Cómo el arca se trasladó a Jerusalén
Intento de llevar el arca a Jerusalén
Habiendo ya establecido una de sus premisas teológicas prominentes, la importancia de David para la comunidad posexílica, el Cronista procede a abordar otro tema de gran envergadura para él: el arca. A la verdad, este tema ocupa la mayor parte de los capítulos 13, 15 y 16. Al hacerlo, se nota que el Cronista hace un arreglo diferente del material que se encuentra en su fuente principal. Este reajuste del material demuestra nuevamente que el interés primordial del Cronista no es cronología sino teología. Su propia organización del material obedece a razones teológicas más bien que históricas. Recordemos: “teologizar” no quiere decir “falsificar”; sólo quiere decir que al Cronista más le concernían verdades en torno a la intervención de Dios en el curso histórico que simplemente datos cronológicos. Hechos históricos, interpretados teológicamente y arreglados bajo la inspiración de Dios, cobran más valor cuando nos afirman la poderosa intervención de Dios en esos hechos.
Aunque 2 de Samuel 6 encierra en un solo capítulo (la fuente principal del Cronista) todo lo relacionado con el traslado del arca a Jerusalén y sus consecuencias, el escritor posexílico empieza el relato con un intento fallido por mover este símbolo religioso sin igual. Se nota que los cuatro primeros versículos no se hallan en Samuel, y por lo tanto son del Cronista exclusivamente. La organización militar sugerida en el versículo 1 muy probablemente predata a David mismo; habría jefes de millares y de centenas dentro de las respectivas tribus. La misma conquista y la confederación tribal (la anfictionía) durante el largo período de establecimiento en la tierra demandaría alguna organización semejante. Lo que sí vemos de nuevo en este versículo es el reconocimiento de parte de David de sus puestos con cierto matiz político. Respetaba sus opiniones; por esto los consulta. Se aprecia el ardor religioso por el arca de parte de David aun durante la semana de su coronación. Pero este ardor no podría ser únicamente de David, por esto el Cronista recalca la importancia de una convocación de todo Israel por David. El arca, que ocuparía el lugar más prominente dentro del lugar santísimo en el templo, tendría que verse como patrimonio de toda la nación y no sólo una parte de ella. Para subrayar la importancia religiosa de esta convocación, el Cronista insiste en que los sacerdotes y levitas dispersos por toda la tierra formen parte también; Samuel no los menciona.
Pese a todo lo dicho anteriormente, pareciera que David, aunque consultó con el pueblo, no consultó con Dios respecto a traer el arca de vuelta. Sus propias palabras respecto a la carencia de comunicación con Dios durante el tiempo de Saúl vendrían a dolerle mucho a David después por haber incurrido en el mismo error. Todo lo relatado anteriormente viene a comprobar una gran verdad: un voto de cien por ciento de una congregación, agenciado este por el líder religioso más carismático, no asegura la aprobación divina si no se cuenta con su voluntad.
El Cronista quiere dejar bien clara la idea de la participación total de la nación en este acto. El versículo 5 extiende las fronteras de Israel más allá de lo normal para Crónicas. Lo normal es que se diga: “de Beerseba hasta Dan”.
Es interesante el comentario de Clarke respecto al versículo 7 en relación particular al traslado del arca en una carreta nueva. Asevera que era menester ocupar una carreta nueva, porque el no haberlo hecho habría representado una profanación del arca. El utilizar una carreta empleada para otros quehaceres no habría dignificado lo suficiente al arca. Como se verá posteriormente, el que la carreta fuera nueva no tenía nada que ver con el asunto. La ofensa contra la santidad de Dios estribaba en ocupar una carreta y en no utilizar las varas sagradas hechas para tales traslados.
El relato de la muerte de Uza es preocupante para algunos. ¿Por qué ocasionaría Dios la muerte de este hombre que tan inocentemente toca el arca durante el proceso del traslado? Dos respuestas parecen destacarse:
(1) “El castigo de Uza por tocar el arca señala el interés del Cronista por la restricción de las funciones cúlticas a personas calificadas” (Castelot). Se debe notar, no obstante, que este relato se halla casi igual en la fuente en Samuel; por lo tanto no hay aquí necesariamente un énfasis especial del Cronista;
(2) puede ser que el relato sencillamente recalque la absoluta santidad de Dios, su carácter de sui géneris, su trascendencia absoluta.
