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Oseas 4: Modelo del Pacto

Esta negligencia se ve en la tríada de evidencia ofrecida en contra de Israel. Oseas emplea tres metáforas de cazar para describir los crímenes de los líderes en los versículos 1b y 2a: trampa, red y fosa. El propósito de estas metáforas es acusar a los líderes de perseguir en vez de proteger al pueblo, de atraparlos en vez de ayudarles. Los lugares de Milpa, Tabor y Sitim eran centros de culto en las distintas regiones de Israel. Se mencionan estos por la asonancia en el hebreo entre sus nombres y las distintas trampas de las metáforas. El punto de la evidencia es que en cualquier lugar de adoración y gobierno, los líderes hacen errar al pueblo por medio del sincretismo con los cultos de fertilidad. El resultado será que ahora los líderes sin disciplina experimentarán la disciplina del Señor. Dios mismo los castigará.

La segunda parte de esta sección (versículos 3-7) propone callar las pretensiones de inocencia de los líderes. La estructura del versículo 3 ejemplifica el paralelismo sinónimo, común en el heb. bíblico: Israel y Efraín son iguales. Se declara que no es posible negar la culpa de Israel porque el que habla ha visto los cultos sincréticos que son la prostitución y contaminación del pueblo. Aún peor, sus acciones no les permiten volver a su Dios (versículo 4a). El liderazgo de Israel ni practica ni enseña el conocer al Señor (versículo 4c), sino que, para ellos, un espíritu de prostitución es igual al Señor. No pueden volver porque no reconocen sus acciones como pecado. Confían en sus capacidades para manejar los cultos y la vida. Esta soberbia (versículo 5a) muestra su pecado a todos los que quieren verlo; para los que prefieren cerrar los ojos, será el motivo de su caída.

El versículo 6 describe la situación real de Israel cuando predicaba Oseas. En los cultos de fertilidad, Israel andaba con su rebaño y con su ganado buscando al Señor. “Buscar a Jehová” significa ir a un sitio santo para pedir ayuda de Dios mediante un rito religioso. Sin embargo, presentarse en un santuario, especialmente donde se adora a Baal, no es igual a volver a Dios en arrepentimiento auténtico. En vez de acudir a ellos, el Señor se ha apartado de ellos.

Terminando su discurso, Oseas subraya los pecados de los líderes y anuncia su consecuencia (versículo 7) : Han traicionado al Señor por guiar al pueblo en los caminos del baalismo, y han engendrado hijos ilegítimos por enseñarles a creer que la vida y todos sus beneficios se deben a Baal, o a un dios que es como Baal. La consecuencia es destrucción (esto es lo que significa el versículo 7c). Ahora los devorará la luna nueva (jodesh), junto con sus parcelas. Sin embargo, es difícil entender cómo la luna nueva (el novilunio) puede comer algo. Es probable que el comentario más razonable sea decir que esta frase indica que dentro de un mes vendrá el castigo. Otros siguen la LXX, leyendo “langosta”, pero eso parece ser un cambio de algún escriba para mejorar el sentido. Una enmienda que puede merecer consideración da este sentido: “Ahora un nuevo pueblo devorará sus porciones”. Otra alternativa entender jodesh no como “luna nueva”, sino como el sencillo adjetivo “nuevo” y traducirlo: “Ahora un nuevo (un extranjero) les comerá sus porciones”.

La guerra y sus consecuencias

Esta sección tiene un trasfondo completamente distinto al de las anteriores. En vez de originarse en los últimos años de Jeroboam, el oráculo vendría por el año 733 a. de J.C., después de la invasión del asirio Tiglatpileser III (ver la introducción). Evidentemente, en el asalto de Peka y Rezín contra Jerusalén, Israel se apoderó una vez más de Gabaa y Ramá que originalmente formaron parte del territorio de Benjamín. Luego, cuando Asiria atacaba a Siria e Israel (reino del Norte), Judá aprovechó el momento para retomar estas ciudades. En todo caso, se nombran en orden de sur a norte por el camino que une a Jerusalén y a Betel (Betavén).

El profeta entonces imita al atalaya que vigila y hace sonar la alarma cuando viene el enemigo. En Gabaa tocan la corneta (shofar, instrumento hecho del cuerno del carnero reproductor) y en Ramá la trompeta (jatsotserah, instrumento recto hecho de metal, normalmente plata). En Betavén (Betel) los gritos avisan al pueblo del ataque inminente. La última frase del versículo 8 es otra alarma: ¡Tiembla…!; la advertencia es dirigida a Benjamín, la tribu directamente al norte de Jerusalén. Sin embargo, Oseas no avisa a su pueblo del ataque de Judá, que ya ha pasado. El enemigo acá es el Señor mismo. Los dos, Efraín/Israel y Judá, son condenados por sus acciones en la guerra entre Siria y el reino del Norte, y su contraataque. Sufrirán las consecuencias de ese fratricidio.

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