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Proverbios 4: La alta y constante prioridad de la sabiduría

Proverbios 4:1 Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura.

El padre que aconseja cita el consejo de su propio padre. Aconsejar es un legado que debe ser perpetuado. Lo que sigue no es una mera colección de adagios sobre la buena conducta, sino una seria exhortación a buscar la sabiduría.

Proverbios 4:2 Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley.

Proverbios 4:3 Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre.

Proverbios 4:4 Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás.

Una de las más grandes responsabilidades de los padres es la de alentar a sus hijos a ser sabios. Aquí Salomón dice cómo su padre, David, lo alentó a buscar la sabiduría cuando era joven («tierno de edad») (véanse 1 de Reyes 2:1-9 y 1 Crónicas 28, 29 para la recomendación completa de David hacia su hijo). Esto quizás motivó a que Salomón pidiera a Dios sabiduría por encima de cualquier otra cosa. La sabiduría puede transmitirse de padres a hijos, de generación en generación. Finalmente, por supuesto, toda sabiduría procede de Dios. Los padres solo pueden exhortar a sus hijos para que se vuelvan a El. Si sus padres nunca se lo han enseñado, la Palabra de Dios actúa como una madre o un padre amoroso y compasivo para usted. Puede aprender de las Escrituras y así crear un legado de sabiduría a medida que enseñe a sus hijos.

Proverbios 4:5 Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;

Si quiere sabiduría, debe decidirse a ir en pos de ella. Una vez comenzado el camino, no importa cuán difícil se torne, se necesita determinación para no abandonar la búsqueda. Este no es un paso que se da una sola vez en la vida, sino un proceso diario de elección entre dos caminos: el del mal y el del bien. Nada es más importante o de mayor valor que esto.

Proverbios 4:6 No la dejes, y ella te guardará; Amala, y te conservará.

Proverbios 4:7 Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.

David le enseñó a Salomón cuando era niño que buscar la sabiduría de Dios era lo más importante que podía hacer. Salomón aprendió bien la lección. Cuando Dios apareció ante el nuevo rey para concederle cualquier petición, Salomón eligió la sabiduría por encima de cualquier otra cosa. Nosotros también debemos hacer que la sabiduría de Dios sea nuestra primera opción. No tenemos que esperar a que El aparezca ante nosotros. Con valor podemos pedirle sabiduría hoy mediante la oración. Santiago 1:5 nos asegura que Dios concederá dicha petición.

Proverbios 4:8 Engrandécela, y ella te engrandecerá; Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.

Proverbios 4:9 Adorno de gracia dará a tu cabeza; Corona de hermosura te entregará.

Proverbios 4:10 Oye, hijo mío, y recibe mis razones, Y se te multiplicarán años de vida.

Proverbios 4:11 Por el camino de la sabiduría te he encaminado, Y por veredas derechas te he hecho andar.

Proverbios 4:12 Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, Y si corrieres, no tropezarás.

Una enérgica y rápida sucesión de formas verbales, la mayoría de ellas imperativa negativa, ofrece advertencias al hijo.

Proverbios 4:13 Retén el consejo, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida.

consejo, musar : Corrección, castigo, instrucción, y disciplina. Una admonición, reprensión o advertencia. Musar viene del verbo yasar que significa «reformar, castigar, disciplinar o instruir». Musar aparece 50 veces en el Antiguo Testamento, 30 de ellas en Proverbios. Musar es un término lo suficientemente amplio como para incluir el castigo verbal y físico. Isaías 53:5 declara: «…el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados». En Provebios 3:11 se nos urge a no menospreciar el castigo de Jehová, ni cansarnos de su corrección. Una persona malvada podría hasta morir por falta de instrucción Provebios 5:23). De ahí que musar incluya todas las formas de disciplina que se supone llevan a una vida transformada.

