Dios castigará a los dos reinos por romper el pacto. Efraín será una desolación (versículo 9a), y los líderes de Judá experimentarán la ira de Dios como agua derramada sobre ellos. Esos gobernantes fueron (y son) culpables de mover (sug) los linderos para apoderarse del terreno del otro a través del contraataque. En realidad, esa guerra los dejó heridos mortalmente. Judá, por primera vez, quedó como un vasallo de Asiria. Efraín perdió la mayoría de su territorio y se sometió como una provincia asiria, sufriendo una gran opresión. Todo esto porque era el juicio (mishpat) de Dios en respuesta a la determinación de su pueblo de andar en pos de las vanidades, la idolatría del baalismo.
El versículo 12 sigue usando imágenes de los heridos de guerra. La palabra ’ash puede significar “polilla” pero también puede significar “pus”. Consideramos que aquí (en versículo 12a) es mejor traducir con este sentido. El resultado sería: “Yo era para Efraín como pus o como podredumbre para la casa de Judá”. En todo caso, Dios actuó para convencer al pueblo de la gravedad de su pecado y para moverlo al arrepentimiento, aun con las heridas de guerra. Sin embargo, Israel no reconoció el propósito de Dios ni pensó en él como la solución de sus problemas. Pensaron: “Los problemas políticos exigen respuestas políticas”. Asesinaron a Peka e instalaron a un Oseas (no el profeta) como rey. El rey Oseas se rindió a Asiria, enviando tributo a Tiglatpileser. En el versículo 13 es mejor leer los verbos en el pretérito por el uso consecutivo de la letra vav.
Oseas, el rey, creyó que este proceder era la única esperanza de su reino. Pero el profeta Oseas tenía un concepto más completo. Asiria, cuyo símbolo de su poder era el león, no pudo librar ni proteger ni a Judá ni a Efraín de su verdadero opositor, Dios. Dios mismo es el león que Efraín debe temer. También, Judá debe tener miedo del Señor, “un león joven y fuerte” (versículo 14b, trad. del autor). Se ha preferido no usar la palabra “cachorro” ya que el heb. aquí denomina un león de dos o tres años que busca su propio territorio y manada. Si Israel no se vuelve a Dios, dejando la falsa confianza en la idolatría y sus propias capacidades políticas, será víctima de un ataque de lo cual no hay escape: el juicio de Dios.
La confesión falsa y la respuesta de Dios
Es un nuevo oráculo, distinto pero relacionado con el Deuteronomios 5:8-14. Los dos comparten los verbos “arrebatar” y “sanar”. Aparecen las ideas de herida y enfermedad en cada oráculo. El me iré Deuteronomios 5:14c anticipa el voy a volverme Deuteronomios 5:15a. Sin embargo,Deuteronomios 5:15 no es la continuación de la metáfora del león. Es una reflexión que hace Dios manifestando su anhelo para Israel. El lugar es el lugar santo, pero no es un santuario de Israel. Dios vuelve a su lugar, el domicilio inaccesible del Señor, hasta que su pueblo vuelva a él. “Buscar el rostro de Dios” para Israel solo era asistir al culto en un santuario, pero para Dios significa mucho más. Es una entrega total de la voluntad personal a la del Señor. “Buscar con diligencia” (shijar) intensifica todo con la idea de buscar en otro el amparo que es imposible proveer uno mismo. Es decidir practicar amor leal (jesed) y verdad (’emet), por causa de la relación personal con Dios (el conocimiento del Señor). Esto es lo que espera Dios.
