Las negociaciones de Salomón con Hiram
Es incuestionable la valiosa contribución literaria de Salomón, pero su más célebre contribución sería la construcción del templo, expresado en la afirmación del cronista: Salomón se propuso construir una casa al nombre de Jehová (versículo 1a); pero, poco se comenta sobre una casa real para sí (versículo 1b). ¿Por qué? Quizá porque el cronista no quiere indicar que el centro de las actividades gubernamentales desde el palacio real podrían distraer la atención del pueblo en las actividades espirituales en torno al templo. ¿Sería esto señal de lo que Dios espera de su pueblo, haciendo que lo secular y personal estén supeditados a los intereses espirituales y colectivos de su reino?
Entonces reclutó (versículo 2) a 153.600 cargadores canteros en la región montañosa y supervisores. Estos eran obreros de entre los extranjeros que residían en Israel, según lo había determinado David. Salomón reclutó 30.000 israelitas para laborar en tres jornadas de 10.000 hombres cada una. Estos se turnarían cada tres meses, de acuerdo con la práctica laboral egipcia que requería períodos de tres meses para solventar el problema causado por las inundaciones del Nilo.
Salomón decidió enviar una carta a Hiram, reclamando el mismo trato dispensado a David (versículo 3). Tiro, la ciudad fenicia, se hallaba ubicada al sur de Sidón en la costa del Mediterráneo. Tiro se distinguía por su activo comercio portuario y por su industria naviera. Salomón aprovechó la ocasión de recibir una delegación fenicia que portaba una carta de implícita condolencia de Hiram por la muerte de David y para felicitarlo por su nuevo ascenso al trono de Israel. No se debe entender que el envío del cedro a David estuviera relacionado con para que edificara para sí una casa en que habitar (3b). El cedro no era para el palacio sino para el templo.
Por un lado, la casa de Jehová tendría ciertas actividades como el quemar incienso aromático delante de él (versículo 4), lo cual se hacía dos veces al día en el altar del incienso, según Éxodo 30:6-8. Por otro lado, Salomón se esmera en comunicar sus convicciones personales acerca de la persona de Dios, quien es más grande que todos los dioses (versículo 5). Este es un testimonio vibrante que se desprende del corazón de un creyente preocupado por compartir su fe con otros. La respuesta de Hiram fue la prueba de que Salomón tuvo éxito en esta iniciativa (versículos 12-18).
No obstante, Salomón era consciente de que una casa hecha por manos de hombres jamás podría contener a Dios con toda su gloria (versículo 6). En el hecho de la encarnación de Cristo se confirma esta realidad. La gloria que había de manifestarse en el día de la dedicación del templo.
La técnica y la destreza fenicias todavía eran mejores que las de los israelitas en el campo de la arquitectura, como lo demuestran las excavaciones arqueológicas. Los cedros fragantes del Líbano eran famosos por todo el mundo antiguo, porque resistían el deterioro causado por el tiempo. El sándalo (versículo 8), importado de Ofir (versículos 9, 10), era usado para trabajos ornamentales e instrumentos musicales.
El pago ofrecido por Salomón a Hiram era generoso: 20.000 coros de trigo (4.4 millones de litros), 20.000 coros de cebada, 20.000 batos (440.000 litros) y 20.000 batos de aceite (versículo 10). Si se tomara en cuenta la narración de 1 de Reyes 5:6, estas cifras parecerían exageradas, pero hay que notar que este dato estadístico se refiere solo a la casa real de Hiram y no, como en Crónicas, a un grupo más amplio de siervos fenicios encargados de cortar la madera. Es más, en 1 Reyes la entrega es anual y repetida, mientras que en Crónicas es un solo pago. Cualquier impresión de ser una suma exorbitante podría hallar justificación en la afirmación de Salomón: …Porque el templo que voy a edificar ha de ser grande y maravilloso (versículo 9). La referencia a las repetidas entregas de trigo, indica que el tesoro del gobierno sí tenía una dura carga, sobre todo, cuando el rey se entregaba a sus proyectos privados de construcción.
