Dios había indicado en la torah que al obedecer las leyes y los mandamientos de Dios vendrían bendiciones, y al desobedecerlos vendrían maldiciones o castigos. Igualmente Samuel, al establecer la monarquía en Israel, habló claramente del peligro de obedecer a los hombres en lugar de obedecer a Dios. Seguramente los profetas tenían estas enseñanzas en mente al escribir sus oráculos. Dios ya había indicado al pueblo la importancia de seguirlo y las consecuencias de no hacerlo. Aquí Dios (Por mi parte…), por medio de su profeta les hace recordar que en siete ocasiones distintas había actuado para hacerlos volver y ser leales al pacto que habían aceptado. El resultado en cada caso suena como un triste estribillo: Pero no os volvisteis a mí.
Los oyentes del profeta deberían haber tenido en su conocimiento estos eventos, y el ser confrontados con la realidad de que eran castigos de Dios sobre su pueblo debería haberlos hecho reconocer cómo habían dejado de responder a Dios en momentos decisivos de su historia, y que esos desastres en realidad eran castigos de Dios.
El AT en varias ocasiones describe tiempos de hambre que amenazaron al pueblo. La frase a diente limpio es un recuerdo escalofriante de la realidad del hambre. En muchas ocasiones los tiempos de hambre eran causados por sequía, por la falta de las lluvias tardías o tempranas, o a veces había lluvia en un lugar y sequía en otro. Los movimientos de pueblos enteros buscando agua es otra señal de la desesperación experimentada frente a estas situaciones. A veces el viento cálido y seco que venía del desierto secaba todos los campos. En Joel 1 se describe el desastre producido por un enjambre de langostas.
Guerras, enfermedades, plagas y muerte eran experiencias frecuentes en el Medio Oriente. Todas estas fueron señales que Dios había usado para hacer que su pueblo reflexionara y volviera a él.
Por lo tanto Amós anuncia que Dios va a llamar a sus hijos rebeldes ante su tribunal supremo para aplicarles la sentencia que su rebeldía e idolatría merecen. Los dos verbos kun “prepararse” y kara “encontrarse con” en heb. se emplean en éxodo 19 con referencia al Pacto. Parece que Amós anuncia que van a aparecer ante Dios, no para hacer un pacto sino para recibir su sentencia por no cumplir el pacto ya existente. Este encuentro futuro no será amistoso sino para oír su juicio definitivo. Muy diferente es la invitación de Hebreos 9:27 que se debe emplear en campañas de evangelización.
Himno a Dios el Creador
Este es una parte de un himno. Afirma que el Dios soberano ha establecido la ley de causa y efecto en el mundo moral tal como lo ha hecho en el mundo físico. Dios ha revelado sus intenciones a “sus siervos, los profetas”, de manera que Israel no tiene excusa alguna para no obedecerle. Eso se ve en la frase revela al hombre su pensamiento. Muchos años antes de la venida de Jesús, se sabía que Dios “no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio acerca de los hombres, pues él conocía lo que había en el hombre”. Así, el gran encuentro con Dios puede ser horrible para el ser humano si es para recibir su condenación bien merecida o puede ser glorioso si se ha preparado por medio de un arrepentimiento sincero, un cambio de vida, y ha seguido fielmente las enseñanzas del Señor.
