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2 de Reyes 12: Reinado de Joás de Judá

2 de Reyes 12:6 Pero en el año veintitrés del rey Joás aún no habían reparado los sacerdotes las grietas del Templo.

2 de Reyes 12:7 Llamó entonces el rey Joás al sumo sacerdote Joiada y a los demás sacerdotes y les dijo: «¿Por qué no reparáis las grietas del Templo? De ahora en adelante, pues, no toméis más el dinero de vuestros familiares, sino dadlo para reparar las grietas del Templo».

2 de Reyes 12:8 Los sacerdotes consintieron en no tomar más dinero del pueblo, ni tener a su cargo reparar las grietas del Templo.[c]

2 de Reyes 12:9 Pero el sumo sacerdote Joiada tomó un cofre e hizo en la tapa un agujero, lo puso junto al altar, a la mano derecha conforme se entra en el templo de Jehová, y los sacerdotes que guardaban la puerta ponían allí todo el dinero que se traía a la casa de Jehová.

altar, mizbeach: Altar, lugar de sacrificio. La raíz de mizbeach es zabach y significa «matar, sacrificar, ofrecer un animal». La palabra mizbeach aparece más de 400 veces. Los altares tuvieron gran importancia en las vidas de Noé y los tres patriarcas. En el sistema levítico y en el templo de Salomón, el altar constituía el centro de actividad diaria, sin el cual el resto del culto israelita no podía celebrarse. El «altar del sacrificio» también representaba algo crucial en la revelación divina de la verdadera adoración en momentos alegres, tales como las fiestas.

2 de Reyes 12:10 Cuando veían que había mucho dinero en el cofre, venía el secretario del rey y el Sumo sacerdote, contaban el dinero que hallaban en el templo de Jehová y lo guardaban.

2 de Reyes 12:11 Entregaban el dinero suficiente a los que hacían la obra y a los que tenían a su cargo la casa de Jehová. Ellos lo gastaban en pagar a los carpinteros y maestros que reparaban la casa de Jehová,

2 de Reyes 12:12 y a los albañiles y canteros; y en comprar la madera y la piedra de cantería para reparar las grietas de la casa de Jehová, y en todo lo que se gastaba en la Casa para repararla.

2 de Reyes 12:13 Pero de aquel dinero que se traía a la casa de Jehová, no se hacían tazas de plata, ni despabiladeras, ni jofainas, ni trompetas, ni ningún otro utensilio de oro ni de plata para el templo de Jehová,[d]

2 de Reyes 12:14 pues lo daban a los que hacían la obra, y con él reparaban la casa de Jehová.

2 de Reyes 12:15 No se le pedía cuentas a los hombres en cuyas manos el dinero era entregado, para que ellos lo dieran a los que hacían la obra, porque ellos lo hacían fielmente.[e]

Qué contraste entre los trabajadores del edificio que no necesitaban que se les rindiera cuenta del dinero utilizado, y los sacerdotes a los que no se les podía confiar el dinero para manejar esos fondos lo suficientemente bien como para separar algo para el templo. Como hombres entrenados de Dios, los levitas debían ser responsables y atentos. Después de todo, el templo era su trabajo y responsabilidad. Aun cuando los sacerdotes no eran deshonestos, no tuvieron el compromiso ni la energía necesarios para terminar la obra. Algunas veces la gente secular devota lleva a cabo mejor la obra de Dios. No permita que su falta de entrenamiento o posición lo detengan para contribuir al Reino de Dios. Se requiere la energía de todos para llevar a cabo la obra de Dios.

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