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1 Juan 2: La preocupación de un pastor

s más probable que la interpretación sea la siguiente. Cuando Juan dice estoy escribiendo está pensando en lo que está escribiendo en ese preciso momento y lo que todavía tiene que decir; pero cuando dice he escrito está pensando en lo que ya les ha escrito a sus corresponsales, y ellos lo han leído. El sentido sería entonces que la totalidad de la carta, la parte ya escrita, la que se está escribiendo y la que está por escribirse, todo está diseñado para recordarles a los cristianos quién y cúyos son, y qué se ha hecho por ellos.

Para Juan tenía una importancia suprema el que el cristiano recordara su posición y los beneficios que tenía en Jesucristo, porque estas cosas serían su defensa contra el error y contra el pecado.

En cada etapa

El segundo problema que se nos presenta es más difícil, y también más importante. Juan usa tres títulos para dirigirse a los que está escribiendo: los llama hijitos; en el versículo 12. la palabra griega es teknía, y en el versículo 13 paidía; teknía indica un niño pequeño de edad, y paidía un niño pequeño en experiencia y, por tanto, necesitado de enseñanza y disciplina. Los llama padres. Los llama jóvenes. La cuestión es: ¿A quién está escribiendo Juan? Se han propuesto tres respuestas.

(i) Se ha sugerido que debemos tomar estas palabras como representando a tres grupos de edades en la iglesia -niños, padres y jóvenes. Los niños tienen la dulce inocencia de la niñez y del perdón. Los padres tienen la sabiduría madura que se alcanza con la experiencia cristiana. Los jóvenes tienen la fuerza que les permite ganar su batalla personal con el Maligno. Esto es de lo más atractivo; pero hay tres razones que nos hacen dudar de adoptarlo como el único sentido del pasaje.

(a) Hijitos es una de las expresiones favoritas de Juan. La usa también en 2:1,28; 3:7; 4:4; 5:21; y está claro que en los otros casos no está pensando en niños en términos de edad, sino en cristianos de los que él mismo es el padre espiritual. Para entonces debe de encontrarse muy cerca de los cien años de edad; todos los miembros de sus iglesias pertenecían a una generación mucho más joven, y para él eran todos niñitos de la misma manera que un maestro o profesor puede seguir hablando de sus chicos cuando ya son hombres hechos y derechos.

(b) El hecho de que el pasaje es poético nos hace pensar dos veces antes de adoptar una interpretación literal y prosaica tomando como intencionada una clasificación tan seca y exacta. El literalismo y la poesía no se dan fácilmente juntos.

(c) Tal vez la mayor dificultad está en que las bendiciones de las que habla Juan no son posesión exclusiva de ninguna edad. El perdón no pertenece exclusivamente a los niños; un cristiano puede ser joven en la fe y tener sin embargo una madurez maravillosa; la fuerza para vencer al tentador no pertenece -a Dios gracias- exclusivamente a la juventud. Estas bendiciones pertenecen a toda la vida cristiana y no solamente a una cierta edad.

No decimos que no haya una idea de grupos por edades en este pasaje. La hay sin duda; pero Juan tiene una manera de decir las cosas que se puede tomar de dos formas, una más estrecha y otra más amplia; y, aunque el sentido más estrecho también está aquí, debemos ir más allá de él para encontrar el significado pleno.

(ii) Se ha sugerido que hemos de encontrar aquí dos grupos. El razonamiento es que hijitos o niñitos describe a los cristianos en general, y que los cristianos en general se dividen en dos grupos: los padres y los jóvenes, es decir, los jóvenes y los ancianos, los maduros y los que no lo son todavía. Eso es perfectamente posible, porque el pueblo de Juan debe de haberse acostumbrado hasta tal punto a que él los llamara hijitos míos que no relacionarían esta expresión con una edad determinada, y todos se incluirían en esa categoría.

Se sugiere que en cada caso las palabras incluyen a todos los cristianos, y que no se pretende ninguna clasificación. Todos los cristianos parecen chiquillos, porque todos pueden recuperar la inocencia por el perdón de Jesucristo. Todos los cristianos son como padres, plenamente maduros, responsables, que pueden pensar y aprender su camino cada vez más profundamente hacia el pleno conocimiento de Jesucristo. Todos los cristianos son como los jóvenes, con una energía vigorosa para luchar y ganar sus batallas contra el tentador y su poder. Podemos empezar por tomar estas palabras como una clasificación de los cristianos en tres grupos, por edades; pero llegamos a ver que las bendiciones de cada grupo son las de todos los grupos, y que cada uno de nosotros se encuentra incluido en todos los grupos.

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