cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás para mi hijo mujer de mi familia y de la casa de mi padre.

Gén 24:41 Entonces serás libre de mi juramento, cuando hayas llegado a mi familia; y si no te la dieren, serás libre de mi juramento.

Gén 24:42 Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: Jehová, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando,

Gén 24:43 he aquí yo estoy junto a la fuente de agua; sea, pues, que la doncella que saliere por agua, a la cual dijere: Dame de beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro,

Gén 24:44 y ella me respondiere: Bebe tú, y también para tus camellos sacaré agua; sea ésta la mujer que destinó Jehová para el hijo de mi señor.

Gén 24:45 Antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca, que salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió a la fuente, y sacó agua; y le dije: te ruego que me des de beber.

Gén 24:46 Y bajó prontamente su cántaro de encima de sí, y dijo: Bebe, y también a tus camellos daré de beber. Y bebí, y dio también de beber a mis camellos.

Gén 24:47 Entonces le pregunté, y dije: ¿De quién eres hija? Y ella respondió: Hija de Betuel hijo de Nacor, que le dio a luz Milca. Entonces le puse un pendiente en su nariz, y brazaletes en sus brazos;

Gén 24:48 y me incliné y adoré a Jehová, y bendije a Jehová Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo.

Hermano no es tan específico como «hermano» en el habla moderna; puede significar «sobrino», o simplemente «pariente». Rebeca era la hija del sobrino de Abraham, Betuel.

Cuando Eliezer le contó su historia a Labán, le habló abiertamente de Dios y su bondad. Muchas veces nosotros hacemos lo contrario, temerosos de ser mal interpretados o rechazados por ser demasiado religiosos. Sin embargo, deberíamos anunciar abiertamente lo que Dios está haciendo por nosotros.

Gén 24:49 Ahora, pues, si vosotros hacéis misericordia y verdad con mi señor, declarádmelo; y si no, declarádmelo; y me iré a la diestra o a la siniestra.

Gén 24:50 Entonces Labán y Betuel respondieron y dijeron: De Jehová ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno.

Gén 24:51 He ahí Rebeca delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho Jehová.

Gén 24:52 Cuando el criado de Abraham oyó sus palabras, se inclinó en tierra ante Jehová.

Gén 24:53 Y sacó el criado alhajas de plata y alhajas de oro, y vestidos, y dio a Rebeca; también dio cosas preciosas a su hermano y a su madre.

Estos fueron los regalos de boda, la dote.

Gén 24:54 Y comieron y bebieron él y los varones que venían con él, y durmieron; y levantándose de mañana, dijo: Enviadme a mi señor.

El siervo de Abraham estaba impaciente por comunicar el testimonio del milagro a los de su casa.

Gén 24:55 Entonces respondieron su hermano y su madre: Espere la doncella con nosotros a lo menos diez días, y después irá.

Gén 24:56 Y él les dijo: No me detengáis, ya que Jehová ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya a mi señor.

Gén 24:57 Ellos respondieron entonces: Llamemos a la doncella y preguntémosle.

Gén 24:58 Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré.

Gén 24:59 Entonces dejaron ir a Rebeca su hermana, y a su nodriza, y al criado de Abraham y a sus hombres.

Gén 24:60 Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos.

«Posean tus descendientes la puerta de sus enemigos» significa «Puedas tú triunfar sobre tus enemigos».

Gén 24:61 Entonces se levantó Rebeca y sus doncellas, y montaron en los camellos, y siguieron al hombre; y el criado tomó a Rebeca, y se fue.

Gén 24:62 Y venía Isaac del pozo del Viviente-que-me-ve; porque él habitaba en el Neguev.

Viviente – que – me – ve era un pozo en la parte sur del país, aproximadamente a 19 km al noroeste de Cades.

Gén 24:63 Y había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían.

Isaac no era alguien de agradable carácter como su padre Abraham; ni como su hijo Jacob. Era tranquilo, de 40 años de edad y todavía soltero. Su vida fue fundamentalmente un interludio entre dos puntos culminantes

Gén 24:64 Rebeca también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del camello;

Gén 24:65 porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el criado había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió.

