La amada
Las primeras palabras del libro son las de la muchacha enamorada que anhela los besos de su amado. Ella espera también su amor sexual (dode ), que le resulta más apetecible que el vino. En la cultura hebrea el vino era símbolo de una celebración gozosa. Al pensar en el nombre de su amado, la joven recuerda un perfume de gran valor que es derramado. Así es su aprecio por él. Tan atractiva es la personalidad de su amado que otras doncellas se sienten atraídas por él. En la antigüedad, existía la costumbre de frotar el cuerpo con aceite de oliva perfumado después de bañarse, especialmente para ocasiones festivas. El calor del cuerpo hacía que poco a poco el ungüento expidiera su aroma. La joven enamorada, excitada por estos pensamientos, pide a su amado que la lleve a su dormitorio, ¡y que lo haga pronto! Es notable el poder que tiene el amor para atraer a los que se aman.
La preparación para el matrimonio Durante la época del noviazgo la pareja debe buscar maneras de fomentar la initimidad. Muchos matrimonios fracasan por falta de este elemento. En los Cantares hay pasajes que nos ayudan para fomentar la intimidad. Algunos dicen que es el tema del libro. Encontramos cinco niveles donde la pareja casada debe intimar: espiritual, sexual, intelectual, corporal y afectivamente. Muchas parejas luego de años de estar casados, ¡no lo están!
Sorprende ver el desconocimiento en muchos de los planos anteriormente mencionados. Cantares va promoviendo un conocimiento más íntimo entre jóvenes que están enamorados y piensan casarse.
El cortejo nupcial
Frecuentemente en el AT, las expresiones nos gozaremos y nos alegraremos están ligadas a la alabanza a Dios por su liberación. Aquí el objeto de la alegría es el amante. El coro imaginario parece alegrarse por lo que está ocurriendo en la intimidad de la habitación. Para ellos también el acto amoroso es más atractivo que la mejor de las celebraciones (más que del vino).
La amada
Ella habla primero a otras doncellas de Jerusalén, y les expresa sus dudas sobre su atractivo físico. Como toda casamentera, se siente mirada por las demás mujeres, quizá de piel menos curtida que la de ella. Su piel está bronceada por el sol, quizá por ser una muchacha campesina que pasó mucho tiempo al aire libre. A pesar de sus temores, sabe que es bella como las tiendas en Quedar, o como los cortinados (pabellones) que Salomón tenía en su palacio, también hechos con pelos de cabras negras. Luego la muchacha parece hablarse a sí misma, al reflexionar sobre su aspecto físico y las razones que justifican su rusticidad. La frase los hijos de mi madre estaría fuera de lugar si su padre viviera, por lo cual esta joven sería huérfana de padre. Sus hermanos eran muy estrictos y la obligaron a trabajar duro en las viñas de la familia todo el día. Probablemente esto ocurrió en las montañas del Líbano. No se dice en el texto por qué sus hermanos se enojaron con ella. La cuestión es que por cumplir con el deber impuesto ella no pudo prestar atención a su propia persona y a hacer realidad sus sueños: ¡Mi propia viña no cuidé! ¡La joven era una especie de Cenicienta! ¡Cuántas jovencitas en América Latina corren la misma suerte de esta morenita del norte de Israel!
Finalmente, ella habla al amado de su alma, a quien ha escogido amar profundamente. Se refiere a él como un pastor de ovejas. Ella quiere saber dónde puede encontrarlo sin perder el tiempo buscándolo por todas partes, errante como si fuese una prostituta (como con velo, como andaban las prostitutas en la antigüedad). Ella quiere encontrarse con él al mediodía, cuando el calor es insoportable y hace que animales y seres humanos descansen en lugares sombreados. Esta jovencita campesina vive el drama de todas las muchachas de su edad. Se sabe bonita, pero tiene algunos complejos por su apariencia personal frente a otras jóvenes, quizá de un contexto más sofisticado y pulido. Con quien de veras se siente plenamente bien es con su amado pastor de ovejas. Tan ansiosa está por verlo que no puede esperar a la noche y le pide le informe en qué lugar hará su descanso de mediodía, para que pueda ir a verlo.
El amado. Parece que el joven recibió el mensaje de su enamorada y ahora le contesta. Nótese qué bien conoce el amado a la joven, puesto que al complejo de ella, él responde llamándola la más hermosa de las mujeres. No será la última vez que la califique de esta manera. Luego, le da las instrucciones para que ella llegue hasta su lugar de descanso. Ella debe seguir las huellas del rebaño hasta cerca de las cabañas de los pastores. Es interesante que en sus indicaciones el amado utiliza palabras que en otros contextos tienen un evidente sentido erótico. La palabra hebrea para huellas se traduce talón o cascos en otros lugares; y ocasionalmente se utiliza como eufemismo para los genitales. Las cabritas son también símbolos sexuales, ya que servían como pago para una prostituta sagrada. El joven crea en su amada una expectativa para el encuentro amoroso.