Incluso los amigos pueden hacerle caer. Para muchos les resulta difícil aceptar que los amigos y conocidos quizás los tienten a hacer algo malo. Los jóvenes desean aceptación, por lo tanto, no quieren confrontar ni criticar a un amigo por planes o acciones erróneas. Muchos otros incluso no quieren ver cómo las acciones de sus amigos los meten en problemas. Si bien debemos aceptar a otros, necesitamos un saludable escepticismo acerca de la conducta humana. Cuando se dé cuenta de las malas influencias, proceda con cuidado. No permita que sus amigos lo hagan caer en pecado.

Nuestro corazón, nuestros sentimientos de amor y deseos, dicta en gran manera cómo vivimos debido a que siempre encontramos el tiempo para hacer lo que disfrutamos. Salomón nos dice que tengamos cuidado con nuestros afectos, que nos aseguremos y concentremos en esos deseos que nos mantendrán en el buen camino. Asegúrese de que sus afectos lo lleven hacia la dirección correcta. Ponga límites a sus deseos: no vaya detrás de todo lo que vea. Mire hacia adelante, mantenga sus ojos fijos en la meta, no se desvíe en lo que le puede conducir a pecar.

Proverbios 4:14 No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos.

Proverbios 4:15 Déjala, no pases por ella; Apártate de ella, pasa.

Proverbios 4:16 Porque no duermen ellos si no han hecho mal, Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno.

Ellos : Los impíos son adictos al mal. Este se convierte en algo tan natural para ellos como dormir, comer y beber.

Proverbios 4:17 Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos;

Proverbios 4:18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Los justos : Aquí, metidos entre los impíos, su destino brilla como una resplandeciente promesa.

Proverbios 4:19 El camino de los impíos es como la oscuridad; No saben en qué tropiezan.

Proverbios 4:20 Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones.

Estos tres versículos, más 5.1, 2, y 5.7, recuerdan a intervalos el llamado sobre la importancia de la verdad y la sabiduría.

Proverbios 4:21 No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón;

Proverbios 4:22 Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo.

Proverbios 4:23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

Guarda tu corazón : Valora y protege tu mente, emociones y voluntad. ¡Cómo se hubiera beneficiado Salomón si hubiera seguido su propio consejo!

Proverbios 4:24 Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios.

Boca, labios, ojos, y pies, son símbolos asociados a la comunicación, la atención y la conducta

Proverbios 4:25 Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.

Proverbios 4:26 Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos.

Proverbios 4:27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal.

Estrategia para una vida eficaz

Comienza con: Sabiduría de Dios. Respetar y apreciar a Dios por lo que El es. Reverenciar y temer al Dios todopoderoso en agradecimiento.

Requiere: Aplicación moral . Confiar en Dios y su Palabra. Permitir que su Palabra nos hable personalmente. Estar dispuestos a obedecerlo.

Requiere: Aplicación práctica. Actuar en la dirección de Dios en la entrega diaria.

Se obtiene: Vida eficaz. Experimentar lo que Dios hace con nuestra obediencia.

La alta y constante prioridad de la sabiduría

El capítulo 4 puede analizarse en tres partes en base a hijos (versículo 1) o la frase hijo mío (versículos 10, 20). Luego el lector se da cuenta de las frases oíd y estad atentos (versículo 1), escucha (versículo 10) y pon atención e inclina tu oído (versículo 20). Estos son vocablos sinónimos que proyectan un sentido formal, como es el caso de la palabra escucha, de la palabra hebrea shema, que se usa para describir la oración cotidiana que cada judío oraba todos los días. Así las palabras oíd (versículo 1) y escucha (versículo 10) tocan al joven en lo más profundo de su ser. Por el otro lado, los vocablos imitan los refranes típicos de cada hogar en el mundo y de todos los tiempos. Siempre hay un problema para que los niños y después los adolescentes escuchen a sus mayores. El diálogo va así: “Hijo, no me estás escuchando. ¿No me oíste cuando te pedí hacer tal tarea? Hay que aprender a escuchar. ¿Por qué no me escuchas?” Así se nota el sentido informal de las palabras.

