1 de Samuel 22:18 Entonces dijo el rey a Doeg: –Vuélvete y arremete contra los sacerdotes. Y se volvió Doeg, el edomita, atacó a los sacerdotes y mató en aquel día a ochenta y cinco hombres que vestían efod de lino.[g]
Vestir un efod de lino constituía la señal visible de que hablaban por Jehová.
¿Por qué Saúl mandó a matar a sus sacerdotes? Saúl sospechaba que había una conspiración entre Jonatán, David y los sacerdotes. Su sospecha provino del informe de Doeg de que vio a David hablando con Ahimelec, el sumo sacerdote, y que recibió de él alimentos y armas. La acción de Saúl mostró su inestabilidad mental y emocional y lo lejos que andaba de Dios.
Al destruir todo en Nob, Saúl colocaba a la ciudad bajo la «maldición» (declarándola completamente destruida) descrita en Deuteronomio 13:12-17, que se suponía debía usarse solo en casos de idolatría y rebelión contra Dios. Pero era Saúl, no los sacerdotes, quien se había rebelado en contra de Dios.
1 de Samuel 22:19 Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, la pasó Saúl a filo de espada: a hombres, mujeres y niños, hasta los de pecho, y bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada.
¿Por qué permitió Dios la matanza de ochenta y cinco sacerdotes inocentes? La muerte de esta gente sirvió para ilustrar de manera dramática a la nación hasta dónde un rey puede convertirse en un tirano malvado. ¿Dónde estaban los consejeros de Saúl? ¿Dónde estaban los ancianos de Israel? Algunas veces Dios permite que el mal se desarrolle para enseñarnos a no permitir que sistemas malvados florezcan. Servir a Dios no es obtener un boleto de riqueza, éxito ni salud. Si bien Dios no promete proteger a la gente buena del mal de este mundo, sí promete que al final todo mal quedará abolido. Los que permanezcan fieles a lo largo de sus pruebas experimentarán grandes bendiciones en el día venidero.
1 de Samuel 22:20 Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar,[h] pudo escapar, y huyó tras David.
Abiatar escapó y huyó tras David con el efod, una prenda sacerdotal que contenía el Urim y el Tumim, dos objetos que David utilizó para consultar a Dios. El efod fue quizás el único símbolo del sacerdocio que sobrevivió la redada de Saúl y logró llegar hasta el campamento de David. Saúl destruyó el sacerdocio de Israel, pero cuando David subió al trono, instaló a Abiatar como sumo sacerdote. Abiatar permaneció en ese puesto durante todo el reinado de David.
1 de Samuel 22:21 Abiatar dio aviso a David de cómo Saúl había dado muerte a los sacerdotes de Jehová.
1 de Samuel 22:22 Y David le dijo: –Ya sabía yo aquel día que estando allí Doeg, el edomita, él se lo haría saber a Saúl. He ocasionado la muerte a todas las personas de la casa de tu padre.
1 de Samuel 22:23 Quédate conmigo, no temas; quien busque mi vida, buscará también la tuya; pero conmigo estarás a salvo.
