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Cultivando una relación de Padre e Hijo

Introducción: Es triste y lamentable el pensar que hay muchos hijos de Dios que tienen una pobre (o en ocasiones mediocre) relación con Su Padre.

Pueden experimentar Su presencia durante un poderoso culto o tiempo de adoración, pero durante la semana están fríos y vacíos. En otras palabras, es una relación que se fundamenta en momentos particulares y especiales (campañas, retiros, altares de adoración, eventos proféticos, etc.).

Es interesante darnos cuenta de que Jesús tenía su propia relación con el Padre. Incluso en los Evangelios leemos acerca de como separaba tiempo a solas para orar y estar con Su Padre. Para Jesús era necesario permanecer conectado a la fuente de vida.

19 Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.
20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que éstas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Juan 5:19-20

Una gran pregunta: Si Jesús necesitaba relacionarse con Su Padre, ¿cuánto más nosotros?

3 cosas claves que marcaron la relación que Jesús mantuvo con Su Padre… Veamos cada una de ellas:

1. Intimidad

«Confianza, familiaridad.
Amistad y confianza profunda entre personas.
Involucra a más de una persona.»

  • – La intimidad marcó la relación terrenal que Jesús mantuvo con Su Padre. El separaba tiempo para buscar y relacionarse con Su Padre.
  • – Pero no hablemos solo de Jesús, hablemos de un hombre llamado Moisés. Luego de pasar 40 días y 40 noches en la presencia de Dios, estaba listo para bajar del monte con las tablas que contenían los 10 Mandamientos.
  • – Cuando Moisés bajó del Monte Sinaí no estaba consciente de que su rostro estaba radiante porque había estado en la presencia de Dios.
  • – Moisés no tuvo que presentar sus credenciales como prueba de su llamado. Su rostro demostraba y reflejaba que había estado disfrutando de la intimidad con su Dios.
  • – Cuando existe intimidad eso se refleja. No tenemos que decirlo ni intentar demostrarlo. Todo nuestro ser lo refleja, aún sin que nos demos cuenta. Para otros se hace evidente.
  • – La intimidad con Dios requiere de tiempo a solas con El. Proviene de tiempos de búsqueda.
  • – Dios no se revela a extraños que permanecen a lo lejos, El se revela a Sus hijos. O sea, la revelación dependerá de cuán
    cerca estemos de Dios, de cuanta relación tengamos con El.
  • – Otro ejemplo de intimidad lo vemos en los discípulos: 12 discípulos permanecieron cercanos a Jesús, de esos 12 hubo 3 que se acercaron todavía más… Pedro, Jacobo y Juan. Y de esos 3 hubo uno, llamado Juan «el discípulo amado», que se recostó y puso su cabeza sobre el pecho de Jesús, tan cerca como para escuchar el palpitar del corazón del Señor. ¡Eso es intimidad!
  • – Para vivir en intimidad con el Señor necesitamos desearlo, debemos disciplinarnos y debemos deleitarnos.

2. Dependencia

«Relación entre uno o más individuos los cuales necesitan de las atenciones y características de los otros para existir y funcionar.»

  • – Tenemos que recordar que Jesús dijo en Juan 5:19 que no podía hacer nada por sí mismo. El dependía de Dios para todo lo que hacía.
  • – Cuando dependemos de nosotros mismos, de lo que podemos hacer y de nuestras habilidades, desactivamos la manifestación del poder de Dios en nuestra vida.
  • – A veces funcionamos, aún en la iglesia, de manera automática como sí no necesitáramos a Dios. Dependemos totalmente de las habilidades y los dones que tenemos, y olvidamos que la fuente de ellos es precisamente Dios.
  • – Mientras más dependamos de Dios, más El se moverá a través de nuestra vida. Nuestra dependencia de El activará Su manifestación en nosotros.

Salmo 37:5

Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.

  • – Este salmo nos dice que encomendemos nuestro camino al Señor y que confiemos en El y entonces El hará. No dice que confiemos en nuestra propia habilidad para que entonces suceda algo.
  • – Cuando no dependemos de Dios, miramos a nuestro alrededor para encontrar una respuesta, en lugar de mirar hacia arriba.
  • – Depender de nosotros mismos nos puede llevar a una posición de orgullo y altivez. Una dependencia de Dios nos mantendrá en la posición correcta, que no es otra cosa que una identidad correcta, con un corazón humilde.

3. Obediencia

«Acatar o cumplir la voluntad de la autoridad o de quién manda.
Cumplir y aceptar la voluntad de una autoridad.
En el original latín se refiere al proceso que se inicia en escuchar y termina en la acción de obedecer.»

  • – Un ejemplo de obediencia fue Abraham. El estuvo dispuesto a obedecer a Dios aunque eso conllevara ofrecer la vida del hijo que tanto amaba y que tanto había esperado.
  • – Jesús estuvo dispuesto a obedecer hasta el final, pues decidió hacer la voluntad de Su Padre.

Juan 5:30

No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.

  • – Jesús habló de obediencia, pero no tan sólo habló, El modeló obediencia. El nunca quiso hacer Su propia voluntad ni intentó satisfacerse a Sí mismo. El vivió para hacer la voluntad del Padre. El sabía lo que era obediencia.
  • – Dios está trabajando de manera contínua en nuestra vida para producir en nosotros obediencia. El lo seguirá haciendo hasta lograr Su objetivo, que no es otro que alinear nuestra voluntad con la Suya.
  • – Obediencia habla de sujeción, de sometimiento, habla de tener un Dueño y Señor. Para tener una correcta relación con Dios es necesario obedecerle, es necesario sujetarnos a El, y como consecuencia a Su Palabra.

Romanos 6:16

¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

  • – Aún el congregarnos habla de nuestra obediencia a El, pues Su Palabra es clara en este asunto.

24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;
25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Hebreos 10:24-25

  • – Hoy más que nunca debemos entender la importancia del congregarnos. Ante todo lo que está sucediendo debemos vivir en familia, compartir juntos y recibir juntos lo que Dios quiere entregarnos.

CONCLUSIÓN

  • – La intención de Dios es que podamos vivir y disfrutar una relación con El, una relación de Padre e hijos.
  • – Nunca nuestra relación con Dios debe estar fundamentada en momentos o experiencias particulares.
  • – Entre más grande sea nuestra intimidad con el Señor, mayor será nuestra confianza en El y como consecuencia mayor será nuestra dependencia de El. Y entre mayor sea nuestra dependencia de El, mayor será nuestra obediencia a El.

Pastor Heriberto Pérez
Ciudad Deseada Tsebaoth
San Sebastián, PR

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