Ahora vamos a dirigirnos a la primera de las tres secciones que son divididas por las palabras hijos o hijo mío:

(1) versículos 1-9;

(2) versículos 10-19;

(3) versículos 20-27. La primera sección se dirige a los hijos (ver 5:7; 7:28; 8:32 para los ejemplos de la palabra hijos en el caso vocativo que sirve para invocar o llamar y ver 8:4, 31; 13:22; 14:26; 17:6; 20:7; 30:17: hijos de águila, traducido polluelos; 31:28 para los otros ejemplos del vocablo hijos; ver 13:22 y 17:6 para hacer referencia a los hijos de los hijos, es decir, los nietos). La frase más frecuente es hijo mío (ver 1:8).

No es fácil identificar al que habla en la primera sección, 4:1-9. Por una parte, el maestro ha estado hablando a través de los primeros capítulos. Además, en los versículos que llevan la forma plural, siguiendo el vocativo de hijos del versículo 1, no se dice explícitamente que el joven aprendiz es un hijo del hijo del padre mencionado en el versículo 3. Así hay una evidencia ligera apuntando al hecho de que el que habla al joven en el capítulo 4 es el maestro. Por otra parte, la conversación es entrañable y rompe el diálogo formal para entrar en un terreno tan íntimo que nos cuesta hoy en día creer que un educador va a abrirse tanto a sus alumnos. Así, a la luz de la escuela formal y a veces impersonal, nos indica que el que habla debe ser el padre dirigiendo sus palabras a sus hijos. A pesar del sistema moderno, Proverbios se escribe en el contexto de la educación del mundo antiguo, en el cual el alumno vivía con el maestro durante un período de tiempo. La relación era más íntima y el maestro se sentía un representante de los padres (los padres le pagaban directamente y no el estado). En todo sentido, el maestro estaba in loco parentis (en el lugar de los padres). Entonces, suena más natural concluir que esta sección fue una contribución del maestro sabio.

La sección tiene un cambio abrupto entre la forma plural de los primeros cuatro versículos y la forma singular de los últimos cinco versículos. El texto tiene la frase adquiere sabiduría en vez de “adquieren la sabiduría”. De ese modo, se puede poner en singular el dicho del padre recordado por el maestro en el versículo 4.

Los versículos 1-4 forman uno de los diálogos más tiernos e íntimos del libro de Proverbios. Se palpa el espíritu paternal en su sentido más comprometido. Este espíritu paternal puede venir del padre de los hijos, o del maestro como fue sugerido anteriormente. La naturaleza del pasaje nos hace recordar 3:12 cuando el maestro enseñaba que Jehová disciplina al que ama, como el padre al hijo a quien quiere. Más tarde, los rabinos judíos iban a decir que “al dar la ley, Dios mostró su gran amor”.

El maestro (o el padre) abre su corazón y comparte un recuerdo muy querido y muy influyente en su vida. Es un dicho que se guarda en el corazón de algo compartido desde hace años por el padre del maestro (o el padre del padre, es decir el abuelo de los jóvenes). Son cinco palabras hebreas, diez en la traducción:

Retenga… mis palabras tu corazón guarda mis mandamientos y vivirás.

Lo que está ligado constituye una palabra hebrea, el orden es distinto al castellano. Hay un juego de sonidos si y vivirás se guarda hasta una tercera línea. Tal juego de sonidos ayuda a la memoria y hace penetrar la conciencia del oyente. Así la frase y vivirás llega a ser el clímax final:

Retenga tu corazón mis palabras; guarda mis mandamientos; y vivirás.

Estas palabras dejan al descubierto todas las pasiones del maestro.

La introducción al dicho de su padre muestra la forma que fue querida por sus padres. A la vez muestra que donde están ahora los jóvenes, ahí él había estado sentado hacía algunos años. Ahora el maestro toma el lugar de su padre y los jóvenes toman su lugar. El sabe lo que significa ser “hijo de un padre”. ¿Cuántos niños no tienen la ventaja de un padre bueno y sabio que les hablaría como el padre habló al maestro y como el maestro habla a los jóvenes? ¿Cuántas heridas existen por la ausencia de un padre? En el mismo sentido, el maestro ha conocido una madre que le miraba como si él fuera tierno y singular, de las palabras hebreas rak, que significa “delicado o tratado como si fuese muy especial” y yajiyd, que significa “único” (la Septuaginta sustituye la palabra singular con “amado” que, de hecho, capta el significado de la expresión). Tierno y singular suena como lo dicho a un bebé, y por ende, el hijo siempre permanece como el niño querido de su madre. El maestro ha tenido la ventaja de un padre y de una madre, ambos comprometidos con él a través del amor paternal. Al salir de un hogar tan bien formado, el maestro cumple lo prometido en 22:6: Instruye al niño en su camino; y aun cuando sea viejo, no se apartará de él.

