Los versículos 7 al 10 recalcan la culpa de los sacerdotes. En el tiempo de Jeroboam, los centros de Betel y Gilgal emplearon a muchos en los cultos exuberantes pero inaceptables, y estaban creciendo. A la vista de Dios, ¡añadir otro sacerdote era añadir otro pecado! La RVA sigue el TM al presentar otra sentencia del Señor: Yo cambiaré su gloria en afrenta (versículo 7c). Según una tradición judía muy antigua y algunas versiones antiguas, la frase debe leerse “Cambiaron su gloria por oprobio”. Así, se lee como otra carga: Los sacerdotes dejaron su gloria (el Señor) para adorar “ignominia” (Baal, ídolos). De todos modos, los cultos les sirvieron solo como una manera de ganarse la vida. Sin embargo, Dios responde a los cultos de fertilidad con una maldición de futilidad (versículo 10). Estos sacerdotes no hallarán ni comida ni fertilidad. Dios declara la razón: “Porque dejaron al Señor para practicar fornicación”.
La culpa del pueblo se explica en los versículos 11-14. Se incluyen dos proverbios: El vino y el mosto arrebatan el entendimiento (versículo 11) y el pueblo sin entendimiento se arruina (versículo 14e). Israel no se arruina por causa de una simple embriaguez. El vino es una parte de los cultos de fertilidad. En efecto, Dios lamenta: “Mi pueblo escucha su vara en vez de mi voz. Mi pueblo se entrega completamente a los sacrificios y ritos sexuales del baalismo en su búsqueda de la vida buena. ¿Puede esperar más que la disolución de toda la sociedad?”. Oseas responsabiliza a los hombres por esa desintegración, aun la infidelidad de sus hijas y nueras. Los hombres (versículo 14c; el TM tiene solo un pronombre masculino enfático) son responsables porque practican la infidelidad espiritual y sexual en los cultos de fecundidad (versículo 14c). Por eso, versículo 14a contiene la noticia sorprendente del Señor: No castigaré a vuestras hijas… Implícitamente entendemos que el castigo cae sobre los hombres. Sin embargo, debemos notar que la frase puede interpretarse como una pregunta retórica: “¿No castigaré a vuestras hijas…?”. Si la entendemos así, no hay excusa para nadie: Dios castigará a todos por igual.
En el versículo 15 Oseas parece dirigirse a Judá. No es necesario pensar que alguien de Judá lo escuchó. Dirige estas palabras a Israel para que le dé vergüenza. Con una gran ironía nombra Betel (Casa de Dios) “Betavén” (Casa de Maldad). Probablemente, Oseas recibió esta idea de la predicación de Amós, su contemporáneo (“Betel se volverá Casa de Maldad”, Amos 5:5; trad. del autor). Dios no acepta una adoración falsa, no la quiere en ninguna forma. En los versículos 16 al 19 Oseas muestra la culpa a la totalidad de Israel, sin pensar en distintos grupos.. El versículo 16 expone el problema en símiles sugestivos. La vaca rebelde señala la relación que tiene Israel con el “toro”, Baal (recuérdese que el becerro en Betel era considerado como símbolo del Señor). El cordero pastoreado por el Señor Jehová es una tradición pura y antigua de Israel. Israel se ha metido en el sincretismo con el baalismo. ¿Cómo puede esperar que Dios lo guíe? Unirse con ídolos es romper los lazos del pacto. Por eso, el versículo 17 declara que la nación ahora sufrirá la soledad.
El versículo 18 es un texto muy difícil y admite varias soluciones. El sentido que el autor saca es: “Aun cuando termina su festín, el pueblo sigue con entusiasmo la prostitución del baalismo, amando con entusiasmo la vergüenza (el ídolo) de insolencia (idolatría)”. El resultado será que un viento (espíritu; ruaj) lo cautivará y que por fin Israel entenderá que sus cultos son falsos y destructivos.
Líderes que hacen errar
Parece ser un oráculo que sigue inmediatamente en tiempo al Deuteronomios 4:4-19. Los cultos en Israel no cambiaron, y una vez más el profeta trae un mensaje aun más intenso a los líderes de Israel. La primera parte (versículos 1 y 2) es un discurso de juicio por parte de Dios; incluye la citación, la acusación, la evidencia y el dictamen. La citación se presenta en una tríada, llamando la atención de tres grupos distintos de los líderes: los sacerdotes, los jefes de los clanes (casa de Israel), y la familia real y su corte (casa del rey). En el hebreo esta acusación de los líderes tiene un doble sentido a causa de la palabra juicio (versículo 1d; otra trad. justicia; mishpat) Puede entenderse como: “Porque contra vosotros está el juicio”. No obstante, también puede entenderse de esta forma: “Porque la justicia es vuestra responsabilidad”. Es probable que Oseas usara la frase a causa de su ambigüedad; los que deben administrar justicia en cada área de la vida ahora sufren el juicio por motivo de su negligencia.
