Este pasaje nos introduce en las diferentes clases de instrucción cristiana y en las diferentes etapas de la vida cristiana. En la Iglesia Primitiva había una marcada diferencia entre dos clases de instrucción.
(i) Había lo que se llamaba el kérygma, que quiere decir el anuncio de un heraldo del rey, y que era el anuncio de los hechos fundamentales del Evangelio; es decir, de la vida, muerte, resurrección y segunda venida de Jesús.
(ii) Había lo que se llamaba la didajé, que quiere decir enseñanza, y era la explicación de los hechos que ya se habían anunciado. Era la segunda etapa para los que habían recibido el kérygma.
A eso es a lo que se refiere Pablo aquí. Hasta ahora ha estado hablando de Jesús como el Mesías crucificado: ese era el anuncio fundamental del Cristianismo. De ahí pasa a decir que no nos detenemos ahí. La instrucción cristiana no se limita a enseñar los hechos, sino que pasa a explicar su significado. Pablo dice que eso se hace entre los que son téleioi. La Reina Valera antigua decía: «Empero hablamos sabiduría entre perfectos.» Ese es, sin duda, uno de los sentidos de esta palabra, pero no es apropiado aquí. Téleios tiene un sentido físico: describe al animal o a la persona que ha llegado a su pleno desarrollo físico; pero tiene también un sentido intelectual. Pitágoras dividía a sus discípulos en «bebés» y téleioi. Es decir, que describe a la persona que tiene madurez como estudiante, y es el sentido que tiene aquí. Pablo dice: «En la calle, y para todos los que acaban de llegar a la iglesia, hablamos de los elementos básicos del Evangelio; pero, cuando las personas ya van creciendo en la fe, les damos una enseñanza más profunda acerca de lo que quieren decir esos hechos fundamentales.» No es que Pablo sugiera una diferencia de clases entre los cristianos; se trata de las diferentes etapas en que se encuentran. Lo trágico es que a menudo la gente se conforma con seguir en una etapa elemental cuando deberían proseguir esforzadamente a pensarse las cosas por sí mismos.
Pablo usa aquí una palabra que tiene un sentido técnico. La Reina-Valera dice: «Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio » -cursiva mía. La palabra griega mystérion quiere decir algo cuyo significado les está escondido a los que no han sido iniciados, pero claro como el agua a los que sí. Se refiere a una ceremonia que se llevaba a cabo en ciertas sociedades, cuyo sentido estaba claro para los miembros, pero que era ininteligible para los de fuera. Lo que Pablo quiere decir es que «vamos a proceder a explicar cosas que sólo pueden entender los que ya Le han entregado el corazón a Jesucristo.»
Insiste en que esta enseñanza más adelantada no es el producto de la actividad intelectual humana, sino que es don de Dios, y que nos ha venido con Jesucristo. Todos nuestros descubrimientos no son tanto lo que hemos descubierto con la mente como lo que Dios nos ha dicho. Esto de ninguna manera nos exime de la responsabilidad de esforzarnos. Sólo el estudiante que pone lo más posible de su parte puede llegar a estar capacitado para recibir las auténticas riquezas de la mente de un gran profesor. Eso es lo que nos sucede con Dios. Cuanto más nos esforzamos por comprender, tanto más nos comunica Dios; y ese proceso no tiene límite.
Lo espiritual, para los espirituales
Esas son las cosas que Dios ha revelado por medio de Su Espíritu; y es que el Espíritu explora todas las cosas hasta las profundidades de Dios. Porque, ¿quién es el que conoce todo lo que hay en una persona sino el espíritu humano que la habita? Así tampoco hay nadie que conozca las cosas de Dios más que el Espíritu de Dios.
No es el espíritu del mundo el que hemos recibido, sino el Espíritu que viene de Dios para que podamos saber todo lo que nos ha dado la gracia de Dios. De estas cosas no hablamos con palabras que enseña la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, interpretando lo espiritual para los espirituales. El que no tiene nada más que la vida física no puede entender las cosas del Espíritu de Dios. Para él no tienen ningún sentido, y no las puede entender porque se necesita el Espíritu para discernirlas. Pero el que es espiritual aplica su juicio al valor de todas las cosas, aunque él mismo no está sujeto al juicio de nadie. Porque, ¿quién ha llegado nunca a comprender la mente del Señor para ser capaz de instruirle? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.
Hay algunas ideas muy básicas en este pasaje.
(i) Pablo establece que la única Persona que nos puede decir algo acerca de Dios es el Espíritu de Dios. Usa una analogía humana. Hay sentimientos tan personales, cosas tan privadas, experiencias tan íntimas, que nadie las puede saber excepto el espíritu humano de cada uno. Pablo afirma que sucede lo mismo con Dios: hay cosas profundas e íntimas en El que sólo sabe Su Espíritu; y Su Espíritu es la única Persona que nos puede guiar a un conocimiento realmente íntimo de Dios.
(ii) Además, no todas las personas pueden entender esas cosas. Pablo habla de interpretar cosas espirituales a personas espirituales. Distingue dos clases de personas.
(a) Están los que son pneumatikoí. Pneúma es la palabra para espíritu, y el que es pneumatikós es sensible al Espíritu y es guiado por el Espíritu.
(b) Está el que es psyjikós. Psyjé se suele traducir por alma, pero no es ese su verdadero sentido. Es el principio de la vida física. Todos los seres vivos tienen psyjé: un perro, un gato, cualquier animal tiene psyjé, pero no tiene pneúma. Psyjé es la vida física que los seres humanos compartimos con todos los demás seres vivos; pero pneúma es lo que hace que las personas seamos diferentes del resto de la creación, y semejantes a Dios.
