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Zacarías 12: La liberación de Jerusalén

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

En aquel día es una expresión de esperanza y de consuelo. Es el día de victoria, el día de triunfo que todos estaban esperando. Es la victoria final, cuando el caballo, animal propio para la guerra, será golpeado con pánico. La escena que presenta el profeta contradice toda lógica; cualquier ejército que contaba con una buena caballería generalmente se alzaba fácilmente victorioso en la batalla. Los egipcios contaban con un ejército equipado con una buena caballería y fueron rivales de los israelitas casi todo el tiempo. Esta podría ser una alusión a ellos, implícita o explícitamente. El jinete no escapará del castigo, será castigado con locura. Un jinete loco, montado en un caballo asustado de pánico, no representa ningún peligro para nadie; Jerusalén está segura en Dios.

Hay en el versículo 5 un hecho poco común en la literatura del AT, y es que se presenta a Judá luchando contra su capital Jerusalén. El odio de las naciones contra Jerusalén parece contagiar a los mismos judíos que no habitan en la capital. A pesar de que Judá peleará en su contra nada podrán hacer, porque ellos mismos se darán cuenta de que quien pelea por la ciudad santa es Dios mismo. Pelear contra Jerusalén era pelear contra Dios, pues la gloria de Dios les daría poder.

Judá era un reino pequeño constituido por las tribus de Judá y Benjamín. Su territorio también era relativamente pequeño. Pero Dios lo usaría para destruir a las naciones, serán como brasero de fuego entre la leña, los dirigentes arderían hasta consumirse.

Tea… entre las gavillas parece hacer referencia a una práctica en esa región de quemar las gavillas de los enemigos; destruyéndoles sus cosechas los pueblos estarían expuestos a morir de hambre. En Jueces 15, encontramos a Sansón utilizando 300 zorras con teas en las colas de cada par de zorras para destruir la cosecha de los filisteos. Cuando la siega está cerca, los campos se vuelven propicios para una destrucción completa.

A pesar de que la gloria será para Jerusalén, Judá también será restaurada para evitar el orgullo de los habitantes de Jerusalén; la bendición alcanzará a toda Judá. Al principio estará en contra de Jerusalén pero no será olvidada, también será rescatada.

El pasaje deja clara la idea de que la liberación y restauración será una obra de Dios, sin mérito alguno de parte del hombre; Dios defenderá a los habitantes de Jerusalén de la manera más prodigiosa. Será un verdadero milagro, pues el israelita débil será como David. El rey David fue muy famoso por su espíritu valeroso; él encabezó a un grupo de hombres invencibles. Sí, el débil será como David, y la casa de David, Jerusalén, será como Dios, como el ángel de Jehová, invencible.

Hay en este versículo una declaración que tiene una trascendencia doctrinal muy importante. Como hemos afirmado anteriormente, en el AT el ángel de Jehová es identificado con la tercera persona de la Trinidad; Zacarías usa el término ángel de Jehová como sinónimo de Dios, dándole un reconocimiento tácito de divinidad. Quizás doctrinalmente éste sea uno de los versículos que tiene una enseñanza explícita sobre la divinidad del ángel de Jehová, y un respaldo a la doctrina neotestamentaria de la Trinidad.

Arrepentimiento y restauración

La restauración de Jerusalén no será únicamente una restauración material; también experimentarán un cambio espiritual.

El Señor derramará en su pueblo un espíritu de gracia que reconocerá el poder de Dios, un espíritu de humildad que conduciría a la súplica. Por el pecado este pueblo había perdido ese espíritu de oración, característico de un pueblo humilde; había en el corazón del pueblo vanidad, orgullo y pasión de grandeza; pero en aquel día no será así.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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