El versículo 36 está integrado por reminiscencias de Isaias 16:11 e Isaias 15:7· El profeta siente en su persona el duelo general, se siente conmovido: mi corazón suspira como una flauta. (el instrumento típico de las honras fúnebres), por las gentes de Quir-Jeres, sinónimo del país moabítico. El duelo es general en el país: Toda cabeza ha sido rapada, toda barba rasurada.. El rasurarse la cabeza y la barba, hacerse incisiones y vestirse de sacos eran las tradicionales señales de duelo36. Insensiblemente deja de hablar el profeta, asociado a la tragedia de la población moabítica, y de nuevo toma la palabra Yahvé para recalcar que la catástrofe la ha enviado El, ya que los invasores no son sino instrumentos de su justicia: He roto a Moab como se rompe un cacharro enojoso.
Ruina y restauración de Moab
En los versículos 40-44 se resume la profecía sobre la devastación de Moab. Se presenta al invasor como un águila que extiende sus alas sobre Moab. Tal es la celeridad del impetuoso avance. No especifica al invasor, que suele identificarse con Nabucodonosor38. A su paso han caído las fortalezas, y entonces el pavor invadió a sus defensores corno muJeremías Jen parto. La catástrofe ha venido enviada por el mismo Yahvé, contra quien se había alzado orgullosámente Moab. Ha sido un delito contra su omnímoda majestad, que no puede quedar impune. Por eso humilla a Moab para que reconozca su debilidad y dependencia de Yahvé, que dirige la historia de las naciones.
Todo se ha conjurado contra la orgullosa Moab. Los enemigos han puesto todos los medios para tomarla en sus manos: terror, hoya, red. La imagen está tomada de la caza. Los cazadores asustan la presa para que, precipitada, caiga en la hoya y la red preparadas de antemano. Quien se salve de una caerá en otra. Es el mismo Yahvé quien ha dispuesto todo esto, ya que los invasores son meros instrumentos suyos.
Los versículo 45-40 faltan en el texto griego, y reproducen Numeros 21:28-29 y 24:17. En ellos se canta la victoria del rey amorreo Seón sobre Moab al tomarles la ciudad de Jesebón. De esta ciudad conquistada por Seón salía la espada como un fuego devorador sobre todo el país. La otra frase, devora las sienes de Moab y la coronilla de los tumultuosos, está tomada de la profecía de Balaam, en la que se predice la humillación de Moab por los israelitas. Podemos suponer, pues, que un redactor posterior al mismo Jeremías adaptó estos versos al contexto de la profecía contra Moab. Así, la escena es la siguiente: llegada la invasión, los pobres fugitivos de la campiña moabítica se refugian en la fortaleza de Jesebón. Pero de nada les ha servido esto, pues el enemigo ha tomado en seguida Jesebón, de la que salen, como fuego devastador, a conquistar todo el país. A los moabitas se les llama despectivamente tumultuosos, lit. “hijos del estrépito,” por su carácter altanero, con complejo de autosuficiencia 40. La frase sienes y coronilla de Moab puede significar los puntos más culminantes de la nación.
La catástrofe nacional ha sido completa, ya que la población en masa ha sido llevada en cautividad. La expresión pueblo de Caraos es irónica y despectiva, ya que el dios nacional no ha podido salvar a su pueblo. Pero, en cambio, será Yahvé el que rehabilitará a Moab de nuevo como nación. Jeremías en 602 predijo que los pueblos vecinos de Judá, después de ser castigados convenientemente, serían restablecidos en sus tierras. Y en uno de sus oráculos los admite a formar parte del futuro reino mesiánico de Israel. La expresión al fin de los días es clásica para designar la inauguración de los tiempos mesiánicos. En la mente de los profetas, todos los aconteceres históricos de los pueblos tienen un sentido en la mente divina, y así Dios unas veces los castiga y otras veces les permite llegar a un estado de prosperidad; pero todos están subordinados a la futura manifestación mesiánica en el pueblo elegido.
