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Salmo 139: Dios, el que todo lo sabe

Salmo 139:1 Para el director del coro. Salmo de David. Oh SEÑOR, tú me has escudriñado y conocido.

En cuatro estrofas de seis versículos cada una el salmista presenta, con sublime belleza, los atributos de Dios: omnisciencia, omnipresencia, omnipotencia; y luego estalla en una manifestación de agudo sentido de la responsabilidad y conciencia del pecado. Algunas veces no consentimos en que la gente nos llegue a conocer por completo porque tememos que descubran algo nuestro que no les guste. No obstante, Dios ya conoce todo acerca de nosotros y aun el número de los cabellos que tenemos en la cabeza. Está con nosotros en cada situación, en cada prueba, nos protege, ama, dirige. Nos conoce y ama a plenitud.

Salmo 139:2 Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos.

Salmo 139:3 Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos.

Salmo 139:4 Aun antes de que haya palabra en mi boca, he aquí, oh SEÑOR, tú ya la sabes toda.

Salmo 139:5 Por detrás y por delante me has cercado, y tu mano pusiste sobre mí.

Salmo 139:6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; es muy elevado, no lo puedo alcanzar.

Salmo 139:7 ¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde huiré de tu presencia?

Dios es omnipresente, está en todas partes. Debido a que es así, usted nunca se podrá apartar de su Espíritu. Estas son buenas nuevas para los que conocen y aman a Dios pues no importa lo que hagamos ni a dónde vayamos, nunca estaremos lejos de la presencia consoladora de Dios

Salmo 139:8 Si subo a los cielos, he aquí, allí estás tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí estás tú.

El Seol designa al mundo subterráneo; de manera que, en las alturas y las profundidades está Dios.

Salmo 139:9 Si tomo las alas del alba, y si habito en lo más remoto del mar,

Alba : Forma poética de referirse al este, y el extremo del mar simboliza el oeste; así que, de un extremo a otro de la tierra, ¡allí está Dios!

Salmo 139:10 aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.

Salmo 139:11 Si digo: Ciertamente las tinieblas me envolverán, y la luz en torno mío será noche;

Salmo 139:12 ni aun las tinieblas son oscuras para ti, y la noche brilla como el día. Las tinieblas y la luz son iguales para ti.

Salmo 139:13 Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre.

Me hiciste : Esto es, entretejiste mis huesos, mis venas y arterias. La idea se repite en versículo 15, donde entretejido significa «formado con varios colores»

Salmo 139:14 Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.

Salmo 139:15 No estaba oculto de ti mi cuerpo, cuando en secreto fui formado, y entretejido en las profundidades de la tierra.

El carácter de Dios está dentro de la creación de cada persona. Cuando crea que no vale nada o hasta comience a odiarse, recuerde que el Espíritu de Dios está listo y dispuesto a trabajar en usted para hacer que su carácter sea todo lo que Dios desea. Debemos tener tanto respeto por nosotros mismos como lo tiene nuestro Hacedor.

Tierra es aquí una metáfora para «vientre», aquello que está encubierto u oculto , oscuro y misterioso.

Salmo 139:16 Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos.

Embrión . . . luego formadas : Referencia al feto humano.

Salmo 139:17 ¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos!

Salmo 139:18 Si los contara, serían más que la arena; al despertar aún estoy contigo.

Salmo 139:19 ¡Oh Dios, si tú hicieras morir al impío! Por tanto, apartaos de mí, hombres sanguinarios.

Salmo 139:20 Porque hablan contra ti perversamente, y tus enemigos toman tu nombre en vano.

Salmo 139:21 ¿No odio a los que te aborrecen, SEÑOR? ¿Y no me repugnan los que se levantan contra ti?

El odio que David sentía por sus enemigos provenía de su celo por Dios. David veía a sus enemigos como enemigos de Dios, así que su odio era un deseo por la justicia de Dios y no por venganza personal. ¿Es bueno enojarse con alguien que odia a Dios? Sí, pero debemos recordar que Dios es el que los enfrentará, no nosotros. Si en verdad amamos a Dios, nos sentiremos profundamente heridos si alguien lo odia. David pidió a Dios que examinara su corazón y prestara atención y señalara si existía algún motivo malo que pudiera estar detrás de sus fuertes palabras. Pero si bien buscamos justicia en contra del mal, también debemos orar para que los enemigos de Dios se vuelvan a El antes que los juzgue

Salmo 139:22 Los aborrezco con el más profundo odio; se han convertido en mis enemigos.

