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2 de Samuel 13: Amnón y Tamar

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La ley levítica no se menciona en la narración de la violación de Tamar; esto no indica que dicha ley no existía en ese tiempo (como algunos comentaristas modernos explican), ello más bien indica que el pueblo no la acataba. Amnón mismo demuestra un desinterés por los valores morales y religiosos de Israel, su preocupación mayor era que Tamar fuera difícil de seducir; tan angustiado estaba Amnón que aun se enfermó de la preocupación.

El mal consejo no tardó en llegar a Amnón; su mismo primo Jonadab vino a prestarle ayuda. Jonadab era un hombre muy astuto, para hacer el mal no el bien. Este preparó un plan para que Amnón pudiera satisfacer sus deseos: Amnón fingiría estar enfermo y pediría a su padre que le mandara a Tamar para que le cocinara y le diera de comer. El plan de Jonadab no fue para que Amnón enamorara a Tamar, sino para que tuviese oportunidad de violarla. Esta era la única intención de Amnón.

Amnón planea y ejecuta la violación de Tamar

Amnón no tardó en ejecutar el plan que le había dado Jonadad. Amnón nunca parece haber dudado en lo que había de hacer, en su corazón ya había concebido el pecado, su mente había sido dominada totalmente por sus abominables deseos. Para conseguir su deseo, Amnón fingió estar enfermo, y pidió a David que mandara a Tamar a cocinarle una comida. David creyó a Amnón y mandó a buscar a Tamar a su casa; como se mencionó anteriormente, las esposas de David tenían cada una su propia casa o habitación. Tamar fue a casa de Amnón para hacer un bien y recibió un mal; la experiencia se ha repetido muchas veces. Cuando la comida estuvo preparada, Amnón no quiso comer, sino que hizo salir a todos los criados de la casa, y cuando se hubo quedado solo pidió a Tamar que le llevase la comida a su dormitorio. Tamar, sin pensar nada malo, tomó los pasteles y los llevó a Amnón; estando en el dormitorio, Amnón pidió a Tamar que se acostara con él.

Tamar rehusó la propuesta de Amnón. Tamar recordó a Amnón que forzarla era un acto que no se debía hacer en Israel, que tal acto era una vileza. Las palabras de Tamar indicaban la diferencia ética entre Israel y los otros pueblos; los pueblos de Canaán no tenían una religión que prohibiera actos immorales, más bien la religión cananita obligaba a la immoralidad, usando las relaciones sexuales como un medio de complacer a sus dioses para que éstos continuasen el ritmo de la fertilidad. Tamar trató que Amnón desistiera de su idea haciéndole ver que ella sufriría al llevar consigo esa deshonra y que él también padecería por cometer la ofensa; de acuerdo a la ley, los hermanos o medios hermanos que cometían incesto debían ser excluídos de delante del pueblo (Lev_20:17). Como última arma para defenderse, Tamar se ofrece en matrimonio a Amnón, quizás esperando que Amnón desistiera de su propósito. Es posible también que Tamar estuviera haciendo una proposición seria a Amnón; si fue así, entonces se puede decir que la ley no se acataba a cabalidad en el pueblo de Israel o dentro de la familia real.

Amnón no escuchó ningún argumento de Tamar, sino que la forzó y la violó. Tanto se había ocupado en conseguir su deseo que después de haber violado a Tamar, se llenó de odio contra ella, y la echó de su presencia. Ahora Tamar pensaba que era mejor para ella quedarse, aun casarse con Amnón, y rehusaba ser echada; ella consideraba el abandono como algo peor que lo primero. Amnón, quien ya era presa de su propio orgullo, ordenó a uno de sus criados que sacara a Tamar de su casa.

Tamar lamenta su condición

El narrador hace mención de la túnica de colores que llevaba Tamar, era la manera en que se vestían las hijas vírgenes del rey. Los colores contrastan con la situación desolada en que Tamar se encontraba; su aflicción era grande, por lo cual se esparció ceniza sobre su cabeza, se rasgó sus vestidos, y gritaba con sus manos sobre su cabeza. Tamar corrió a su hermano Absalón, quien trató de consolarla; en vano Absalón le decía a su hermana que no tomara el asunto tan a pecho, para Tamar sí era una gran aflicción. Tamar quedó desolada o devastada por la experiencia, por algún tiempo o bien puede ser para el resto de su vida siendo que los hombres no se interesarían más en ella. El comentario del narrador acerca de la condición de Tamar demuestra su interés en Tamar y lo sucedido a ella; la descripción del narrador no es fría y calculada, sino que hace resaltar la humillación y aflicción a la que Tamar fue sometida, un comentario que habla a la experiencia de muchas mujeres que han sufrido la misma suerte que Tamar.

