2 de Reyes 22:18 Pero al rey de Judá, que os ha enviado a consultar a Jehová, le diréis: ‘Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro
2 de Reyes 22:19 y tu corazón se enterneció y te has humillado delante de Jehová al escuchar lo que yo he dicho contra este lugar y contra sus habitantes, que serán asolados y malditos, y por haberte rasgado los vestidos y haber llorado en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová.
Cuando Josías se percató de lo corrupta que se había vuelto su nación, rasgó sus ropas y lloró ante Dios. Entonces, Dios tuvo misericordia de él. Josías usó la costumbre de su época para mostrar su arrepentimiento. Cuando hoy día nos arrepentimos, probablemente no nos rasgamos la ropa, pero el llorar, ayunar, restituir o disculparse (si nuestro pecado ha involucrado a otros) son actos de arrepentimiento que demuestran nuestra sinceridad. La parte más difícil del arrepentimiento es el cambiar la conducta que originalmente produjo el pecado.
2 de Reyes 22:20 Por tanto, haré que te reúnas con tus padres: serás llevado a tu sepulcro en paz y tus ojos no verán ninguno de los males que yo traigo sobre este lugar’ ”». Y ellos llevaron la respuesta al rey.
La mujer y las posibilidades proféticas en nuestros días: Hulda. Mujer. El nombre «Hulda» se deriva de la raíz hebrea cheled que significa «deslizarse velozmente». Quizá el nombre refleje la rapidez de mente de Hulda y su habilidad para discernir rápida y correctamente las cosas de Dios. En cualquier caso, Hulda fue usada por Dios en este fugaz momento de la historia para dar a conocer su juicio y su profecía, y para encender la chispa de uno de los más grandes avivamientos de la historia. Hulda es un ejemplo notable del carácter y del potencial de la mujer que hoy puede recibir la llenura del Espíritu Santo para acometer con éxito cualquier tarea que Dios le encargue. Vale la pena observar cómo el sumo sacerdote Hilcías y el escriba Safán, acudieron a Hulda para recibir palabra de sabiduría de Dios. Es evidente el respeto y la confianza de estos hombres hacia Hulda, lo que nos enseña que la influencia espiritual fluye de la forma de vida y no simplemente de la presencia de dones espirituales. Hechos 2:17-18 promete que en los postreros días en la Iglesia proliferará el derramamiento del Espíritu Santo sobre las mujeres. Que el ejemplo de Hulda en cuanto a respeto, confiabilidad y correcta forma de vida nos enseñe a tener un ministerio espiritual sabio y efectivo.
Josías, el último rey reformador
Después de Ezequías su bisabuelo, Josías fue el segundo y último de los grandes reformadores del reino de Judá solo. Antes de ellos reinaron otros dos reformadores, uno en Samaria y uno en el reino del sur. Hay rasgos comunes a los cuatro. A cada uno de ellos le precedió un rey caracterizado por su adoración a los dioses cananeos. Como consecuencia, cada reformador tuvo que luchar contra esos dioses en conformidad con el pensamiento deuteronomista. Ninguna de las reformas concluyó con total aprobación de Dios ni con completo éxito. Además, hay elementos peculiares al reino del sur. En Judá, junto con las reformas se llevaban a cabo reparaciones del templo y una reorganización administrativa. El desenlace del reinado de cada reformador, no importando qué tan bueno el comienzo, terminó sombrío. Dos de los tres tuvieron una muerte natural; el otro gravemente enfermo estuvo a punto de morir; además, su recibimiento efusivo de visitas de Babilonia mereció tristes profecías de parte de Isaías. Estos lúgubres destinos de los reyes sirven de espejo para la suerte de toda la nación.
