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Abrazados por la misericordia de Nuestro Padre

Introducción

¿En cuántas ocasiones nos hemos sentido faltos y con la necesidad de un abrazo? ¿En cuántas ocasiones hemos anhelado unos brazos que nos rodeen y nos hagan sentir seguros, protegidos y amados?

¿Cuántos nos hemos alejado de alguien a quien amamos y luego hemos deseado tenerle cerca y recobrar ese amor?

Ese es precisamente el cuadro del hijo pródigo.

Texto

Lucas 15:11-24

Hablemos del hijo pródigo y su actual condición…

Posiblemente estaba cansado de su estilo de vida y no quería trabajar más.

Posiblemente existía una presión externa, quizás sus amigos le presionaban para que experimentara otras cosas en su vida, pero… fuera de su casa.

Quizás había un deseo en su corazón de experimentar lo que era poder controlar su propia vida sin que alguien le diera instrucciones y le dijera cómo hacer las cosas.

Veamos la primera reacción del padre

Con dolor en su corazón el padre accedió a la petición de su hijo. Le dio la parte de la herencia que le correspondía (aunque no era el momento) y con gran dolor lo vio partir de su casa.

* De acuerdo a la ley de Moisés, el hijo mayor recibía una porción doble (Deuteronomio 21:17). Puesto que había dos hijos, el menor recibió una tercera parte.

La condición siguiente del hijo

Al pasar el tiempo lo gastó todo, se quedó sin un sólo centavo.

Se quedó sólo, aquellos que decían ser sus amigos lo abandonaron.

Llegó a lo más bajo… apacentar cerdos y a desear lo que ellos comían. Había llegado a un estado de humillación profundo.

* Para un judío el cuidar cerdos era un trabajo humillante, pues el cerdo para ellos era un animal inmundo.

3 Cosas importantes que sucedieron en la vida del hijo

1. Descubrió su condición espiritual real

«Y volviendo en sí,…» (Lucas 15:17)

– Se cayeron las vendas de sus ojos.
– Reconoció lo bajo que había caído su vida.

2. Anheló un cambio y decidió confesar su falta

«Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.» (Lucas 15:18)

– La agonía que vivía su alma provocó que se abrieran sus ojos y reconociera su caída.
– Anheló un cambio y quiso poner nuevamente en orden su vida.

3. Tomó una decisión

«Y levantándose, vino a su padre…» (Lucas 15:20)

– No se quedó llorando su falta, tomó la decisión de regresar a su casa.
– El se dio cuenta que era cuestión de tomar una decisión y actuar.
– No retrasó más su decisión y sencillamente accionó.
– Regresó al lugar del cual nunca debió salir, el lugar de seguridad.

La segunda reacción del padre

1. Fue movido a misericordia

«…Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia,…» (Lucas 15:20)

Misericordia = Es amar miseria. Es no recibir lo que sí merecemos.

2. Lo abrazó y lo besó

«…y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.» (Lucas 15:20)

– Corrió al encuentro de su hijo sin cuestionamientos. Sencillamente lo recibió con amor.
– El padre al abrazarlo lo envolvió con su paternidad y le devolvió la dignidad que había perdido.

3. Le puso vestido, un anillo en su mano y calzado

«Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.» (Lucas 15:22)

– Esta era la forma de confirmar su amor como padre.
– Era la forma de decirle a su hijo que recobraba su lugar, su posición. ¿Cuál posición?… la posición de hijo.
– Era la confirmación de su aceptación.

Llegó el momento de reflexionar… ¿Cuál es tu condición?

– ¿Has malgastado todas tus fuerzas en lo que no es la voluntad de Dios para tu vida?

– ¿Has abandonado «tu casa» para buscar deleites y satisfacciones en otra «provincia»?

– ¿Visitas la «casa de tu padre», pero vives en una «provincia lejana»?

Llegó el momento de reflexionar… ¿Cuál es tu condición?

Encuéntrate nuevamente con tu Padre. El desea restaurar Su relación contigo.

El te quiere en Su mesa, en Su Casa. El te quiere comiendo de Su mesa y no de las migajas que caen al suelo.

Su misericordia es lo suficientemente grande como para abrazarte, cubrirte y borrar tus faltas. Lo suficientemente grande como para olvidar que te has alejado o que te has estado alejando.

Regresa a «tu Casa», fuimos diseñados para vivir en «la Casa de nuestro Padre».

Pastor Heriberto Pérez
Ciudad Deseada Tsebaoth
San Sebastián, PR

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