1 de Crónicas 29:7 y para el servicio de la casa de Dios dieron cinco mil talentos y diez mil monedas de oro, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce y cien mil talentos de hierro.
El dracma era una moneda persa que se evaluaba según su peso. Diez mil dracmas pesaban aproximadamente 90 kilogramos. La ofrenda en talentos aquí mencionada también se evaluaba según su peso. Su valor total ascendía a 5,000 toneladas.
1 de Crónicas 29:8 Y todos los que tenían piedras preciosas las dieron al tesoro de la casa del Señor a cargo de Jehiel gersonita.
1 de Crónicas 29:9 Entonces el pueblo se alegró porque habían contribuido voluntariamente, porque de todo corazón hicieron su ofrenda al Señor; y también el rey David se alegró en gran manera.
1 de Crónicas 29:10 Y bendijo David al Señor en presencia de toda la asamblea. Y David dijo: Bendito eres, oh Señor, Dios de Israel, nuestro padre por los siglos de los siglos.
Responsabilidad humana. Los fundamentos del Reino. Ningún pasaje en la Biblia declara, con mayor magnificencia, el soberano poder de Dios: no hay ninguno como el Señor, el Todopoderoso, cuya gloria llena el universo. Y, sin embargo, en medio de este granDioso himno a esa majestuosa verdad, David asevera que aunque el reino es de Dios, este provee recursos que deben ser administrados por los seres humanos. El versículo 14 literalmente dice: «Todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos». Dios es la fuente de toda vida y poder, y el ser humano el heredero designado para su administración. El Salmo 8:6 y el 115.16 afirman que, aun cuando el universo y la gloria de los cielos son de Dios y sólo de Dios, éste ha delegado la mayordomía de los asuntos terrenales a la humanidad. Las nobles opiniones acerca de la soberanía divina deben balancearse y complementarse con una idea del deber humano y sus capacidades redentoras. Si no tomamos esta verdad en cuenta, aunque parezca que exaltamos la grandeza divina, el resultado será apatía y actitudes irresponsables. Por ejemplo, Dios no predestina el mal uso de los recursos, el maltrato a las familias, el engaño en política y otras cosas semejantes. El ser humano es responsable por los problemas terrenales y, reinstalado en sus funciones por Dios, se supone que sea el agente para su solución. Pero, los seres humanos sólo pueden convertirse en tales agentes por medio de la soberana sabiduría de Dios, su poder, y sus recursos; en otras palabras, deben sacar fuerzas del «reino de Dios». Así, como la caída y el pecado humano dañaron la posible asociación entre el Creador y sus herederos en este planeta, la redención ha puesto en marcha la recuperación. Los redimidos pueden, renovados por Dios, asociarse con su creador, y de esa manera participar decisivamente en el restablecimiento del gobierno divino sobre las situaciones y circunstancias terrenales. Pero esto sólo es posible bajo el orden divino, dentro del plan de la redención, bajo la gracia y a través de la recepción humana del poder divino por medio del Espíritu de Dios.
Como le era característico, David elevó una oración para alabar a Dios (vv.1019), que alentó a todo el pueblo a bendecir al Señor (v. 20). Esta es una de las grandes oraciones de todo el AT
1 de Crónicas 29:11 Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el dominio, oh Señor, y tú te exaltas como soberano sobre todo.