Gén 24:66 Entonces el criado contó a Isaac todo lo que había hecho.

Gén 24:67 Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre.

Cuando Rebeca supo que el hombre que había ido a recibirla era Isaac, su futuro esposo, siguió dos costumbres orientales. Bajó de su camello en señal de respeto y se cubrió el rosto con un velo, como una novia.

La bendición de una mujer generosa

Rebeca, la siria, era la nieta de Nacor, hermano de Abraham. El nombre de Rebeca alude a «atar», e implica que su belleza era tal que literalmente podía «cautivar» o «fascinar» a los hombres. Se la presenta como una joven diligente, trabajadora y sensitiva. Su disposición de servir a Eliezer y sacar agua para todos los sedientos camellos ilustra esto claramente. En lo que le sucedió a Rebeca vemos una lección en cuanto a la forma como Dios provee sorprendentes recompensas para aquellas personas con espíritu de servicio. Poco sabía que esos camellos contenían incontables presentes para ella y su familia. Su deseo de aguardar la bendición de su familia, antes de aceptar la invitación a casarse con Isaac, quien era un opulento príncipe del mundo antiguo, constituye un modelo para la sociedad moderna. ¡Cuántos matrimonios de hoy día serían distintos si:

1) el Espíritu Santo fuera el guía;

2) si la oración y la adoración constituyeran una práctica cotidiana; y

3) si la pareja tuviera la bendición de la familia

La elección de esposa para Isaac es fundamental para la continuación del pacto ya que provee seguridad de que la descendencia permanece dentro del propósito del pacto. Según la costumbre de la época, los padres debían hacer los arreglos para proveer cónyuge a sus hijos. En la ausencia de Sara, Abraham toma la iniciativa motivado por tres razones: Primera, era ya anciano y debía hacer los preparativos propios para la continuación de la descendencia. Segunda, Isaac ya tenía 40 años, edad ideal en aquella cultura para formar hogar Tercera, se debía garantizar que la elección de la esposa de Isaac estuviera dentro de los términos de la promesa del pacto.

En la elección de esposa se combinan perfectamente estos elementos: El primer elemento, una dependencia total en la dirección divina. Abraham hace jurar a su siervo de confianza quien ha de buscar esposa por Jehová , Dios de los cielos. Abraham encomienda a su siervo al Dios de los cielos quien ha de guiar y hacer prosperar la empresa. El siervo mismo se encomienda a Jehová en oración y pide repetidamente la dirección de Dios en todas las decisiones que deba tomar respecto a la elección de esposa. Varios factores son dignos de resaltar en la oración del siervo: Primero, la intervención de Dios sería una demostración de bondad y misericordia para con Abraham. En su relación con Dios, el hombre sólo puede apelar a la bondad y misericordia de Dios porque no tiene ningún mérito frente a Dios. Esta declaración del siervo también indica que Abraham ya había confiado totalmente a Dios la elección de la esposa de su hijo. Segundo, el siervo pide a Dios indicaciones claras y precisas dejando libertad a Dios de actuar en la vida de las personas responsables de permitir la realización de su compromiso. Tercero, su oración está llena de expresiones de alabanza y gratitud a Dios, indicando el reconocimiento de que es Dios quien prospera su tarea. Abraham, el siervo, y posteriormente la familia de la elegida, reconocen que: ¡De Jehová procede esto!.

El segundo elemento es la determinación de criterios bien establecidos para la elección. Primero, la esposa no debía ser cananea, sino de la tierra… y parentela de Abraham. La tierra referida es Harán o Siria mesopotámica y la parentela era la familia de Nacor. Esta condición era para asegurar el cumplimiento de la promesa y la constitución de una nación especial, elegida por Dios. Esta característica de matrimonio endógamo (con los de la misma raza o fe) fue la nota sobresaliente del pueblo de Dios. Así se evitó el peligro de asimilación por otra cultura y se mantuvo una identidad clara y distintiva. Este criterio también es proclamado por Pablo para los creyentes para no hacer peligrar la fe y para no apagar el testimonio cristiano. Segundo, bajo ninguna circunstancia Isaac debía volver a Harán. Dios había llamado a Abraham a dejar su tierra y su parentela e Isaac no debía revertir ese llamado. El debía permanecer en Canaán para dar cumplimiento a la promesa de Dios. Tercero, se establecen algunas cualidades óptimas que han de distinguir a la elegida (además de ser pariente de Abraham): bondadosa y servicial; una doncella hermosa y sin ningún impedimento moral para poder ser esposa; con capacidad de tomar decisiones importantes y con modestia y respeto. Todas estas cualidades eran imprescindibles para la vida familiar en Canaán.