En los versículos 1-4 hay un llamado a no abandonar la instrucción (toráh) del maestro porque es buena. Antes se ha visto cómo el hombre que habla perversidades ha abandonado una conducta recta y cómo una mujer ha abandonado a su marido de largos años. Hay cosas tan preciosas que nunca hay que abandonarlas. El pensar correcto, la conducta recta y el matrimonio son algunas de las cosas más preciosas de la vida.

Los versículos 5-9 vuelven al tema de la sabiduría uniéndola con las lecciones enseñadas por el maestro. De cierto, no todo lo dicho por algún maestro o profesor tiene razón y se apoya en la sabiduría divina. De este modo uno tiene que examinar todo lo dicho por algún profesor, aunque sea universitario o bien preparado, a la luz de la Palabra de Dios. El maestro de Proverbios enseña reconociendo que toda la sabiduría viene de Diosx y que la sabiduría humana es muy limitada e incompletax.

La palabra “adquirir” figura prominentemente en este pasaje (versículo 5, dos veces y en el versículo 7: dos veces aunque ausente en el texto de la Septuaginta). La palabra puede significar “obtener, conseguir o acumular”. El versículo 6 habla de la sabiduría como si fuese una mujer muy querida. Es posible desarrollar una relación estrecha y mutua con la sabiduría. El versículo 9 usa la figura de la venda sacerdotal o la cinta de género llena de ciertas joyas preciosas para representar el valor de la sabiduría. Esta diadema era un símbolo de la posición, el honor y la estima de los sacerdotes. Asimismo la corona, a veces una palabra sinónima con diadema, funciona también para cubrir las cabezas de los reyes y la nobleza hebreos. La corona era un símbolo de poder y prestigio de los sacerdotes y de los reyesx. La sabiduría le hace a uno más noble y más estimado que todas las coronas del mundo. “¡Sabiduría primero!” puede ser la traducción de la frase ¡Sabiduría ante todo! y el lema de toda esta sección.

Los gritos para adquirir la sabiduría de parte del maestro suenan como el grito de algunos comerciantes. “¡Adquieran las verduras! ¡Tengo buenos plátanos! ¡Tengo ricas manzanas! ¡Venga a comprar!” Además nos hace darnos cuenta de la acumulación de las cosas como un afán de mucha gente en la vida. Los niños juntan los juguetes. Los jóvenes acumulan ropa, música, etc. Y los adultos tienen sus acumulaciones. ¡Qué mundo materialista! A veces los bienes llegan a tener más importancia que las personas. Los valores éticos se ignoran y los antivalores se elevan. Pero entra en la escena el sabio quien nos desafía a dejar la acumulación de las cosas para empezar a acumular la sabiduría y todos los beneficios de ella. La acumulación de la sabiduría es más valiosa que la de los bienes, sean los títulos de los honores (versículo 9) o las posesionesx. Al hombre contemporáneo le falta una verdadera espiritualidad y se encuentra en un ambiente excesivamente materialista.

¿La aurora o la oscuridad?

Esta sección se une al resto del capítulo por la frase hijo mío. En cuanto se ha establecido la relación entre la sabiduría y los dichos del maestro, el maestro sigue la instrucción sobre la sabiduría o dichos sapienciales. El pasaje discute las ventajas del camino recto con el camino de los impíos, es decir, los malos. Al camino recto se pueden agregar las ventajas de los dichos sapienciales (versículo 10) y las ventajas de la disciplina (versículo 13).

