El mismo se excita anticipando ese encuentro a mediodía en la frescura de un oasis. El hacerle saber a su amada el camino hacia el amor hace que él recuerde su hermosura y la exalte. Para él, ella es su yegua. En Hispanoamérica decirle “yegua” a una mujer significaría el peor insulto. Pero no en Israel, donde los caballos eran de un valor incalculable. Recuérdese que los caballos fueron uno de los tesoros más preciados de Salomón. Además, según el hebreo, se trata de una yegua entre fuertes caballos de guerra. El joven le está diciendo a su amada que ella es como una hermosa yegua entre los corceles que tiran de los carros del faraón. ¡Su atractivo no puede pasar desapercibido! Una yegua crearía una intensa excitación entre los corceles reales. Ella es la compañía más hermosa a la que un príncipe pueda aspirar. La expresión amada mía aparece nueve veces en Cantares, siempre en labios del amante, y generalmente en relación con una declaración explícita de la belleza de la amada. El significado de la raíz verbal es guardar, cuidar de, atender, con énfasis sobre el placer y deleite que esta responsabilidad involucra. El joven enamorado quiere brindar a su amada el amor que ella no recibió de sus hermanos en su hogar. Esta expresión de verdadero amor tiene que haber resultado sumamente alentadora y confortante para ella.
El amante sigue pensando en los arneses de una yegua, engalanados con joyas, metales preciosos, cuero, telas y plumas. Al hacerlo, compara estas imágenes de belleza decorativa con la belleza del rostro de su amada, que se ve resaltada por los ornamentos que lo rodean. De igual modo, su cuello luce precioso engalanado con collares. Tal es el entusiasmo del joven, que le promete mandar hacer otras joyas de oro y plata para obsequiarle. En todas las culturas de todos los tiempos los regalos han sido una manera adecuada de expresar amor. La belleza natural de la joven y el cuidado que ella pone en resaltarla con su arreglo personal, no sólo son un incentivo para la alabanza de él, sino también para que él se sienta movido a hacerle regalos.
El diálogo, elemento esencial
Un ejercicio pastoral que se usa frecuentemente al estar frente a la pareja es decirle al hombre que comience a hablar como si fuese su mujer; por ejemplo: Yo soy Estela y me gusta… a los cinco minutos de hablar llega el silencio, el desconocimiento hace su aparición. Luego le toca a la mujer, se coloca como si fuese su marido, comienza a hablar y a los cinco minutos… el silencio aparece nuevamente. No cabe duda, falta de intimidad.
La amada
Parece que finalmente ocurrió el encuentro amoroso tan esperado. La mujer se describe recostada junto al rey sobre su diván. Este era una especie de cama donde las personas se reclinaban para comer. La escena aparentemente es de un banquete íntimo. La mujer se perfumó con nardo, que era una fragancia aceitosa muy cara e insinuante. Con el calor del cuerpo, el perfume se iba liberando, mientras los dos comían juntos.
En este contexto de intimidad, la mujer responde a la comparación que hizo su amante, con otras dos comparaciones: Por un lado, dice que él se parece a un manojito de mirra. La mirra era una resina que se obtenía de un árbol del sur de Arabia. Era la costumbre que la mujer llevara una bolsita de mirra alrededor del cuello durante la noche. Ella está diciendo que su amado, apoyado entre sus dos pechos, es como esa bolsita perfumada de mirra. La otra comparación dice que él es como un racimo de flores de alheña. La alheña es una planta común en Palestina, cuyas hojas se utilizaban como tintura de color naranja o amarillo, y cuyas flores son fragantes. El oasis de Enguedi, “el lugar de las cabras salvajes”, fue por siglos un lugar de refrigerio para los viajeros. Las viñas se refiere a todo tipo de plantas que crecen allí, especialmente aquellas de las que se fabrican cosméticos y perfumes. Así como la yegua es el mejor de todos los equinos del faraón, aquí los productos de Enguedi son lo mejor de lo mejor. La muchacha devuelve los cumplidos de su amante en términos de lo mejor que ella conoce, las viñas de Enguedi. Siempre es bueno hablar de la persona que se ama usando los mejores términos y conceptos. Mucho mejor es decirle a él o ella las cosas más bonitas que puedan brotar de la mente y el corazón.
El amado
Nuevamente el amado pondera la belleza de su dama, volviendo a repetir su expresión (amada mía) y haciendo otra comparación, esta vez con una paloma. Según él, lo más bello de ella son sus ojos, que parecen dos palomas. La belleza de los ojos era tenida como expresión de perfección en una mujer. La tradición rabínica identifica la belleza de los ojos con la belleza de la personalidad. Además, la paloma es símbolo de inocencia y pureza. Así era ella, como sus ojos, bella e inocente.