El tercer elemento en la elección es la actuación sabia y con propósito bien definido del siervo. La elección de Eliezer, su siervo más antiguo y administrador, indica la importancia que Abraham diera a la elección de esposa. Y este siervo actúa con mucha sabiduría y fidelidad. Además de reconocer la dirección de Dios en todo, es digno de mencionar su sagacidad y corrección. Ya en Harán, se ubica en el lugar adecuado donde las doncellas han de acudir en busca de agua. Observa alertamente a las doncellas buscando las cualidades preestablecidas. Una vez identificada la doncella que llena los requisitos, expone sin tardanza y sin titubear el propósito de su visita. En la presentación de su pedido se destaca la delicada argumentación que apela a la seguridad de bienestar familiar, económico y de propósito significativo para Rebeca. Primero, presenta la posición próspera de Abraham (bendecido por Jehová , enriquecido con bienes materiales). Segundo, presenta al candidato conyugal, único heredero de Abraham, quien ya es dueño de toda esa riqueza. Aquí se asegura de bienestar social y económico a los parientes de Rebeca. Tercero, presenta el pedido específico de Abraham: El de escoger y llevar una esposa para Isaac ya que la continuación de la descendencia de Abraham tiene un propósito especial en los planes de Dios. Por último y como golpe de gracia, recuenta que todo lo que aconteciera para el encuentro con Rebeca, fue resultado de la intervención de Dios.

Todos estos argumentos vencieron toda resistencia que pudieran poner los parientes de Rebeca, y la conceden para esposa de Isaac. Ante esta respuesta propicia, el siervo hace lo siguiente: Primero, adora a Dios pública y visiblemente indicando gratitud. Segundo, otorga preciosos regalos a Rebeca, a su madre y a su hermano. La dote concedida indica seguridad de riqueza y cumplimiento del requisito legal en el otorgamiento de esposa. Tercero, al día siguiente el siervo pide partir para Canaán. Este pedido se debía seguramente al apresuramiento en traer las buenas nuevas a Isaac y algo también en evitar toda posibilidad de impedimento que pudiera surgir durante los diez días de despedida según la costumbre del lugar. La decisión final se la dejan a Rebeca, quien con firmeza y determinación escoge ir inmediatamente a Canaán. La familia la despide concediéndole la compañía de su nodriza y bendiciéndola.

Finalmente se llega a la consumación del matrimonio entre Isaac y Rebeca. El encuentro inicial tiene lugar en el campo, cerca del pozo del Viviente donde Agar fue encontrada por el ángel en el Néguev. Rebeca demuestra respeto y modestia al encontrarse por primera vez con Isaac. El siervo informa a Isaac todo lo acontecido. Luego Isaac acepta a Rebeca como su esposa. Varios detalles que se mencionan son muy importantes como normativos en una relación marital. Primero, Isaac lleva a Rebeca a la tienda de Sara, otorgándole el lugar propio y privilegiado que corresponde a un cónyuge. Segundo, toma a Rebeca como su mujer, consumándose así físicamente el matrimonio. Tercero, Isaac se compromete a amar a Rebeca. Esto se refiere necesariamente al amor sentimental o romántico, ingrediente importante en toda relación conyugal. Pero más que eso, se refiere a una decisión voluntaria, intencional, continua y progresiva de convivir en relaciones físicas, sociales, emocionales y espirituales apropiadas con la cónyuge escogida. Esta relación es exclusiva y substituye en lealtad y satisfacción a toda otra relación humana.

Verdades prácticas Isaac la introdujo en la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca, que vino a ser su mujer; y él la amó. Así se consoló Isaac después de la muerte de su madre.