La vida prolongada como beneficio de la sabiduría y la conducta recta se presenta de nuevo en el versículo 10. ¡Así como la sabiduría aumenta, mejora la calidad de la vida! El pecado y la conducta desordenada quitan de la vida, produciendo de esa forma la muerte prematura.

Primeramente, vamos a ver las características del camino recto. Los versículos 11 y 12 se encuentran en un paralelismo sinónimo. El versículo 11 habla de la forma en que la sabiduría da fuerza a la vida cotidiana. El versículo 12, por otro lado, expresa la verdad que la sabiduría guarda al joven del “camino que se achica” y por ende, crea un peligro en el terreno de Palestina, traducido impedimento, y del tropiezo cuando se arriesga, corres. “Correr” puede indicar una persona que tiene una ambición para lograr algo positivo en la vida. Hay una ambición sana que puede glorificar a Dios. La vida se llena de obstáculos que hay que cambiar en oportunidades. Con la sabiduría se vencen los obstáculos y los desafíos que se presentan en el transcurso de la vida (versículo 12).

Siguen las ventajas de la sabiduría en el versículo 13 pero ahora bajo la designación de la disciplina (ver 3:11, 12 para una discusión amplia del concepto de disciplina, musar). Se emplean tres verbos para describir el compromiso que hay que tener con la disciplina: aferrarse, no soltar y conservar. Musar se iguala a la vida del joven: Ella es tu vida (versículo 13; el verbo se agrega para la lectura en castellano). La relación íntima refleja el espíritu del versículo 6.

Sin duda que el sabio hace atractiva la sabiduría. Tal atractivo representa la realidad de la vida. El sabio mira de cerca las características y las consecuencias del camino impío. Hay un espíritu de urgencia en el texto (versículo 15: Evítalo).

El versículo 14 desarrolla el tema de la mala compañía, un tema muy conocido dentro de Proverbios (1:10-19; 3:31, 32; 16:29; 22:24, 25; 23:20, 21; 24:1, 2). El espíritu y hasta el contenido nos recuerdan el Salmo 1:

Bienaventurado el hombre que no anda según el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los burladores.

Junto al versículo 15, el maestro le ruega evitar andar con los impíos o andar como los impíos. “Más vale prevenir que curar” es un dicho importantísimo. Al entrar al estilo de la vida del impío, el joven se abre a todas las consecuencias de una vida desordenada. Entre el versículo 14 y el versículo 15, se muestran seis expresiones verbales señalando la importancia de eludir el camino del impío. El versículo 15 utiliza los pronombres, a menudo aludiendo a las palabras sendero y camino del versículo 14.

Los versículos 16 y 17 revelan dos razones para no entrar en la senda del malo. En primer lugar, “ellos”, una referencia a los impíos o malos del versículo 14, están poseídos por la adicción de hacer el mal. Sus noches no son para descansar sino para cumplir su adicción. No se sienten tranquilos hasta hacer algún mal y lastimar a alguna persona. Jesús resume la verdad de este ver- sículo: De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado. A pesar de tal realidad, Jesús ofrece la libertad al pecador: Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

El versículo 17 expone sobre el alimento cotidiano del impío, es decir impiedad y vio- lencia. Los elementos de pan y vino son los comestibles cotidianos de los orientales desde la antigüedad y hasta el presente en muchos países del mundo. El Predicador habla de la vida cotidiana del justo cuando escribe: Anda, come tu pan con gozo y bebe tu vino con alegre corazón, porque tus obras ya son aceptables a Dios. Por cierto, estos elementos fueron elegidos por Cristo como símbolo de su sacrificio por el pecado de los hombres. Entonces, el versículo 17 habla del alimento diario de los impíos, mostrando así junto al versículo 16 que los impíos o malos meditan y viven tanto de día como de noche para lograr algún daño y para herir alguna persona. ¡Qué vida tan triste! ¡Qué esclavitud tan grande!

