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Salmo 42: Anhelo por la presencia de Dios

Salmo 42:1 Para el director del coro. Masquil de los hijos de Coré. Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía.

Muchos consideran que los Salmos 42 y 43 son uno solo, debido a que 42.5, 11 son iguales a 43.5, y el Salmo 43 no tiene título. Estos dos salmos deben poseer carácter mesiánico porque Cristo también se «exilió» en Perea, y fue entregado a los gentiles.

Los hijos de Coré escribieron los Salmos 42 al 49. Coré fue un levita que encabezó una rebelión en contra de Moisés. Coré perdió su vida, pero sus descendientes permanecieron fieles a Dios y continuaron sirviéndolo en el templo. David designó hombres de la familia de Coré para que sirvieran como directores del coro y continuaron siendo los músicos del templo por cientos de años.

Salmo 42:2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?

Así como la vida de un ciervo depende del agua, nuestras vidas dependen de Dios. Los que lo buscan y desean comprenderlo encontrarán una vida que no tiene final. Al sentirse separado de Dios, este salmista no descansaría hasta que su relación con El se restaurara porque sabía que su vida dependía de ello.

Esto es, ¿cuándo me presentaré en persona en el templo para adorar de nuevo?

Salmo 42:3 Mis lágrimas han sido mi alimento de día y de noche, mientras me dicen todo el día: ¿Dónde está tu Dios?

Salmo 42:4 Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de mí; de cómo iba yo con la multitud y la guiaba hasta la casa de Dios, con voz de alegría y de acción de gracias, con la muchedumbre en fiesta.

Si el culto y el compañerismo colectivos eran una ocasión de tanta alegría y alabanza en tiempos del AT, cuánto más felices se sentirían con la venida de Cristo y su glorioso evangelio

Salmo 42:5 ¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez por la salvación de su presencia.

El espíritu de fe habla ahora al alma abatida, haciendo que su mirada se desvíe de las circunstancias y se dirija hacia el rostro de Dios. El escritor de este salmo estaba desalentado porque estaba exiliado en un lugar distante de Jerusalén y no podía ir a adorar al templo. Durante las fiestas establecidas por Dios, la nación tenía que recordar todo lo que El había hecho por ella. Muchas de estas fiestas se explican en el cuadro de Levítico 23.

Salmo 42:6 Dios mío, mi alma está en mí deprimida; por eso me acuerdo de ti desde la tierra del Jordán, y desde las cumbres del Hermón, desde el monte Mizar.

La tierra del Jordán : Cordillera montañosa que se extiende al este del río Jordán, llamada Perea en el NT, y donde se refugió Jesús cuando los líderes religiosos de Jerusalén deseaban matarlo. La depresión es una de las enfermedades emocionales más comunes. Un antídoto para la depresión es meditar en la bondad de Dios para con su pueblo. Esto apartará su mente de la situación presente y le dará esperanza de que todo mejorará. Centre sus pensamientos en la capacidad de Dios para ayudarlo y no en la incapacidad de usted para ayudarse a sí mismo. Cuando se sienta deprimido, aproveche este salmo antidepresivo. Lea lo que la Biblia nos narra acerca de la bondad de Dios y medite en ello. Hermonitas son los que viven en el monte Hermón. Mizar significa el más pequeño, de manera que el monte de Mizar podría ser el más pequeño de esa cordillera.

Salmo 42:7 Un abismo llama a otro abismo a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

Salmo 42:8 De día mandará el SEÑOR su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo; elevaré una oración al Dios de mi vida.

Salmo 42:9 A Dios, mi roca, diré: ¿Por qué me has olvidado? ¿Por qué ando sombrío por la opresión del enemigo?

Olvidado : Los sentimientos de angustia batallan contra los hechos de la fe, y se fortalecen con las embarazosas preguntas de los enemigos.

Salmo 42:10 Como quien quebranta mis huesos, mis adversarios me afrentan, mientras me dicen todo el día: ¿Dónde está tu Dios?

Salmo 42:11 ¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!

El postrer curso de acción ante cualquier conflicto es esperar que termine, no importa cuán desolador pueda ser su resultado.