Comprender la vida incluye tener conciencia del mal y de los impíos que manchan el mundo creado por Dios.

Salmo 139:23 Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes.

David pidió a Dios que examinara si había un pecado en él y lo señalara hasta el punto de analizar sus pensamientos. Esto es cirugía exploratoria de pecado. ¿Cómo reconoceremos el pecado a menos de que Dios nos lo señale? Entonces, cuando Dios nos lo muestre, podemos arrepentirnos y ser perdonados. Haga de este versículo su oración.

Salmo 139:24 Y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno.

Las afirmaciones previas de David son suavizadas por su reconocimiento de que la maldad también podía estar penetrando en las entretelas de su corazón. Juzgarse a sí mismo es mejor que tomar venganza

Ira y venganza en el libro de los salmos

Algunos salmos impactan a quienes están familiarizados con las enseñanzas del Nuevo Testamento. Los salmistas no dudaron en demandar la justicia de Dios y hacer sugerencias vívidas de cómo El debía llevarlas a cabo. Al parecer, ningún asunto era indebido para discutir con Dios, sin embargo nuestra tendencia es evitar los temas de ira y de venganza en los salmos. Para comprender las palabras ira y venganza, necesitamos analizar varias cosas:

(1) Dios iba a llevar a cabo los juicios que se pedían y se escribieron como resultado de un intenso sufrimiento nacional e individual. Las personas no pueden ni están dispuestas a tomar la venganza por sí solas y piden la intervención de Dios. Debido a que pocos hemos sufrido una crueldad intensa a un nivel nacional o personal, se nos hace difícil comprender estos arranques de ira.
(2) Los escritores estaban muy conscientes de la justicia de Dios. Algunas de sus palabras son esfuerzos para imaginar vívidamente lo que Dios puede permitir que le ocurra a los que dañan a su pueblo.
(3) Si nos atreviéramos a escribir nuestros pensamientos cuando nos atacan con injusticia o cuando sufrimos la crueldad, nos sorprenderíamos de nuestro deseo de venganza y de todo lo que tenemos en común con estos hombres de la antigüedad. Los salmistas no tenían el mandato de Jesús de orar por los enemigos, pero comenzaron por el buen camino. Tenemos el reto de devolver bien por mal, pero hasta que no respondamos a este reto, no sabremos cuánto necesitamos de la ayuda de Dios para perdonar a los demás.
(4) Existe un paralelo útil entre los salmos de ira y los salmos de venganza. Los salmos de «ira» son intensos y gráficos, no obstante están dirigidos a Dios. Se le dice de una manera libre cuán decepcionante es cuando le da las espaldas a su pueblo o actúa con demasiada lentitud. Pero si bien estos pensamientos y sentimientos se expresaron con sinceridad, sabemos por los mismos salmos que a estos sentimientos pasajeros les siguió una confianza renovada en la fidelidad de Dios. Es razonable esperar lo mismo de los salmos de «venganza». Leemos, por ejemplo, el arranque de ira en contra de la persecución de Saúl en el Salmo 59 y aun así sabemos que David nunca tomó venganza personal en contra de Saúl. Con total libertad, los salmistas le expresaron a Dios lo que pensaban, con la confianza de que El podía separar lo que se quería decir y lo que se sentía. Ore con esa misma seguridad, se puede confiar en Dios con todo el corazón.

Salmo didactico. Omnisciencia y Omnipresencia de Dios

El exégeta judío Ibn Ezr lo llamó la corona del libro de los Salmos. Sólo en Job hay semejante profundidad de deseo de que Dios le examine. Por cierto, muestra paralelos con el lenguaje de Job, por eso Dahood lo fecha en el siglo VII a. de J.C., aunque muchos otros fechan tanto Job como este Salmo como posexílico.

El Salmo es útil para quitarnos las máscaras engañadoras y las hipocresías que tantas veces estorban la comunión con Dios y la vida de la iglesia.

Es muy doctrinal, pero notemos cómo enseña las doctrinas de Dios. No lo hace con conceptos abstractos, sino con hechos concretos de lo que significa esta verdad en la vida cotidiana. Así debemos teologizar: aplicar la enseñanza bíblica a todo aspecto de nuestra vida.

Dios omnisciente : me conoce todo

Tú me has examinado. Dios no es como un receptor impersonal de la tecnología moderna que capta todo pero sin discernir entre estados de ánimo, motivos, etc. Dios conoce todo, pero puede discernir nuestra necesidades más íntimas.

