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Números 20: Agua de la roca

Núm 20:1 Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada.

El tema de este capítulo es la muerte de los tres líderes de los israelitas. La muerte de María y Aarón se narra al principio y al final; el fracaso de Moisés, que da lugar a su muerte fuera de la tierra prometida, se intercala entre ambos relatos.

El desierto de Zin se halla al norte del desierto de Parán en la península del Sinaí. En el mes primero : No es una fecha precisa; quizás se trate del primer mes del año cuarenta. Cades es el mismo Cades del cap. 13, el lugar desde el cual fueron enviados los observadores 40 años antes.

Habían pasado treinta y siete años desde la primera misión espía de Israel en la tierra prometida y cuarenta años desde el éxodo de Egipto. La Biblia permanece virtualmente en silencio acerca de aquellos treinta y siete años de peregrinaje a la deriva. La generación de aquellos que vivieron en Egipto casi estaba extinguida, y la nueva generación pronto estaría lista para entrar en la tierra prometida. Moisés, Aarón, Josué y Caleb fueron de los pocos que quedaron de los que salieron de Egipto. Una vez más acamparon en Cades, el sitio de la primera misión espía que terminó en desastre. Ahora Moisés esperaba que el pueblo estuviera listo para un comienzo fresco.

Allí murió María: Es una simple noticia. Ello ocurrió presumiblemente porque María era parte de la primera generación, la cual había sido condenada a muerte.

Núm 20:2 Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón.

Núm 20:3 Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: !!Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová!

Cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová : Una referencia al incidente de Coré.

Núm 20:4 ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias?

Núm 20:5 ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun de agua para beber.

Después de treinta y siete años en el desierto, los israelitas olvidaron que sus peregrinajes eran el resultado de su propio pecado. No podían aceptar el hecho de que ellos mismos se habían acarreado los problemas, así que culparon a Moisés por su condición. Por lo general nuestros problemas son el resultado de nuestra propia desobediencia o falta de fe. No podemos culpar a Dios por nuestros pecados. Hasta que nos enfrentemos a este hecho, habrá muy poca paz y ningún crecimiento espiritual en nuestra vida.

Sucesos en Cades: Después de peregrinar en el desierto por cuarenta años, Israel llegó a Cades, donde murió María. No había suficiente agua para el pueblo, y se quejaron amargamente. Moisés golpeó una roca, y esta dio suficiente agua para todos. El rey de Edom se negó a dar el paso a Israel a través de su tierra, forzándolo a viajar circundando su región.

Núm 20:6 Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.

Núm 20:7 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

Núm 20:8 Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

Toma la vara: Esto debe ser la vara de Aarón que estaba ahora delante del arca, en el Lugar Santísimo. Hablad a la peña: Muestra una manera distinta de realizar un milagro. La vara no era un instrumento con propiedades mágicas; por el contrario, era un medio que servía para que se manifestara el poder de Dios, aunque aquí la palabra hablada servía de vehículo al milagro.

Núm 20:9 Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó.

Núm 20:10 Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: !!Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

Núm 20:11 Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

Moisés . . . golpeó la peña : Moisés falló a la hora de abrir las nuevas avenidas por las que Dios quería que transitara su pueblo. Su actuación estuvo constreñida por sus experiencias anteriores. El método funcionó, pero Dios estaba disgustado a causa de la desobediencia de Moisés. La medida del éxito a los ojos del Señor no es el resultado del esfuerzo, sino la obediencia de sus siervos.

Núm 20:12 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

Para santificarme : Significa representar la santidad de Dios a los ojos del pueblo.

Dios había dicho a Moisés que hablara a la roca; sin embargo, Moisés la golpeó, no sólo una vez, sino dos. Dios hizo el milagro; pero Moisés se lo atribuyó cuando dijo: «Os hemos de hacer salir agua de esta peña». Debido a esto se le prohibió entrar en la tierra prometida. ¿Acaso fue demasiado severo el castigo de Dios para Moisés? Después de todo, el pueblo lo había irritado, difamado y se había rebelado contra él y contra Dios. Allí estaban otra vez. Pero Moisés era el líder y el modelo de la nación entera. Como tenía una responsabilidad tan grande ante el pueblo, no podía ser perdonado. Al golpear la roca, Moisés desobedeció el mandamiento directo de Dios y lo deshonró en presencia de su pueblo.

