Salmo imprecatorio
Este Salmo fue escrito por un hombre anciano y perseguido que también era muy buen poeta. Aunque el título de David puede indicar que fue escrito “por” David o “para” David, la cita en Hechos 1 lo atribuye a él. La terminación es semejante al final de los Salmos 69 y 22; el Salmo contiene algunas de las imprecaciones más fuertes del Salterio; otros salmos.
Cómo hemos de entender las imprecaciones
Los pasajes imprecatorios de los Salmos plantean interrogantes al cristiano, pues parecen muy vengativos y contrarios a la enseñanza del NT. El salmista desea que Dios juzgue a sus enemigos con la muerte, la pérdida de su trabajo y de sus bienes, el quebrantamiento de sus dientes, la matanza de sus niños. Por cierto, el cristiano en el Nuevo Pacto bajo la ley de Cristo tendrá diferentes perspectivas. Tiene que aplicar las enseñanzas del AT dentro del marco del Nuevo Pacto, es decir, no puede aplicarlas de manera que choquen con la enseñanza de Jesús y de los apóstoles. A la vez, los cristianos siempre han visto en los Salmos la voz de Dios para dirigirles en la adoración a él. Para entender e interpretar estos pasajes imprecatorios, hemos de tomar en cuenta:
(1) La ira de Dios es un tema importante en toda la Biblia. El mismo evangelio contiene palabras muy severas y duras. Según el NT, lo que el hombre sembrare, eso también segará.
(2) El salmista vivía bajo la ley que requería retribución. Las imprecaciones son oraciones para que el justo Dios haga según lo que él ha hablado en la ley. Los salmistas son los campeones de Dios en un mundo que se ha rebelado contra él. Su petición entonces se basa en las promesas de protección de Dios y a favor de la justicia de su causa.
(3) No tenemos autoridad para atribuir a los salmistas venganza o crueldad personales. Se abstienen de vengarse a sí mismos y entregan su causa a Dios. Los buenos deben desear el castigo del mal. Si el justo de aquellos días mostrara simpatía hacia aquellos que luchan contra Dios, entonces participarían de sus pecados, su incredulidad y su impiedad. Vale notar que los salmistas, por ejemplo David, eran personas misericordiosas.
(4) Las imprecaciones estaban revestidas en los moldes del pensamiento de esos días, conforme a sus costumbres, según la edad a que pertenecían. En la mente hebrea el pecador se identificó con su pecado, se identificó el hombre con su familia.
(5) Podemos aprender del salmista su celo por la gloria de Dios en un mundo de rebeldía contra él.
(6) El propósito del salmista no es meramente intelectual, sino quiere sacudir al oyente y tocar sus emociones para que se comprometa con Dios. Otros móviles expresados son:
(a) la conversión de los malos,
(b) la vindicación de la causa de Dios
(c) que los malos no desprecien a Dios
(d) que los justos se animen
(e) que los malvados aprendan a temer a Dios
(7) no es siempre posible, hablando gramaticalmente, distinguir entre los significados, “que esto pase” y “esto pasará”; a veces son predicciones.