Tú es enfático, el que me conoce es el Señor mismo, y me conoce personalmente. Los verbos que se usan en los versículos 2 y 3 (sentarse, levantarse, caminar, acostarse) indican la totalidad de las acciones de cada día. Nótense los mismos verbos en Deuteronomio 6:7.

Pensamiento en el versículo 2 es una palabra que conlleva la idea de “propósito” o “meta”. Has considerado es una palabra que significa “zarandear”. Dios conoce todos mis proyectos, mis sueños, mis deseos, mis propósitos. El sabe si mi acostarme es pereza o el descanso necesario.

El versículo 4 es sorprendente, nos hace cuidar aun lo que nos gustaría decir. Me rodeas en el versículo 5 (tsur) se usa para sitiar un lugar o “encerrar”. Pero el salmista no se siente encasillado; más bien encuentra seguridad en este hecho.

En heb., la última línea del versículo 6 dice: “tan alto que no lo puedo”. Es una elipsis, con “alcanzar” sobreentendido; figura que aumenta el impacto del Salmo. Nuestra mente no alcanza, no comprendemos cómo Dios puede saber todos estos detalles de nuestra vida. Y conoce los mismos detalles acerca de miles y millones de otras personas a la vez. La fe verdadera reconoce la grandeza de Dios, aunque la mente no la puede alcanzar. Para el salmista que ama a Dios, todo esto no es negativo; implica dos lecciones grandes:

1) la responsabilidad, pues hemos de ser francos con Dios y dejar que nos examine a fondo;
2) la seguridad, porque Dios conoce nuestras dificultades y peligros y nos ama, sabemos que nos cuida: Sobre mí pones tu mano.

Dios omnipresente : está dondequiera que yo vaya

¿A dónde me iré…? Dios está presente en todo el universo. Nótese qué bien el lenguaje encuadra con la revelación más completa del NT, donde está el Espíritu de Dios, allí también está su presencia.

En los versículo 8 y 9 el salmista presenta una serie de contrastes para mostrar lo infinito de la presencia de Dios: los cielos, el Seol, el alba (que puede sugerir el oriente), el extremo del mar (que fue sinónimo al occidente). No hay lugar en el universo donde uno podría escapar de la presencia de Dios, ni en las galaxias, ni en las estrellas más lejanas, todo es parte del universo que Dios creó y en el que señorea. Dios aun está a cargo del Seol; el infierno no está gobernado por Satanás como algunos sugieren.

En el versículo 10, la palabra asirá (?ajaz), “agarrar”, muestra el cuidado de Dios. El salmista no quiere huir de la presencia de Dios; sabe que en cualquier situación, aun la que parezca oscura, Dios lo “agarra”, lo sostiene y lo guía. Dios quiere que nosotros tengamos esta misma confianza en él.

Las tinieblas me encubrirán. Encubrirán viene de shuf que también puede traducirse “herirá”. En tal caso las tinieblas también se refieren a experiencias difíciles y oscuras. A menudo pasamos por tales experiencias cuando parece que Dios está lejos o ausente; pero el salmista asegura que allí también Dios está presente.

La noche resplandece como el día nos hace pensar en los nuevos inventos tecnológicos para poder ver en la oscuridad. ¡Pero a Dios no le hacen falta! ¿Cómo ve Dios? ¿Cómo sabe todo? Es más allá de nuestra comprensión.

Dios soberano : me formó

Tú formaste mis entrañas. Así Dios conoce todos mis órganos y cómo funcionan. Nos conoce desde antes de nacer. Por eso hemos de dar gracias a Dios y alabarle (cf. nota en RVA). Alabamos a Dios porque tanto sus obras pequeñas como las grandes son maravillosas.

En lo profundo de la tierra está en paralelo con en lo oculto del vientre, una comparación entre el seno de la madre y el seno de la tierra de donde el ser humano tuvo su origen.

Si Dios aun toma interés en la formación de nuestros huesos y nuestro embrión nos sugiere dos implicaciones:

1) debemos orar por las mujeres embarazadas,
2) qué serio delante de Dios debe ser la gran cantidad de abortos en nuestra sociedad.

En tu libro… escrito es un concepto a través de la Biblia. En el mundo antiguo, lo que era importante para recordar fue puesto por escrito. Dios no olvida ningún detalle de nuestra vida; todos están registrados (¿será un registro lit. o en la memoria de Dios?).

