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Jeremías 48: Profecía acerca de Moab

Y todo ha ocurrido como efecto del castigo divino, que les ha hecho beber la copa de su ira. Por eso el profeta dramatiza la situación presentando a Moab como un ebrio de la cólera divina: emborrachadle., se revolcara en su vómito. Su castigo le ha venido por su insolencia contra Yahvé al creerse seguro en sus riquezas y aislamiento: pues se alzó contra Yahvé. Siempre los profetas ven en los aconteceres históricos una dimensión teológica, expresión de los designios divinos. Moab, revolcándose en su vómito como un ebrio, por efecto de la ira divina, será objeto de burla de todos, como lo es el que embriagado se halla tendido en el suelo sin sentido. En otras ocasiones, al ver castigado a Israel, se burlaba de él, considerándole como un malhechor herido por la mano de su Dios: ¿No te burlabas de Israel? ¿Ha sido acaso sorprendido entre ladrones para que al hablar de él muevas la cabeza?. El escándalo fingido de Moab ante las supuestas maldades de Israel resultaba hipócrita, ya que era más culpable que éste en muchas cosas. En todo caso, ya le ha tocado la hora de probar el cáliz de la cólera de Yahvé.

Duelo general en las tierras de Moab

La situación es tan desesperada para los habitantes de Moab, que el profeta les invita a esconderse en lugares inaccesibles, como la paloma. al borde de los precipicios.

Los versículos 29-39 están tomados de Isaías 16:6-12 y adaptados libremente por un redactor posterior al mismo Jeremías. En todo caso es de destacar la ruina de Moab como castigo divino por su orgullo y altivez. Las acusaciones contra ella se ponen en boca de los habitantes de Judá: Hemos oído de la soberbia de Moab., que se consideraba autosuficiente y segura en su riqueza material y en su aislamiento geográfico. Después Yahvé mismo toma la palabra, y confirma esta altanería tradicional de los moabitas, y por ello se ve precisado a castigarlos. Y el profeta, en nombre de Yahvé, se lamenta por la tragedia de Moab. En Isaias 16:7 son los mismos moabitas los que se lamentan por la ruina de su nación. El redactor posterior ha tenido un criterio de adaptación muy libre. Cambia constantemente de interlocutor para expresar las ideas. De todos modos es interesante ver cómo aquí el profeta revela profundos sentimientos de compasión ante la catástrofe de los enemigos tradicionales del pueblo judío, los moabitas. Por un lado celebra la manifestación de la justicia divina, y por otro se siente asociado al duelo de una población arruinada. Su grandeza de alma le hacía pesar las tragedias íntimas de sus enemigos políticos. Aquí el profeta se lamenta sinceramente por la ruina material del pueblo moabita, simbolizado en las gentes de Quir-Jeres, la capital de Moab, la actual fortaleza de Kerak al sudoeste de Moab, en un promontorio sobre el mar Muerto. El profeta llora por la ruina material de la viña de Sibma, símbolo de la riqueza característica de la campiña moabita, sus viñedos. Su pérdida supone mucho más que la destrucción de la ciudad de Yaser. Era el centro del cultivo del viñedo, famoso aun en las regiones apartadas: tus sarmientos atravesaron el mar hasta Yaser. Las cepas de Sibma, buscadas por su calidad, habían sido plantadas desde más allá del mar Muerto hasta Yaser por el oriente. Pero ha caído el devastador, huyeron el regocijo y la alegría. de la campiña de Moab. Los alegres cánticos tradicionales de los que pisaban en los lagares desaparecieron, porque han sido arruinados los viñedos, y todo como castigo divino: yo he vaciado el vino de tus tinajas.

El versículo 34 es una repetición de Isaias 15:4-6; por lo que parece ser inserción de un redactor posterior. El versículo 35 repite libremente Isaias 16:12. Se trata de la destrucción de los lugares de culto en Moab como consecuencia de la devastación general que llevará consigo la despoblación del país.

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