Núm 20:13 Estas son las aguas de la rencilla,[a] por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos.(A)

él se santificó : Esto parece contradecir el versículo anterior, donde se juzga a Moisés y a Aarón por no haber santificado a Dios delante del pueblo. El texto nos dice que de hecho el Señor fue santificado entre los israelitas a causa del milagro. Sin embargo, a Moisés y a Aarón no podía acreditárseles que los hijos de Israel santificaran a Jehová.

Edom rehúsa dar paso a Israel

Núm 20:14 Envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades, diciendo: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido;

Israel tu hermano : Los edomitas descendían de Esaú, el hermano de Jacob, por lo que aquí se les habla como a parientes.

Dos hermanos llegaron a ser los antecesores de dos naciones. Los edomitas descendieron de Esaú; los israelitas de Jacob. Así que los edomitas eran «hermanos» de los israelitas. Israel envió un mensaje fraternal a Edom para solicitar el paso a través de su tierra en el camino principal, una ruta comercial muy frecuentada. Israel prometió permanecer en el camino, de esta manera pasaría sin dañar los campos, viñedos y pozos de Edom. Sin embargo, Edom no quiso porque no confiaba en la palabra de Israel. Tenían miedo de que esta gran horda de gente los atacara o devorara sus cosechas. Debido a que los «hermanos» no deben pelear, Dios dijo a los israelitas que regresaran y viajaran por una ruta diferente hacia la tierra prometida.

Núm 20:15 cómo nuestros padres descendieron a Egipto, y estuvimos en Egipto largo tiempo, y los egipcios nos maltrataron, y a nuestros padres;

Núm 20:16 y clamamos a Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió un ángel, y nos sacó de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad cercana a tus fronteras.

Un ángel : Alude al ángel de la zarza ardiente, así como al ángel de la última plaga.

Núm 20:17 Te rogamos que pasemos por tu tierra. No pasaremos por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos; por el camino real iremos, sin apartarnos a diestra ni a siniestra, hasta que hayamos pasado tu territorio.

El camino real era una antigua ruta de caravanas. Desde mucho antes era utilizado como camino público de importancia.

Núm 20:18 Edom le respondió: No pasarás por mi país; de otra manera, saldré contra ti armado.

Núm 20:19 Y los hijos de Israel dijeron: Por el camino principal iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas; déjame solamente pasar a pie, nada más.

Núm 20:20 Pero él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte.

Núm 20:21 No quiso, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, y se desvió Israel de él.

Se celebran dos sesiones de negociación; una como una simple petición; la otra, ofreciendo pagar por el permiso de tránsito hacia Edom.

Moisés trató de negociar y razonar con el rey edomita. Cuando nada dio resultado, le quedaronn dos opciones: entrar en un conflicto o evitarlo. Moisés sabía que habría suficientes barreras en los días y meses por venir. No tenía sentido agregar otra de una manera innecesaria. Algunas veces el conflicto es ineludible. Otras veces, sin embargo, no vale la pena pagar las consecuencias. Una guerra abierta puede parecer heroica, valiente y hasta correcta, pero no siempre es la mejor decisión. Debemos tomar en cuenta el ejemplo de Moisés y buscar otra forma de resolver nuestros problemas, aun cuando nos sea difícil.

Aarón muere en el Monte Hor

Núm 20:22 Y partiendo de Cades los hijos de Israel, toda aquella congregación, vinieron al monte de Hor.

El monte Hor no se ha identificado, pero no estaba lejos de Cades-barnea, en los límites de Edom.

Núm 20:23 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón en el monte de Hor, en la frontera de la tierra de Edom, diciendo:

Núm 20:24 Aarón será reunido a su pueblo, pues no entrará en la tierra que yo di a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes a mi mandamiento en las aguas de la rencilla.

Fuisteis rebeldes a mi mandamiento : El fallo a la hora de seguir las instrucciones del Señor se define aquí como rebelión. Moisés llamó a la gente «rebeldes»; aquí dice el Señor que Moisés y Aarón son culpables de rebelión.

Núm 20:25 Toma a Aarón y a Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor,

Núm 20:26 y desnuda a Aarón de sus vestiduras, y viste con ellas a Eleazar su hijo; porque Aarón será reunido a su pueblo, y allí morirá.

