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2 de Crónicas 2: Pacto de Salomón con Hiram

2 de Crónicas 2:7 Envíame, pues, ahora un hombre hábil que sepa trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en púrpura, en grana y en azul, y que sepa esculpir con los maestros que están conmigo en Judá y en Jerusalén, los cuales dispuso mi padre.

¿Por qué utilizar artesanos extranjeros? Los israelitas tenían mucho conocimiento acerca de la agricultura, sin embargo sabían muy poco acerca de la metalistería. Así que buscaron gente que fuera experta en esa área. No es pecado contratar expertos seculares para la obra de Dios. El distribuye todos los talentos naturales como quiere, y a menudo decide dar habilidades a no creyentes. Cuando contratamos personas seculares para construir o reparar los edificios de nuestras iglesias, estamos reconociendo que Dios otorga sus dones con liberalidad. Además tenemos la oportunidad para hablarles de Dios.

2 de Crónicas 2:8 Envíame también madera del Líbano: cedro, ciprés y sándalo; porque yo sé que tus siervos saben cortar madera en el Líbano; y he aquí, mis siervos irán con los tuyos,

Israel no tenía mucha madera. Pero Líbano, una nación pequeña de la costa, tenía algunos de los bosques de cedros más finos del antiguo Cercano Este. Líbano, a su vez, importaba grandes cantidades de alimentos de Israel. Así que los dos reyes hicieron un acuerdo comercial que fue benéfico para ambas naciones.

2 de Crónicas 2:9 para que me preparen mucha madera, porque la casa que tengo que edificar ha de ser grande y portentosa.

2 de Crónicas 2:10 Y he aquí, para los trabajadores tus siervos, cortadores de madera, he dado veinte mil coros de trigo en grano, veinte mil coros de cebada, veinte mil batos de vino, y veinte mil batos de aceite.

2 de Crónicas 2:11 Entonces Hiram rey de Tiro respondió por escrito que envió a Salomón: Porque Jehová amó a su pueblo, te ha puesto por rey sobre ellos.

2 de Crónicas 2:12 Además decía Hiram: Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que dio al rey David un hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que edifique casa a Jehová, y casa para su reino.

2 de Crónicas 2:13 Yo, pues, te he enviado un hombre hábil y entendido, Hiram-abi,

2 de Crónicas 2:14 hijo de una mujer de las hijas de Dan, mas su padre fue de Tiro; el cual sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en púrpura y en azul, en lino y en carmesí; asimismo sabe esculpir toda clase de figuras, y sacar toda forma de diseño que se le pida, con tus hombres peritos, y con los de mi señor David tu padre.

2 de Crónicas 2:15 Ahora, pues, envíe mi señor a sus siervos el trigo y cebada, y aceite y vino, que ha dicho;

2 de Crónicas 2:16 y nosotros cortaremos en el Líbano la madera que necesites, y te la traeremos en balsas por el mar hasta Jope, y tú la harás llevar hasta Jerusalén.

2 de Crónicas 2:17 Y contó Salomón todos los hombres extranjeros que había en la tierra de Israel, después de haberlos ya contado David su padre, y fueron hallados ciento cincuenta y tres mil seiscientos.

¿Por qué forzaría Salomón a los extranjeros que vivían en Israel a hacer el trabajo de los esclavos? Estos extranjeros eran descendientes de las naciones paganas que no habían sido expulsados de la tierra en los días de Josué. Las Escrituras tienen leyes específicas acerca del trato justo de los esclavos, así que Salomón no los habría tratado tan duramente como otras naciones acostumbraban. La acción de Salomón probablemente no fue permanente, sino que sólo tuvo vigor durante la construcción del templo.

2 de Crónicas 2:18 Y señaló de ellos setenta mil para llevar cargas, y ochenta mil canteros en la montaña, y tres mil seiscientos por capataces para hacer trabajar al pueblo.

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