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2 de Reyes 22: Reinado de Josías

2 de Reyes 22:9  Luego el escriba Safán se presentó ante el rey y le rindió cuentas diciendo: –Tus siervos han recogido el dinero que se halló en el Templo y se lo han entregado a los que hacen la obra, los que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová.

2 de Reyes 22:10  Asimismo el escriba Safán declaró al rey: «El sacerdote Hilcías me ha dado un libro». Y Safán lo leyó delante del rey.

En el proceso de reparar el templo, Hilcías descubrió el libro de la Ley , y el escriba Safán lo leyó delante del rey Josías. A la luz de las reformas de Josías, se evidencia que este libro contenía gran parte de Deuteronomio.

2 de Reyes 22:11  Cuando el rey escuchó las palabras del libro de la Ley, rasgó sus vestidos,[d]

La reacción de Josías al escuchar la lectura del libro de la Ley fue de inmediato arrepentimiento y búsqueda de la dirección de Dios. La profetisa Hulda lo asistió en este empeño. Debido a la humildad mostrada por Josías, el Señor permitió a la nación vivir en paz durante su reinado. Pero Judá todavía tendría que enfrentar el juicio de Dios por su prolongada apostasía.

Cuando Josías escuchó la ley, rasgó sus ropas con terror. Inmediatamente instituyó reformas. Con tan sólo una lectura de la ley de Dios, cambió el curso de la nación. En la actualidad muchas personas poseen la Biblia, pero son pocos los que son afectados por las verdades encontradas en ella. La Palabra de Dios debe hacernos, como a Josías, tomar las medidas inmediatas para reformar nuestra vida y llevarla a una armonía con la voluntad de Dios.

2 de Reyes 22:12  y dio enseguida esta orden al sacerdote Hilcías, a Ahicam hijo de Safán, a Acbor hijo de Micaías, al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey:

2 de Reyes 22:13  «Id y preguntad a Jehová por mí, por el pueblo y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado, ya que es grande la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro y no han obrado conforme a todo lo que en él está escrito».

2 de Reyes 22:14  Entonces el sacerdote Hilcías, Ahicam, Acbor, Safán y Asaías, fueron a ver a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva hijo de Harhas, encargado del vestuario, la cual vivía en Jerusalén, en el barrio nuevo de la ciudad, y hablaron con ella.[e]

Los profetas Jeremías, Sofonías, y quizás Nahum y Habacuc, ministraban en ese tiempo dentro y en los alrededores de Jerusalén.

Hulda era una profetisa, como lo fue María y Débora. Dios selecciona libremente a sus siervos para llevar a cabo su voluntad: ricos o pobres, hombres o mujeres, reyes o esclavos. Obviamente, Hulda era muy reconocida por la gente de su tiempo.

2 de Reyes 22:15  Ella les dijo: «Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: “Decid al hombre que os ha enviado a mí:

2 de Reyes 22:16  ‘Así dijo Jehová: Voy a traer sobre este lugar, y sobre sus habitantes, todo el mal de que habla este libro que ha leído el rey de Judá,

2 de Reyes 22:17  por cuanto me abandonaron a mí y quemaron incienso a dioses ajenos, provocando mi ira con toda la obra de sus manos. Mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará’.

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