Núm 20:27 Y Moisés hizo como Jehová le mandó; y subieron al monte de Hor a la vista de toda la congregación.

Núm 20:28 Y Moisés desnudó a Aarón de sus vestiduras, y se las vistió a Eleazar su hijo; y Aarón murió allí en la cumbre del monte,(B) y Moisés y Eleazar descendieron del monte.

Aarón murió antes de entrar a la tierra prometida, probablemente como castigo por su pecado de rebelión. Esta era la primera vez que se designaba un nuevo sumo sacerdote. Aarón fue desvestido de sus ropas sacerdotales y fueron colocadas en su hijo Eleazar, siguiendo los mandamientos del libro de Levítico.

Núm 20:29 Y viendo toda la congregación que Aarón había muerto, le hicieron duelo por treinta días todas la familias de Israel.

Treinta días representan un período de duelo extraordinariamente largo, lo cual mostraba la estima que se profesaba a Aarón. Se guardan los mismos días de luto por la muerte de Moisés.

Eleazar

Un actor suplente debe saberse bien el papel principal y estar dispuesto a actuar en cualquier momento. Eleazar era un magnífico suplente, y estaba muy bien entrenado para tomar el liderazgo. Sin embargo, sus momentos frente al público fueron muy dolorosos. En una ocasión, vio como sus dos hermanos eran consumidos por el fuego por no haber tomado en serio la santidad de Dios. Más tarde, cuando su padre estaba muriendo, fue nombrado sumo sacerdote, seguramente una de las posiciones en Israel con mayor responsabilidad, y por lo tanto potencialmente una de las más estresantes.

El suplente se beneficia de que tiene no solo un guión sino también un modelo humano. Desde que era niño, Eleazar había podido observar a Moisés y a Aarón. Después pudo aprender al observar a Josué. Además, tenía las leyes de Dios, que lo guiaban al fungir como sacerdote y consejero de Josué.

Eleazar sucedió a su padre Aarón como sumo sacerdote. Completó la obra de su padre al ayudar a guiar al pueblo a la tierra prometida. Supo colaborar con Josué. Actuó como vocero de Dios ante el pueblo.

De su vida aprendemos que: La mejor forma de prepararnos para lo que Dios ha planeado para nuestro futuro es concentrarnos en nuestros retos y responsabilidades presentes. El deseo de Dios es que le brindemos una obediencia constante a lo largo de nuestra vida

A Eleazar lo vemos en el desierto de Sinaí, tierra prometida como Sacerdote y sumo sacerdote. Hijo de Aarón. Hermano de Nadab y Abiú y sobrino María y Moisés

Acontecimientos en el desierto:

Más tarde, Israel se enfrentó a la negativa del rey de Arad, pero lo derrotó completamente. La siguiente parada fue el monte Hor (donde Aarón había muerto); luego viajaron hacia el sur y el este rodeando Edom. Después de acampar en Obot, marcharon hacia el río Arnón y hacia los campos de Moab, cerca del monte Pisga.

La rebelión de Moisés y Aarón : Rechazo de la palabra de Dios

Después de notar brevemente la muerte de María, este pasaje relata la razón por la cual ni Aarón ni Moisés entran en la tierra prometida. En el asunto de las aguas de Meriba (de contienda), ellos demuestran una actitud de rebelión contra el mandato divino. A pesar de sus altos puestos, estos líderes sufren el mismo castigo que todo el resto de su generación: el de morir fuera de la tierra prometida. La muerte de Aarón se relata. La de Moisés se posterga algo para permitirle guiar al pueblo al umbral de la tierra y darle sus instrucciones finales en tres discursos.

La muerte de María.

María era reconocida como una líder del pueblo; por eso, su muerte y sepultura son eventos importantes. La nota aquí menciona el mes primero, pero no da el año. Según, Aarón murió 40 años después del éxodo en el quinto mes. El contexto aquí parece indicar que María murió en el mismo año, cuatro meses antes que su hermano.

