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Ester 4: Acuerdo entre Mardoqueo y Ester

Ester 4:8 Le dio también la copia del decreto que había sido dado en Susa para que fuesen destruidos, a fin de que la mostrase a Ester y se lo declarase, y le encargara que fuese ante el rey a suplicarle y a interceder delante de él por su pueblo.

Ester 4:9 Vino Hatac y contó a Ester las palabras de Mardoqueo.

Ester 4:10 Entonces Ester dijo a Hatac que le dijese a Mardoqueo:

Ester 4:11 Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá; y yo no he sido llamada para ver al rey estos treinta días.

Ester arriesgó su vida al ir ante el rey. Su acto valeroso es un modelo que debemos seguir al enfrentar una dificultad o una tarea peligrosa. Como ella, debemos:

(1) Calcular el costo : Ester se dio cuenta de que su vida pendía de un hilo.

(2) Establecer prioridades. Creyó que la seguridad de la raza judía era más importante que su vida.

(3) Preparar. Buscó apoyo y ayunó. (4) Determinar nuestro curso de acción y marchar hacia adelante con valor. No lo pensó mucho, por lo que no permitió que el interludio disminuyera su compromiso con lo que debía hacer.

¿Tiene que enfrentarse a un público hostil, confrontar a un amigo sobre un tema delicado, o hablar a su familia acerca de los cambios que se deben hacer? En vez de temer a las situaciones difíciles o postergarlas, actúe con confianza siguiendo el ejemplo inspirador de Ester.

Ester 4:12 Y dijeron a Mardoqueo las palabras de Ester.

Ester 4:13 Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío.

Después de escuchar a Ester que en otras palabras le decía: «Si hago lo que me pides, moriré» (v. 11), Mardoqueo le da una respuesta a fondo. Le dice: «De todas maneras morirás. Si no hablas, puede que pierdas la gran oportunidad, el privilegio, de servir a Dios salvando a tu nación».

A pesar de que Ester era la reina y compartía algo de la riqueza y del poder del rey, su posición no significaba que no necesitara la protección y la sabiduría de Dios. Ningún humano en ningún sistema político está seguro con su propia fuerza. Es tonto pensar que la riqueza o la posición nos pueden hacer inmunes al peligro. La liberación sólo proviene de Dios.

Después que se emitió el decreto para matar a los judíos, Mardoqueo y Ester pudieron haberse desesperado, deseando sólo salvarse ellos mismos, o sólo esperar la intervención de Dios. En vez de eso, vieron que Dios los había colocado en sus puestos con un propósito, así que aprovecharon el momento y actuaron. Cuando esté a nuestro alcance salvar a otros, debemos hacerlo. En una situación donde la vida esté en peligro, no se retire, ni se comporte egoístamente, ni caiga en la desesperación, ni espere a que Dios lo arregle todo. En cambio, pida a Dios dirección y ¡actúe! Puede ser que Dios lo haya colocado en donde se encuentra para un momento como ese.

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