Los versículos 19 y 20 clausuran la sección con una comparación clara y resplandeciente. Por un lado, “el camino” de los impíos, su vida, su conducta, su futuro, es como la noche que presenta varias oportunidades para que ocurra algún daño. Así aquellos que son esclavos a la adicción del mal, que andan de día y aun de noche haciendo la violencia, no se dan cuenta que su vida es toda oscura. No saben cuándo ni cómo se van a caer. En 28:1 se implica que el impío siempre anda inseguro ya que la imagen es que él está huyendo aunque nadie le está persiguiendo. Las metáforas acerca de la oscuridad (tinieblas) y la luz abundan en el NT. Jesús afirma que el que anda en tinieblas no sabe a dónde va. También dice: Pero si uno camina de noche, tropieza porque no hay luz en él.

Por el otro lado, el versículo 18 presenta una de las escenas más hermosas del libro de Proverbios. La palabra hebrea nogah, que significa “lo brillante o el amanecer” juega un papel central en el texto. Ponerse en la senda del justo es como encontrarse en la aurora de un nuevo día. Hay un momento cuando se ven las primicias de la luz y la noche empieza a dejar de cubrir todo. Ya llega la aurora y sigue apoderándose del ambiente. La escena sigue hasta que llega al pleno día. ¡Qué escena tan pintoresca! Como la luz de la aurora crece hasta llegar a la culminación de su capacidad de brillar, así el joven que aprende las enseñanzas del maestro, que hace un compromiso vital con la sabiduría, tiene una aurora en su vida y empieza a crecer mientras agrega y aplica estos dichos a su vida. Más grande aún es la experiencia de nacer como la aurora en Cristo Jesús: Yo soy la luz del mundo, dijo Jesús. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Pedro escribe: Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Y a sus discípulos, Jesús dijo: Vosotros sois la luz del mundo… Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Escoja usted su camino

1. Las características del camino malo incluyen la incertidumbre, la atracción carnal y la obscuridad, versículos 14-17.

2. Las atracciones del camino de luz incluyen la seguridad, la honestidad y la compañía divina, versículos 18-19.

Un compromiso integral de la persona

Esta sección se une al resto del capítulo por la frase hijo mío, el joven dirigido por el maestro (ver 1:8). Además se une por la frase mis palabras, que es paralela con mis dichos en el versículo 10 y la enseñanza en el versículo 1. Por lo tanto, el imperativo pon atención une el capítulo 4 con el capítulo 5.

El contenido del pasaje revela la profundidad y la totalidad del compromiso necesario para lograr el éxito en la vida. Los versículos 20-22 hacen referencia a mis palabrasmis dichos. En el versículo 21 se subrayan los ojos y el corazón, que simbolizan la alta visibilidad y las prioridades de uno (ojos) y el centro de la voluntad humana y de donde se toman las decisiones vitales (corazón). Las enseñanzas del sabio han de estar siempre presentes. La frase medicina para todo su cuerpo obviamente era un modismo conocido en el escenario internacional. En un escrito arameo, se encuentra la siguiente expresión: “No trates a la ligera la palabra de un rey: sea curativa para tu carne” (Las Palabras de Ahiqar, 7.95-110). La sabiduría afirma la vida del joven y a la vez muestra su poder para sanar el espíritu humano (versículo 22b).

Los versículos 23-27 detallan cuatro partes del cuerpo: corazón, boca labios, ojos vista y pies. El corazón es la parte del cuerpo que es más importante, siendo el centro del entendimiento, la voluntad y el lugar de donde se toman las decisiones. Pues, el texto dice: … de él emana la vida (versículo 23). Hay que añadir, sabiendo esto, una parte del Shema judío (la oración diaria) que viene de Deuteronomios 6:5 : Y amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

El versículo 24 enfrenta las responsabilidades del habla. El habla está ligado al corazón en cuanto la boca llega a ser el instrumento de las decisiones que salen del corazón. Como el sabio, Jesús lo describe así: … lo que sale de la boca viene del corazón…. En el versículo 24 el argumento es para distanciarse de la palabra torcida, la palabra distorsionada. Un escrito arameo lo dice así: “Más que toda vigilancia vigila tu boca, y en lo que oigas endurece tu corazón. Pues una palabra es un pájaro: una vez puesta en libertad nadie puede recobrarla… la instrucción de la boca es más ardua que la instrucción para la guerra” (Las Palabras de Ahiqar,). Jesús enseña que las cosas que contaminan al hombre salen del corazón a través de la boca. Entre la lista de los contaminantes se encuentran dos relacionados con el discurso distorsionado, “los falsos testimonios y las blasfemias”. Santiago habla del poder y de los peligros de la palabra humana.