El pecado de Moisés y Aarón

Hay muchos paralelos entre esta historia y la de Exodo: la falta de agua, la murmuración del pueblo, el hecho de que agua sale de la peña, y el uso del nombre Meriba (“Contienda”). Por eso, muchos eruditos creen que tenemos aquí dos relatos con pequeñas variaciones del mismo evento. Pero hay algunas diferencias importantes que sugieren que tenemos dos eventos distintos. El relato aquí claramente presupone los eventos de Números, porque la queja del pueblo hace referencia a los que murieron en el desierto (mientras que la queja en Exodo mira atrás a Egipto). Además, la referencia a tomar la vara de Aarón de delante de Jehová presupone la historia del florecimiento de la vara, que después fue guardada delante de Jehová como una señal de advertencia para los rebeldes. De hecho, Aarón no figura en la historia en Exodo, pero tiene un lugar tan importante como el de Moisés en Números. Quizás más importante, en Exodo Dios manda a Moisés que golpee la peña, y no se menciona nada de ningún pecado de parte de Moisés. En contraste, en Numeros, Dios instruye a Moisés y Aarón que hablen a la roca. Al golpear Moisés la roca, Dios provee el agua, pero Moisés y Aarón son culpables de un pecado tan grave que quedan descalificados de entrar en la tierra prometida. Parece entonces que Números relata un acontecimiento distinto que el de Exodo.

El pueblo se queja al faltar el agua.

Los que murmuran se identifican con sus “hermanos” que perecieron en la rebelión de Coré, Datán y Abiram. Demuestran el mismo espíritu de rebeldía y falta de fe como siempre.

Moisés lleva el problema a Dios y recibe instrucciones.

Moisés y Aarón se postran a la entrada del tabernáculo. Esta postura sugiere que oraron, probablemente en intercesión por el pueblo y para pedir que Dios supliera la necesidad. Dios manda que hable a una roca. Varios intérpretes han observado que en el desierto hay varias piedras calizas que retienen agua y que esta agua sale al golpear la roca con una vara como en. (Aun así Dios es el que mostró a Moisés cuál roca golpear para encontrar el agua.) Pero aquí no se menciona nada de golpear la roca. A pesar del hecho de que Dios le mandó hablar a la roca, Moisés la golpea dos veces para sacar agua para el pueblo. Quizás esto indica que Moisés está dependiendo de lo que aprendió a través de su experiencia anterior en vez de en la promesa de Jehová.

Dios reprende a los dos hermanos y les niega el privilegio de introducir el pueblo en la tierra prometida.

¿Por qué un castigo tan severo? El relato bíblico sólo dice: Por cuanto no creísteis en mí, para tratarme como santo ante los ojos de los hijos de Israel. Moisés y Aarón fueron rebeldes al mandamiento de Dios. Esto probablemente se refiere a la acción de golpear la peña en vez de solamente hablarle. Parece que esta acción demuestra una falta de fe en la eficacia de la palabra sola. Ya dijimos que la fe genuina siempre produce la obediencia como su fruto, y la desobediencia tiene su raíz en una falta de fe en la palabra de Dios. La desobediencia de Moisés a las instrucciones explícitas de Dios entonces revela una falta de fe y una actitud de rebeldía. Dios excluyó a la generación infiel de la tierra prometida por estos pecados; aquí Moisés y Aarón reciben la misma sentencia por el mismo pecado.

Pero hay más que está involucrado aquí. Algunos creen que indica que la congregación estaba reunida en una asamblea sagrada delante de la roca, que en este caso es un símbolo de la presencia de Dios (como era el arca del pacto). La roca era una manifestación de Cristo. Así el acto de golpear la roca era un sacrilegio. Al actuar así, Moisés no santificóa Dios, no le trató como santo ante los hijos de Israel.

Se sugiere también que la idea de “santificar” a Dios puede incluir la de dar la gloria a Dios. Algunos creen que Moisés no da el crédito debido a Dios con sus palabras: ¿Sacaremos [nosotros] para vosotros agua de esta roca ? Ven en estas palabras la implicación de que Moisés y Aarón tienen el poder de proveer el agua sin tener que depender del poder de Dios. El hombre no trata a Dios como santo cuando se acerca a Dios con presunción o liviandad, o cuando usurpa el lugar, las funciones y la gloria que pertenecen exclusivamente a Dios. Cuando el hombre actúa así, Dios siempre tiene que demostrar su santidad en castigar el pecado del hombre.

