Recapitulación de las locuras de Saúl Después de la muerte de Goliat, Saúl intentó contra la vida de David, directa o indirectamente, por lo menos diez veces.
1. Mientras David intentaba calmar el mal espíritu tocando el arpa a su pedido, le arroja la lanza para matarlo.
2. Le confiere un sospechoso honor designándolo jefe de un batallón de mil hombres para enfrentar a los filisteos, no esperando la victoria de éste sin que los filisteos le den muerte en el campo de batalla.
3. No cumple con su promesa de dar a su hija mayor a David, dándosela a otro.
4. Propone a David la ruin condición que éste mate a cien filisteos antes de darle su hija Mical.
5. El tortuoso manejo de la diplomacia con los filisteos.
6. Los intentos de un abierto complot para que Jonatán y sus siervos dieran muerte a David.
7. Los instintos de someter a David a peligrosos enfrentamientos guerreros poniéndolo en primera línea en el combate.
8. El asalto personal con la lanza real.
9. El intento de capturar a David en su propia casa.
10. La fracasada persecución hasta Ramá. Pese a tanta insania y provocación, David actuó prudentemente, como repetidamente lo señala el autor de esta historia, captando de esta manera el amor imperecedero de Jonatán, quien a pesar de su condición jerárquica como sucesor al trono, en ningún momento celó a David reconociendo su posición y protegiéndolo firmemente en todos sus caminos.
La escapada de Abiatar
Abiatar quiere decir “padre de abundancia” en hebreo. Este hijo del sacerdote Ajimelec escapa y encuentra a David con quien se queda. David le dice: Quédate conmigo, expresión que lleva en sí la idea de morar o habitar continuamente. Recuerda la palabra de Jesús: “Sígueme”. Asegura su protección al decirle: estarás seguro, palabra hebrea que significa bien custodiado o guardado. Y el que sigue al Hijo de David, el Señor Jesucristo, es guardado, custodiado y preservado. A pesar de esta grata invitación brindada a Abiatar, en su vejez él apoya a Adonías el hermano de Salomón y fue desterrado por éste al asumir el mando. Cabe también decir aquí que la profecía de 1 de Samuel 2:32-33 se va cumpliendo con la matanza de los sacerdotes descendientes de Elí y con la transferencia del sacerdocio en tiempos de Salomón. Todo esto hubiera sido evitado por la fidelidad y obediencia del sacerdote Elí. Pero Dios visita la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generaciones. ¡Cuán terrible es el pecado! ¡Cuán lejos van extendiéndose las consecuencias de su error! Sólo la sangre de Jesucristo es suficiente para limpiarnos de todo pecado y restaurarnos a una posición de favor delante de Dios.
Es notable que David admite responsabilidad por la matanza. Juan Sanford dice que solamente una persona sicológicamente honesta puede hacer una declaración como ésta. No quiere decir necesariamente que tal persona sea buena, pero significa que tiene la valentía de confrontar la realidad y confesar su existencia. Kunkel comenta que tal honestidad es la base para todas las demás virtudes. Sin esta honestidad nunca supera actitudes egocéntricas. Aquí, una vez más, se ve la gran diferencia entre David y Saúl. El rey no trataba con honestidad la realidad de las circunstancias y negaba su culpabilidad.
