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Zacarías 12: La liberación de Jerusalén

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

A veces resulta difícil seguir la línea de pensamiento del profeta, porque luego de esta promesa se introduce a un tema totalmente diferente, presentando a un mártir que podría ser el mismo profeta. Anteriormente vimos, cuando el tomó el papel de pastor, que sufrió un rechazo que produjo en él pesar hasta la desesperación.

Esta ruptura de pensamiento presenta a un mártir amado: El pueblo consternado por su muerte, como la muerte del hijo único, de un primogénito. En la mente judía el primogénito ocupaba un lugar privilegiado, era el representante de la familia, el heredero. él tomaba el lugar del padre en caso de la ausencia de éste. El dolor era tan grande que toda la nación hacía lamentaciones por él. La muerte de un mártir de esta naturaleza provoca desolación. Ese día será de duelo, será como el duelo de Hadadrimón, en el valle de Meguido. El duelo del valle del Meguido lo hicieron los judíos por el buen rey Josías que fue herido gravemente en la batalla contra Necao, rey egipcio, que no estaba precisamente peleando contra Josías. Cuando éste le salió al encuentro Necao le advirtió que había recibido de Dios mensaje que Josías no debía de resistirlo. Josías no hizo caso a la advertencia, salió a luchar y perdió la vida en aquella batalla.

Josías fue un buen rey, bajo su gobierno el pueblo vio una renovación espiritual, la idolatría fue erradicada así como las prácticas espiritistas. Bajo su gobierno se celebró la pascua de una manera tan solemne y grandiosa que desde el tiempo de los jueces no se había celebrado nada igual. Cuando murió, toda Jerusalén y toda Judá hicieron duelo por él.

La expresión Mirarán al que traspasaron tiene sus problemas. Algunas versiones traducen “y mirarán a mí, a quien traspasaron”, siguiendo algunas versiones antiguas. Si esta forma es la correcta, ¿qué quiere decir el Señor con “me traspasaron”? Si es la correcta, tal como tiene RVA, se trata de un personaje que no se menciona en el texto. Esta frase es citada en Juan 19:37 como el cumplimiento pleno de esta profecía, cuando el soldado romano le abrió el costado al Señor para determinar su muerte. Juan no relata si los seguidores de Jesús estaban al pie de la cruz haciendo duelo, pero sabemos que estaban dolidos. No solo ellos, aun nosotros, al imaginar el costado traspasado, recordamos con dolor los sufrimientos de Cristo. Todo el pueblo estaba conmovido por la muerte del mártir.

Hay una lista de las familias que podrían ser los representantes de todos los sectores del pueblo de Israel. La familia de la casa de David es clara referencia a la familia real. La familia de la casa de Natán representando a los profetas. La familia de la casa de Leví a la familia sacerdotal y la familia de Simei a la familia de los escribas. Los líderes y el pueblo en general, hombres y mujeres se unirán para hacer duelo por este mártir amado.

En aquel día, el día esperado, el día de Jehová, sucederán cosas maravillosas. El pecado y la impureza serán erradicados por un manantial que brotará de la casa de David, de la descendencia del mismo rey David, para limpiar la ciudad de Jerusalén a fin de presentársela a Dios como una esposa sin manchas ni arrugas. Es el dulce mensaje del evangelio que trae perdón a todo aquel que se acerca al manantial de vida eterna que es Cristo Jesús.

El pueblo se había alejado de Dios por dos razones poderosas que tenían que ser eliminadas de raíz: la idolatría y los falsos profetas que con sus mentiras desviaban al pueblo. Los ídolos representaron una amenaza constante para derrumbar la débil fe de los israelitas. El primer mandamiento señala que la idolatría es una amenaza constante contra la relación del hombre con el verdadero Dios. Los israelitas llegaron a una tierra pagana, llena de idolatría, como vimos anteriormente acerca de los terafines o dioses domésticos, y muchas veces fueron tras ellos para adorarlos.

Si la idolatría siempre fue una amenaza exterior, la amenaza más destructora era la influencia interna a través de los falsos profetas. Los profetas constituían un gremio fuerte; eran profetas de profesión, se formaban en escuelas, y a sus integrantes se les llamaba “hijos de profetas”.

La eliminación de los profetas vendría por causa del incumplimiento del ministerio que les fue encomendado; en vez de ser una bendición resultaban en una maldición. Para ganarse el favor del pueblo profetizaban lo que no les había sido revelado, sino aquello que resultara agradable al oído. Sabían lo que el rey quería oír, y eso le hacían oír. En los días del rey Acab, el profeta Micaías fue llamado para consultarle si Jehová les daría la victoria. Cuatrocientos profetas oficiales habían profetizado una victoria, pero Micaías profetizó la derrota y así sucedió: el mismo rey Acab fue muerto en esa ocasión.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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