En este caso, como Moisés y Aarón no santificaron a Dios ante el pueblo, Jehová mismo manifiesta su santidad entre el pueblo en castigar el pecado de Moisés. Nadab y Abihú y la compañía de Coré murieron inmediatamente por no respetar la santidad de Dios. Aquí la sentencia de Moisés se posterga para darle tiempo para llevar al pueblo al umbral de la tierra prometida, pero al fin se cumple.

Se sugiere que Moisés habló y actuó sin pensar porque estaba tan enojado con el pueblo. Después de tanta murmuración de parte del pueblo, podemos entender la frustración de Moisés. Pero aun así Moisés no puede escapar de la responsabilidad por sus acciones y palabras. Aun los grandes líderes del pueblo de Dios deben tener cuidado de guardar sus acciones, sus palabras, y aun sus actitudes en todo momento. No hay ninguno que esté exento de la disciplina de Dios.

Aunque Moisés es el que golpea la roca, Aarón es condenado también. Aparentemente él comparte el pecado de Moisés porque estaba presente como ayudante de Moisés, y no se dice nada de una protesta de su parte contra la acción ni la actitud de Moisés. El contexto parece indicar que la muerte de Aarón aconteció dentro de poco. La demora en su caso puede haber sido para dar tiempo suficiente para arreglar la transferencia del sumo sacerdocio a Eleazar, hijo de Aarón.

Una reafirmación de la promesa de la tierra sigue el rechazo de la tierra de parte del pueblo. Una reafirmación del debido orden de los mediadores y líderes espirituales sigue el rechazo de este orden de parte de los levitas y dirigentes. En el caso de la rebelión de Moisés y Aarón, no tenemos una reafirmación que sigue inmediatamente. Pero encontramos en el mismo contexto la profecía de la exclusión de Moisés y Aarón de la tierra prometida. El cumplimiento de esta profecía, aunque postergada, es segura. Así tenemos una reafirmación de la palabra de Dios, que Moisés y Aarón rechazaron.

Por el otro lado, Dios también reafirma la continuación del liderazgo del pueblo. Provee por el liderazgo religioso en la sucesión de Eleazar como sumo sacerdote. Además, hace provisión para el liderazgo militar en el nombramiento de Josué como sucesor de Moisés. La rebelión y el fracaso humano, aun de líderes importantes, no puede derrotar el plan y el propósito de Dios.

El viaje desde Cades hasta las llanuras de Moab

Es de notar que el pueblo está otra vez en Cades. Por eso, parece que usó Cadesbarnea como su cuartel general durante los 38 años en el desierto. Sin embargo, algunos señalan que el nombre Cades (Santo) era de uso común entre los israelitas y que se aplicó a varios lugares distintos. Cades estaba en el borde del territorio de los edomitas. Varios intérpretes niegan que el poder de Edom se extendiera tan lejos hacia el oeste como Cadesbarnea. Por eso, creen que el Cades mencionado no es Cadesbarnea, sino otro lugar más al este. Por la nota, proponen el nombre de Meribacades para distinguir este lugar y Cadesbarnea. Pero a la luz de Deuteronomio, parece mejor entender que el lugar donde Israel emprendió su marcha hacia sus campos de Moab era Cadesbarnea, el mismo lugar de donde había mandado los espías unos 38 años antes.

Parece que la generación rechazada ya está pasada de la escena. La nueva generación de Israel al fin comienza su marcha hacia la tierra prometida. Es difícil saber la ruta que siguieron entre Cades y los campos de Moab porque no podemos identificar con certeza muchos de los lugares mencionados en el relato. Tampoco sabemos cuánto tiempo llevó el viaje. Parece que duró algunos meses durante el año 40 después del éxodo.

Hay algunos paralelos entre el relato de este viaje y los anteriores desde el mar Rojo hasta el monte Sinaí y desde el monte Sinaí hasta Cades. Vemos una vez más una falta de fe de parte del pueblo que produce murmuración y rebeldía. Encontramos otra vez el problema de ataques por enemigos. Estos paralelos, junto con el hecho de que ahora Israel marcha hacia la tierra prometida en vez de vagar sin propósito, marcan este relato del viaje entre Cades y Moab como una nueva sección, distinta de los relatos de los acontecimientos en el desierto.