Se desafía al joven a concentrar su atención en lo correcto en el versículo 25. Los ojos han de ver sólo lo recto. La lámpara del cuerpo es el ojo. Así que, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo es malo, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Los ojos se nombran en otros pasajes de Proverbios. Nos hace pensar en una pintura de tres monos que no pueden escuchar al mal, ni pueden ver el mal, ni pueden hablar el mal.

Los versículos 26 y 27 hacen lo mismo con los pies como lo que está hecho con la boca. Es decir, los pies no han de desviarse del camino apropiado y seguro. Hebreos 12:13 cita la versión de la Septuaginta y articula un deseo que los caminos sean hechos muy rectos y que el cojo, es decir, el necesitado, no caiga en ellos. La palabra en el versículo 25 para recto significa “hacer plano”, ayudando así el caminar, especialmente en Palestina, donde había tantos montes y un terreno a veces difícil.

En la segunda ley de la sabiduría, Don Quijote proclama la máxima de Sócrates: “Lo segundo, has de poner los ojos en quién eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse”.

En conclusión, el pasaje desafía al joven a poner atención en todos los aspectos del ser y de la vida. Pon atención en el corazón, la boca, los ojos y los pies. Hay una canción para los niños que expresa bien el pensamiento de esta sección:

Cuida tus ojos, cuida tus ojos, lo que ves.  Pues tu Padre celestial te vigila con afán, Cuida tus ojos, cuida tus ojos, lo que ves. (Sigue con oídos, manos, boca y pies).

La pureza del corazón, de los labios, de los ojos y de los pies depende del compromiso del joven. Al formarse bien, el aspecto de la informaciónenseñanzaformación de musar, avanzará el bienestar del joven. A la vez, eliminaría la necesidad dolorosa de la reformación, un tercer aspecto del musar (disciplina). “El hombre prevenido vale por dos” reza un dicho. Es mucho mas fácil guardarse contra comenzar algún vicio que intentar quitarlo más tarde. Si no lo cree, converse con algún adicto a las drogas, o algún alcohólico o alguien que fuma. Los vicios son caros de mantener, en el sentido económico, emocional y de salud, y difíciles de quitar. Sin embargo, vale la pena despojar y eliminar la impureza o la mala costumbre. El joven ha de ser rectísimo, sin apartarse ni a la izquierda ni a la derecha (versículo 27). Jesús lo expresa de esta manera: Pero sea vuestro hablar, “sí“, “sí“, y “no“, “no“. Porque lo que va más allá de esto, procede del mal. Un modismo popular entrega el mismo desafío: “Al pan, pan, y al vino, vino.” Siempre es mejor decir la verdad aunque sea difícil y dolorosa en el momento. Hay un costo para formarse bien, pero el costo de reformarse es muchísimo más alto, y las heridas del pecado son profundas y dolorosas.

El corazón, la boca, los ojos y los pies son grandes dones de Dios, todos buenos en sí. Si es escéptico pregunte al que sufre del corazón o al mudo o al ciego o al cojo lo que significa estar privado de algún bien divino. El joven ha de dedicarse incluyendo sus dones físicos, al señorío de Cristo. Sólo de esta manera todo el cuerpo puede glorificar al Creador cumpliendo su propósito original. Y Pablo hace recordar a los creyentes en Corinto: Pues habéis sido comprados por precio. Por tanto glorificad a Dios en vuestro cuerpo.

Consejos prácticos para la juventud

1. Recordar las enseñanzas de la Biblia, versículo 20.

2. Guardar el corazón de toda corrupción, versículo 23.

3. Mantener el cuerpo físico en máximas condiciones físicas y morales, versículos 25-27.

4. Andar con buenos amigos, versículo 26.

5. Atender las palabras de sabiduría de Dios y otros,1 de Corintios 5:1-2.

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