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Salmo 69: Plegaria por liberación

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Salmo 69:1  Para el director del coro; según Sosanim. Salmo de David. Sálvame, oh Dios, porque las aguas me han llegado hasta el alma.

Este es uno de los salmos más citados en el Nuevo Testamento y a menudo se aplica al ministerio y sufrimiento de Jesús. El versículo 4, al igual que Juan 15:25, habla de los muchos enemigos de Jesús. La experiencia de que nuestros hermanos se burlen de nosotros se expresa en Juan 7:5. El versículo 9 describe el celo que David sentía por Dios. Cristo mostró gran celo cuando lanzó a los cambistas fuera del templo. Pablo citó parte de 69.9 en Romanos 15:3. El gran sufrimiento de Cristo se describe en 69.20, 21. Los versículos 22 al 28 se citan en Romanos 11:9-10; y Pedro aplicó el 69.25 a Judas.

Salmo 69:2  Me he hundido en cieno profundo, y no hay donde hacer pie; he llegado a lo profundo de las aguas, y la corriente me anega.

Salmo 69:3  Cansado estoy de llorar; reseca está mi garganta; mis ojos desfallecen mientras espero a mi Dios.

David lloró hasta quedar físicamente exhausto, con la garganta seca y los ojos hinchados. Lloró hasta no poder más, aun así seguía confiando en que Dios lo salvaría. Cuando nos sintamos devastados por la muerte o por la tragedia, no necesitamos desmayar ni desesperar, ya que podemos volvernos a Dios y pedirle que nos salve y nos ayude. Las lágrimas seguirán corriendo, pero no lloraremos en vano.

Salmo 69:4  Más que los cabellos de mi cabeza son los que sin causa me aborrecen; poderosos son los que quieren destruirme, sin razón son mis enemigos, me hacen devolver aquello que no robé.

Jesús aplica esta frase (aborrecieron) a aquellos que lo rechazaron

Salmo 69:5  Oh Dios, tú conoces mi insensatez, y mis transgresiones no te son ocultas.

Salmo 69:6  ¡No se avergüencen de mí los que en ti esperan, oh Señor, DIOS de los ejércitos! ¡No sean humillados por mí los que te buscan, oh Dios de Israel!

Salmo 69:7  Pues por amor de ti he sufrido vituperio; la ignominia ha cubierto mi rostro.

Salmo 69:8  Me he convertido en extraño para mis hermanos, y en extranjero para los hijos de mi madre.

Salmo 69:9  Porque el celo por tu casa me ha consumido, y los vituperios de los que te injurian han caído sobre mí.

Estas palabras sobre el celo son utilizadas para describir la pasión con que Jesús limpió el templo de mercaderes. Sobrellevar los vituperios de otros también fue una de sus características

Salmo 69:10  Cuando lloraba afligiendo con ayuno mi alma, eso se convirtió en afrenta para mí.

Salmo 69:11  Cuando hice de cilicio mi vestido, me convertí en proverbio para ellos.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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