A pesar de los paralelos con los relatos anteriores de viajes, es importante notar un contraste marcado. Los viajes anteriores empiezan con una nota de triunfo; pero muy pronto, al encontrar problemas, la fe del pueblo se desvanece. El viaje al umbral de la tierra prometida en Números 10-12 termina en la tragedia de la rebelión del pueblo, que produce el rechazo divino. Pero esta vez, el orden es diferente. El viaje comienza con una nota solemne inmediatamente después del relato de la muerte de María y el pecado de Moisés y Aarón, después de la experiencia humillante de haber sido negado el derecho del paso por Edom. Pero a pesar de varios problemas en el camino, el pueblo encuentra la victoria sobre los enemigos. Cuando llegan al fin a las llanuras de Moab, la nota es de una expectativa confiada de triunfo en la campaña venidera para conquistar la tierra prometida.

El desvío alrededor de Edom.

El territorio tradicional de los edomitas era el monte de Seir, al este del Arabá (el valle que corre al sur de mar Muerto hasta el Golfo de Akaba del mar Rojo). Había una ruta usada por las caravanas entre Damasco y el Golfo de Akaba que pasaba por este territorio. Se llamaba el camino del Rey. Las evidencias arqueológicas disponibles parecen indicar que no había una población asentada ni en Edom ni en Moab hasta después del 1300 a. de J.C., evidencia a favor de una fecha para el éxodo después de 1300 a. de J.C.

El pedido de Israel de pasar por el territorio de Edom sigue la forma de cartas diplomáticas del período antes de 1000 a. de J.C. Conocemos bien esta forma por el descubrimiento de las tablillas de Mari y de Babilonia en Mesopotamia, las tablillas de Alalakh en Siria, y las cartas de ElAmarna en Egipto. Primeramente se menciona el nombre del destinatario. Sigue la fórmula introductoria “Así dice fulano” y una identificación del rango del remitente. Generalmente se identifica como “tu siervo”, pero en este caso Israel se identifica como “tu hermano”. Después viene una presentación de la situación y la necesidad del remitente. La carta termina con el pedido del remitente. Esta conformidad a las costumbres diplomáticas antiguas apoya una vez más la edad del contenido del libro de Números.

A pesar de las instrucciones de Dios de aniquilar totalmente a los habitantes de Canaán, Israel demuestra una intención pacífica hacia Edom. Esto es en parte porque el territorio de Edom y de Moab quedaba fuera de la tierra que Jehová había prometido dar a Israel y en parte porque los edomitas, como los descendientes de Esaú, estaban relacionados con los hijos de Israel (Jacob). A pesar del propósito pacífico y el pedido diferencial de Israe, Edom le rehúsa el permiso de pasar por su territorio,. A pesar de la promesa reiterada de Israel de quedarse en el camino y la nueva promesa de pagar por el agua tomada, Edom otra vez le niega el derecho de pasar y sale con hombres armados. Israel se ve obligado entonces a seguir una ruta más larga para rodear el territorio de Edom. Este hecho contribuyó a las relaciones amargas entre Edom e Israel en los siglos posteriores.

La muerte de Aarón en el monte Hor

El texto dice que el monte Hor está en la frontera de Edom, pero no sabemos su ubicación exacta. (La tradición que lo identifica con Jebel Harun, cerca de Petra, no parece muy probable, porque éste no estaría en la frontera de Edom.) Deuteronomio dice que Aarón murió en Mosera. Se sugiere que éste fue un lugar al pie del monte Hor. La nota parece estar fuera de lugar cronológicamente; por lo menos, no concuerda con Numeros. Según este último pasaje, Aarón murió en el año 40 después del éxodo, en el mes quinto. Esta fecha sería 38 años después de la salida del monte Sinaí.

Dios avisa a Moisés y a Aarón que Aarón morirá fuera de la tierra prometida como castigo por su participación en la rebelión de Moisés en Meriba. Eleazar, el mayor de los hijos sobrevivientes de Aarón, toma su lugar como sumo sacerdote. Como el sumo sacerdote era considerado el mediador supremo entre el pueblo y Dios, su muerte siempre era un acontecimiento importante. En este caso, es aun más importante pues Aarón fue el primer sumo sacerdote de Israel. El significado de Aarón es indicado por el hecho de que el pueblo hace duelo por él durante 30 días. La transferencia del oficio sagrado se simboliza por sacar las vestiduras sagradas de Aarón y ponerlas sobre Eleazar. Así se garantiza la continuación del sacerdocio aarónico.

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