Al escritor sagrado no le preocupó en nada que Hulda, la profetisa de Dios, sea mujer. Su posición como la representante de Dios en nada tenía que ver con la cualidad de ser mujer. Además de Hulda, otras profetisas sobresalientes en la Biblia fueron María, Débora, Noadías y Ana. Pero, ¿por qué consultaron a una profetisa poco conocida en vez de uno de los otros profetas de más fama, como Jeremías, Sofonías o Nahúm? ¿Era porque la creían más sensible y tierna? ¿Se debía a que ya tenía una buena reputación y Jeremías apenas comenzaba su ministerio? ¿Era por ser esposa de un sacerdote y por eso muy conocida por sus dones?
El rey Josías El reinado de Josías, “a quien Dios sana”, se ubica aproximadamente entre los años 640 y 609 a de J.C. Comenzó a reinar a la edad de ocho años, después que su adre Amón fue asesinado. El cronista dice que Josías “hizo lo recto ante los ojos de Jehová”. También que no hubo rey antes de él que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual. Los libros de Crónicas y Reyes señalan a Josías como el más recto de todos los reyes de Judá. Durante su reinado los profetas Sofonías, Jeremías, Nahúm y Habacuc ejercieron sus ministerios; y la independencia de Judá llegó a realizarse, debido al decaimiento del gran Imperio Asirio y la caída de Nínive en el año 612. Según 2 de Reyes 22:3 la reforma tuvo lugar en el año 18 de Josías (622), cuando fue encontrada una copia del libro de la Ley, probablemente Deutoronomio. Centralizó el culto de Jerusalén y proscribió la idolatría. Además de volver a celebrar la Pascua, es decir la liberación de la esclavitud en Egipto, abolió radicalmente la idolatría. Esto incluía el culto asirio y babilónico. Sacerdotes eunucos y prostitutas, que participaban en los cultos idolátricos, fueron condenados a muerte. La reforma alcanzó las ciudades del norte. John Bright dice: “¡Nunca había tenido lugar una reforma tan amplia en sus aspiraciones y tan consistente en su ejecución”. Josías murió en su enfrentamiento al ejército del rey Necao de Egipto, en Meguido, de donde fue trasladado a Jerusalén para ser sepultado.
El profeta que cambió el rumbo del cristianismo 22:3-23:20 Cuando regresaba de ver a sus padres, durante una terrible tempestad eléctrica, un rayo cayó al lado del joven Martín Lutero, y este, temeroso y sintiéndose cerca del infierno, exclamó: ¡Santa Ana, sálvame y me haré monje! A partir de aquel momento Martín Lutero clamó a Dios cada día: “Dadme santidad o muero por toda la eternidad”. En el convento adquirió una Biblia donde leyó por primera vez “el justo vivirá por la fe”. Su vida cristiana cambió radicalmente a partir de aquel instante. Se dedicó al estudio de las Escrituras.
Al visitar Roma vio la corrupción generalizada de la iglesia. En el mes de octubre de 1517 clavó las 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg; a partir de este momento nació la Reforma de la iglesia. Después de ser atacado y excomulgado, tuvo que huir y vivir en la clandestinidad. Cuando el emperador Carlos V convocó a la dieta de Worms, quería que Lutero compareciese para responder a los cargos que se le hacían. A pesar de los peligros de muerte Lutero aceptó comparecer y al llegar cerca de la iglesia de Worms cantó el himno “Castillo fuerte es nuestro Dios”. Al día siguiente lo llevaron ante el emperador, donde también se encontraba el delegado del Papa, seis electores del imperio, veinticinco duques, ocho nobles, treinta cardenales y obispos, siete embajadores, los diputados de diez ciudades y un gran número de príncipes, condes y barones. Esa noche, antes de la asamblea, Lutero estuvo orando a Dios. Una de sus mejores obras fue la de dar al pueblo alemán la Biblia en en su propia lengua. él decía: «Si Dios sustenta la causa, la causa subsistirá”.