Los pensamientos de Dios a favor de sus hijos son positivos y son muchos. El Salmo debe aumentar nuestra fe y nuestro concepto de cuan grande es Dios.

Esto no es sólo un sueño; Despierto, y aún estoy contigo, puede también señalar hacia la resurrección.

Dios santo : compromete mi vida

Los versículos 19-23 constituyen una sección imprecatoria, es decir, donde el salmista pide castigo o venganza sobre sus enemigos. Algunos sugieren que en esta sección encontramos el motivo del Salmo, que el salmista fue acusado por sus enemigos y pide que Dios lo examine para comprobar que es inocente.

Porque contra ti urden planes (v. 20) y ¿Acaso no aborrezco, oh Jehová, a los que te aborrecen…? indican el compromiso del salmista con el honor y la gloria de Dios. Se identifica con los propósitos de Dios; de modo que aborrece el mal. Debemos recordar

1) que estamos en una batalla; tenemos enemigos espirituales, y
2) en el NT debemos amar a las personas. El salmista queda dentro del marco de la revelación del AT. Aunque debemos amar a nuestros enemigos, debemos luchar contra el mal; debemos estar comprometidos con los principios y propósitos que Dios ha revelado en su Palabra. El salmista nos da un buen ejemplo de este compromiso.

Joya bíblica

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno (Deuteronomio 139:23-24).

Ve si hay en mí camino de perversidad, lit. “camino de pesadumbre” o “camino dañino”. El salmista puede estar reclamando su inocencia frente a una acusación. Pero, parece que la oración va más profundo. Al pensar en el mal de los enemigos de Dios, el salmista reconoce su propia vieja naturaleza. Aun en un siervo de Dios, como era el salmista, puede quedar algo profundo que desagrada a Dios. La oración del salmista debe ser la nuestra siempre: Examíname… y conoce mis pensamientos… y guíame por el camino eterno. Este Salmo no deja ningún lugar para la hipocresía; nos desafía a ser humildes, francos y abiertos delante de Dios en todo momento.

Cristiano, ¿qué haces tú aquí?

En la Sagrada Escritura se encuentran páginas admirables y figuras grandiosas, que deben inspirarnos en nuestra vida de creyentes. Son héroes verdaderos; no son hombres ni mujeres perfectos, ni retratos idealizados; son hombres y mujeres de carne y hueso, sujetos a las mismas pasiones y necesidades espirituales que nosotros, hombres y mujeres creyentes del siglo XX.

Uno de estos héroes de la fe es el profeta Elías, prototipo de nuestra vocación (lat. vocatio, “llamada”), con sus arriesgadas experiencias y frecuentes cambios de ánimo, y su ejemplo es de gran importancia para nosotros, que vivimos en un tiempo de profunda crisis vocacional.

Elias ha llegado al monte Horeb. Amenazado de muerte por el rey y perseguido por la incredulidad de Israel, Elías se esconde en una cueva y desea morir, desvanecidos los grandes recuerdos de su sensacional victoria que obtuvo en la cumbre de otro monte, en el Carmelo, sobre más de 400 profetas de Baal; el enfrentamiento con el rey Acab; su oración en súplica de lluvia, y tantas otras experiencias poderosas. Es aquí donde Elías se encuentra con Dios. Y es aquí donde Dios le hace dos veces una pregunta penetrante: “¿Qué haces aquí, Elías?”

Entonces le habló Dios: “ Salmo fuera y ponte sobre el monte en presencia del Señor.” Y sobrevino una fuerte tormenta que desgarró los montes y cuarteó las peñas. Pero el Señor no estaba en la tormenta. Tras la tormenta vino un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terrmoto. Luego del terremoto cayeron rayos y fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego llegó el susurro de una suave brisa. Cuando Elías lo oyó escondió su rostro bajo el manto, y salió y se puso a la entrada de la cueva, y el Señor le dijo: “Anda y vuélvete por el mismo camino… Yo me reservaré en Israel siete mil varones, todas las rodillas que nunca se han doblado ante Baal y todas las bocas que no lo han besado.”

Las contradicciones de la sociedad en que vivimos tienden a crear dudas e inseguridad en los cristianos, terribles inhibiciones en el servicio al Señor, pavorosas huidas al desierto, agudizando la falta de objetivos concretos en la vida. ¿Dónde estamos nosotros? ¿Qué hacemos en nuestro particular monte Horeb?

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