David no castiga a Amnón

Cuando David supo lo que había pasado, se enojó mucho; pero no se dice que hizo algo al respecto. Aquí se demuestra una debilidad en David, quien no aplicó la ley a Amnón; al no castigar a Amnón, Absalón tomaría el castigo en sus propias manos. David falló una vez más en aplicar la justicia, anteriormente había dejado sin castigo el asesinato de Abner, ahora (con menos autoridad propia, después del episodio de la muerte de Urías) David dejaba sin castigo a Amnón. David ahora se añadía a la lista de padres, junto con Elí y Samuel, que llegaron a ser grandes personalidades usadas por Dios pero que descuidaron la disciplina de sus propios hijos. Absalón tomó en sus manos el castigo de Amnón. Aunque no deja de ser contradictoria la actitud de Absalón; primero le dijo a Tamar que no se preocupara por lo que había pasado porque Amnón era su hermano; ahora se dice que David odiaba a Amnón por haber violado a Tamar; quizás lo que influyó más en Absalón fue la inhabilidad de David de castigar a Amnón. La venganza de Absalón no sería totalmente desinteresada, es posible que desde ya Absalón ansiaba el trono y por ello buscaba la popularidad entre el pueblo y aún más buscaba deshacerse de Amnón el primogénito.

Absalón venga la violación de Tamar

Después de dos años, Absalón no había olvidado el crimen cometido por Amnón. Cierto día en que trasquilaban ovejas sus hombres, Absalón invitó a todos los hijos del rey a participar del banquete. El lugar del banquete era Baalhazor, junto a Efraín. Absalón también invitó a David y a todos sus siervos, pero David rehusó la invitación. Absalón insistió, pero David volvió a rehusar. Absalón entonces pidió a David que dejase venir a Amnón al banquete; esta petición de parte de Absalón posiblemente despertó dudas en David, fue así que David no dejó ir solo a Amnón, sino que envió a todos sus hijos al banquete. Así como Tamar había sido víctima de una invitación, también Amnón sería víctima de una invitación amistosa.

Amnón es asesinado

Una vez en la fiesta, los siervos de Absalón siguieron sus órdenes y mataron a Amnón cuando éste se encontraba ebrio. La acción de Absalón de embriagar y luego ordenar el asesinato de Amnón no estaba lejos de lo que David mismo había hecho con Urías. Absalón ahora imitaba lo que su padre había hecho con Urías. Los demás hijos de David, cuando vieron lo sucedido, huyeron en sus mulas. Las mulas eran posiblemente de uso real, lo que indica que los israelitas no utilizaban todavía los caballos.

David ante la muerte de Amnón

El rumor de que Absalón había matado a los hijos de David llegó a los oídos de éste, ante lo cual David rasgó sus vestidos (el símbolo de la aflicción). Pero Jonadad, quien conocía muy bien a Absalón y sus planes, desmiente el rumor, afirmando que Absalón deseaba únicamente la muerte de Amnón. Jonadad podía decir con seguridad que Amnón había muerto. Mientras Jonadad hablaba, un centinela observó la llegada de mucha gente, eran los hijos de David. Los hijos de David lloraron juntamente con David y todos sus siervos por la muerte de Amnón.

Absalón huyó hacia Gesur, donde Talmai su abuelo materno era rey. Allí permaneció Absalón por tres años. El versículo 39 es difícil de traducir por la grámatica y por los verbos usados. En hebreo, la raíz del verbo consumir es muy parecida a la del verbo restringir, así que se puede usar el verbo consumir o el verbo restringir. Por otro lado, la preposición hebrea ’el puede significar “a” (“hacia”) y también “contra”. De tal manera que otra posible traducción del versículo sería: Y el rey David se restringía de ir contra Absalón, mientras se consolaba de la muerte de Amnón. Se puede entender que David se consumía por ir a ver Absalón; o se puede entender que David se restringía de ir a atacar contra Absalón durante el tiempo en que se consolaba de la muerte de Amnón. Este último significado es tomado por Keil y está en más conformidad con la actitud de David, la cual se descubre en el siguiente capítulo; allí se demuestra que David no deseaba ver a Absalón.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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