Salmo 69:12 Hablan de mí los que se sientan a la puerta, y soy la canción de los borrachos.
Salmo 69:13 Pero yo elevo a ti mi oración, oh SEÑOR, en tiempo propicio; oh Dios, en la grandeza de tu misericordia, respóndeme con tu verdad salvadora.
¡Cuántos problemas enfrentó David! Se burlaron de él, lo escarnecieron, lo humillaron e hicieron objeto de la murmuración de toda la ciudad. Pero aun así oró. Cuando nos vemos completamente humillados, nos vemos tentados a apartarnos de Dios, a renunciar a todo y a dejar de confiar en El. Cuando su situación parezca desesperada, determine que sin importar cuán malas se vuelvan las cosas, usted continuará orando. Dios escuchará su oración y lo rescatará. Cuando otros nos rechazan, necesitamos más de Dios. No se aparte de su amigo más fiel.
Salmo 69:14 Sácame del cieno y no me dejes hundir; sea yo librado de los que me odian, y de lo profundo de las aguas.
Salmo 69:15 No me cubra la corriente de las aguas, ni me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre mí su boca.
Salmo 69:16 Respóndeme, oh SEÑOR, pues buena es tu misericordia; vuélvete a mí, conforme a tu inmensa compasión,
Salmo 69:17 y no escondas tu rostro de tu siervo, porque estoy en angustia; respóndeme pronto.
Salmo 69:18 Acércate a mi alma y redímela; por causa de mis enemigos, rescátame.
Salmo 69:19 Tú conoces mi afrenta, mi vergüenza y mi ignominia; todos mis adversarios están delante de ti.
Salmo 69:20 La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy enfermo; esperé compasión, pero no la hubo; busqué consoladores, pero no los hallé.
Salmo 69:21 Y por comida me dieron hiel, y para mi sed me dieron a beber vinagre.
De acuerdo con Mateo 27:34, la hiel y el vinagre fueron ofrecidos a Jesús durante la agonía de su crucifixión.
Salmo 69:22 Que la mesa delante de ellos se convierta en lazo, y cuando estén en paz, se vuelva una trampa.
Salmo 69:23 Núblense sus ojos para que no puedan ver, y haz que sus lomos tiemblen continuamente.
Salmo 69:24 Derrama sobre ellos tu indignación, y que el ardor de tu ira los alcance.
Salmo 69:25 Sea desolado su campamento, y nadie habite en sus tiendas.
Judas, quien traicionó a Jesús, se convirtió de acuerdo con la profecía en el objeto de estas maldiciones, incluyendo la desolación de su habitación
Salmo 69:26 Porque han perseguido al que ya tú has herido, y cuentan del dolor de aquellos que tú has traspasado.
Salmo 69:27 Añade iniquidad a su iniquidad, y que no entren en tu justicia.