Anhelo por la presencia de dios

Los Salmos 42 y 43 constituyen una unidad literaria; esto es evidente por el mismo estribillo, el mismo estilo, la misma situación y las repeticiones. Podemos dividir el Salmo 42 en dos estrofas: en la primera el agua simboliza la vida, en la segunda el agua tiene que ver con la muerte.

Este Salmo empieza el Segundo Libro de Salmos que son salmos “elohistas”, es decir, se usa casi siempre elohim, “Dios”, en vez de Jehová (elohim 164 veces; Jehová 30 veces). Los siete primeros Salmos de este grupo (contando 42 y 43 como un salmo) son de los hijos de Coré, familia de músicos y siervos en el templo.

Anhelo de Dios y recuerdos

El salmista aparentemente está desterrado y se siente alejado de Dios. Está en un lugar montañoso y seco (al este del Jordán, la parte al norte). Compara su ansia por la comunión con Dios con lo que siente el venado cuando no puede encontrar agua. Esta manera tan sincera e intensa de expresar su anhelo de mayor comunión con Dios sólo puede surgir de una persona de fe profunda en Dios. El creyente verdadero siempre anhela comunión con Dios.

El Dios vivox es la fuente de agua viva. Uno que ha experimentado el gozo de la comunión con Dios, nunca estará satisfecho sin esta comunión. Cuando algo la interrumpe el creyente siente tristeza. Alimento o “pan de lágrimas” es una expresión de mucho dolor; y el dolor se agrava porque los incrédulos se burlan.

El salmista, agobiado por el sufrimiento y las dudas, vuelve a pensar en su experiencia pasada de la presencia y el poder de Dios. Recuerda sus experiencias de adoración y comunión junto con el pueblo de Dios; él mismo había sido activo en dirigir a otros. Tales recuerdos aumentan su nostalgia y le dan esperanza.

El versículo 5 es el estribillo que se repite en 42:11 y 43:5. El salmista dialoga consigo mismo; reflexiona sobre su experiencia ahora, sus experiencias en el pasado y en la revelación de Dios. He aquí el secreto de crecimiento en la vida con Dios; todo creyente debe hacer lo mismo. Tal reflexión produjo dos resultados:

1) la confianza y la decisión de esperar en Dios: su fe creció; y
2) la reafirmación de su relación personal con Dios.

Abandono de Dios y burla de los enemigos

El salmista sigue lamentando su condición deplorable. Abatida traduce una palabra que significa “sentarse en el suelo como de luto”. La ubicación geográfica es al este del Jordán; no se conoce un monte Mizar. No sabemos a qué situación histórica se refiere (¿tiempo de Absalón, o el de 2 de Reyes14:14?) pero el Salmo es apto para cualquier creyente cuando se siente alejado de la comunión con Dios.

En medio de su congoja el salmista recuerda y afirma la misericordia de Dios y que él nos cuida de día y de noche. El versículo 9 exhibe su fe en Dios y a la vez sus preguntas. ¿Por qué está sólo, sin la manifestación de la presencia y el poder de Dios? El versículo 10 puede indicar que está enfermo también. Cuando uno está enfermo o le va mal y no recibe la respuesta de Dios, los enemigos se aprovechan para burlarse de él.

Se repite el mismo estribillo del versículo 5; esta vez con más intensidad. La misma reflexión sobre su dilema y su experiencia anterior con Dios le hace reafirmar su confianza en la respuesta de Dios.

La adoración 2 de Reyes 42:6-11 La adoración de Dios encontraba la respuesta natural en la alabanza jubilosa, relacionada con la santidad de Dios y expresada a través del canto y la música, que adquirieron especial relevancia en los tiempos de David y Salomón.

Entre los instrumentos musicales mencionados en relación con la alabanza a Dios, aparecen: panderos y arpas, liras, trompetas, matracas, cuernos, flautas y címbalos.

Temas fundamentales en la alabanza de Dios eran su amor, su poder, su justicia, su santidad, su misericordia, su gracia, su palabra.

El culto era un acto alegre y la atmósfera festiva del templo se recoge en este Salmo, que habla de la “multitud gozosa, canto y gritos de alabanza a Dios”, expresada por medio de oraciones, sacrificios y ofrendas.

Tres temas de la alabanza a Dios

Dios es infinito
Dios es bueno
Dios es amor

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