Del matrimonio entre Isaac y Rebeca hay varias enseñanzas que podemos aprender:

1. Comenzaron su matrimonio saturado de la dirección del Señor y es evidente que Isaac amó a Rebeca; ella también le correspondió por lo menos hasta que nacieron sus dos hijos: Esaú y Jacob.

2. Ellos fueron una pareja que Dios adoptó para ser recipientes de las promesas dadas a Abraham. Ese hecho les daba un sentido de misión.

3. Isaac y Rebeca con mucha frecuencia vivieron por el principio que dice que el fin justifica los medios y ese principio en términos del reino de Dios puede ser una falacia.

4. Muchas veces Isaac y Rebeca trataron de evadir las situaciones difíciles por medio de decir mentiras.

5. Ambos cometieron el error de seleccionar a uno de sus hijos como su «favorito» y eso produjo división entre ellos y entre sus hijos.

6. Dios mantuvo sus promesas y permaneció fiel a esta pareja a pesar de sus fracasos.

7. Dios tiene un plan que es más grande que nosotros y es por su gracia que llegamos a ser parte de ese plan. Debemos cuidar que desempeñemos bien nuestra parte.

8. Un estado de ánimo negativo por parte de uno de los cónyuges genera una energía negativa en las relaciones matrimoniales.

Con este matrimonio, se asegura una descendencia dentro de los términos y condiciones del pacto.

Rebeca

Algunas personas son emprendedoras. Ayudan a echar a andar las cosas. Rebeca se distinguiría muy fácilmente en este grupo. Su vida se caracterizaba por la iniciativa. Cuando veía una necesidad ponía manos a la obra, aun cuando la acción no fuera siempre la correcta.
Fue la iniciativa de Rebeca lo que primeramente llamó la atención de Eliezer, el siervo que Abraham envió para buscar esposa para Isaac. Era una cortesía común dar de beber a un extraño, pero se requería de carácter para ir a buscar agua para diez camellos sedientos. Más tarde después de escuchar los detalles de la misión de Eliezer, Rebeca estuvo dispuesta de inmediato a ser la esposa de Isaac.

Algunos sucesos posteriores nos ayudan a ver cómo una iniciativa puede ir mal encaminada. Rebeca estaba consciente de que el plan de Dios sería canalizado a través de Jacob, no de Esaú. Así que no sólo convirtió a Jacob en su favorito, sino que hasta planeó la forma de asegurar que este fuera más importante que su hermano mellizo mayor. Isaac prefería a Esaú. Esto creó un conflicto en la pareja. Rebeca se sintió con derecho a engañar a su esposo cuando llegó el momento de bendecir a sus hijos, y su ingenioso plan se ejecutó a la perfección.

Casi siempre tratamos de justificar nuestras acciones. A menudo tratamos de añadir la aprobación de Dios a nuestras acciones. Si bien es cierto que nuestras acciones no obstaculizan el plan de Dios, también es cierto que somos responsables de nuestras acciones y siempre debemos de tener cuidado con nuestros motivos. Cuando medita en un plan de acción, ¿está usted simplemente buscando el sello de la aprobación de Dios en algo que ya decidió hacer, o está dispuesto a declinar ese plan si los principios y mandamientos de la Palabra de Dios se contraponen a esa acción? La iniciativa y la acción son admirables y correctas cuando son controladas por la sabiduría de Dios.

Rebeca: Cuando veía una necesidad, actuaba inmediatamente; Siempre estaba orientada a la perfección; Mas tenía sus debilidades y cometía sus errores: Su iniciativa no siempre se encontraba balanceada con su sabiduría; Favoreció a uno de sus hijos; Engañó a su esposo

De su vida apredemos que: Nuestras acciones deben ser guiadas por la Palabra de Dios; Dios utiliza en sus planes hasta nuestros errores; El favoritismo de los padres daña a la familia

Habitó en Harán, Canaán siendo de ocupación: Esposa, madre, ama de casa, nieta de Nacor y Milca. Hija Betuel. Esposa de Isaac. Hermana deLabán. Madre de los mellizos Esaú y Jacob.

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