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Salmo 32 : Accion de gracias por el perdon

Pecado perdonado

Bienaventurado (dichoso, feliz). El salmo empieza con dos bienaventuranzas que anuncian el tema del poema. No hay dicha mayor que ser reconciliado con  Dios y saber que los pecados han sido perdonados. La única manera de ser reconciliado con  Dios es recibir su misericordia y su perdón.

El salmista usa tres palabras para pecado en estos dos versículos: transgresión (pesha), “rebelión”; pecado (jata?h), “errar el blanco”; e iniquidad (?von) “maldad”, “culpa”. Las usa como sinónimos, lo que es típico del paralelismo en la poesía hebrea, pero a la vez cada uno agrega un aspecto distinto para cubrir todo lo que es pecado.

Como el párrafo da tres palabras para el pecado, también da tres explicaciones del perdón: perdonado, cubierto y no atribuye iniquidad. El ser humano no debe intentar cubrir su pecado, pero  Dios sí lo puede cubrir con la sangre de su sacrificio expiatorio. Esta verdad, con el hecho de no atribuir iniquidad presenta la misma verdad que Pablo explica como la justificación. Según el NT el que cree en Cristo Jesús es justificado por la fe, es decir, ya  Dios no le atribuye iniquidad, lo declara justificado, sin culpa delante de él.

El párrafo predica un doble mensaje: una advertencia a los que no reconocen su necesidad de perdón, y un consuelo y base de confianza al que ha recibido el perdón de  Dios. Así la frase en cuyo espíritu no hay engaño también tiene doble aplicación, pues, para el primero, debe saber que no puede engañar a  Dios, tiene que ser sincero; el arrepentimiento no puede ser a medias. Y para el segundo, el secreto de la transparencia en la vida es saber que está perdonado y que  Dios no le atribuye iniquidad. Todo creyente en Jesucristo debe saber esto.

La tristeza por la comunión rota

Estos dos versículos muestran la lucha interna que sufre cualquier ser humano que ha pecado, sea creyente o no. Pero aquí es claro que el salmista había conocido la comunión con  Dios, pero aquella dulce comunión había sido rota por algún pecado. Por cierto el no creyente a menudo es insensible a su condición perdida y no siente tanto la falta de comunión con  Dios.

Mientras callé. Callarse cuando uno debe confesar puede ser engaño. No vale la pena postergar la confesión y el arrepentimiento. El pecado es como una serpiente; cuando uno la cubre la mantiene caliente para que pueda picar y herir más fuerte, inyectando más veneno de maldad. Un creyente que ha conocido la paz y la comunión con  Dios siempre estará triste e inquieto cuando está rota esta comunión, pues el Espíritu Santo que mora adentro estará redarguyéndole.

Confesión y comunión restaurada

Este es el punto central del Salmo, el salmista confiesa su pecado a  Dios. La fórmula es sencilla: confesar, humillarse, reconocer que hizo mal, y tiene el mismo resultado.  Dios está pronto a perdonar porque es  Dios de amor y ha hecho provisión en la obra de Cristo.

En su confesión, el salmista usa las mismas tres palabras que usó en los versículos 1 y 2: pecado, iniquidad y rebeliones, repite dos de ellas en la última línea: la maldad (iniquidad) de mi pecado.

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