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Deuteronomio 26: Primicias y diezmos

Esta sección versa sobre la actitud que nos lleva a ofrendar las primicias del fruto y el diezmo . Enseña que ambos deben ser ofrecidos alegremente, como un reconocimiento de las provisiones y la salvación recibidas de Dios.

Deu 26:16 Jehová tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón y con toda tu alma.

Deu 26:17 Has declarado solemnemente hoy que Jehová es tu Dios, y que andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz.

Deu 26:18 Y Jehová ha declarado hoy que tú eres pueblo suyo, de su exclusiva posesión,(C) como te lo ha prometido, para que guardes todos sus mandamientos;

Moisés dijo que como los israelitas eran ahora pueblo de Dios, era necesario que empezaran a obedecer los mandamientos de Dios.

Deu 26:19 a fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo a Jehová tu Dios, como él ha dicho.

Es la conclusión del largo discurso, aunque algunos comentaristas prefieren considerar esta perícopa como introducción al discurso final. Es una síntesis oratoria de las obligaciones para con Yahvé, que ha elegido a Israel como pueblo santo, es decir, segregado de todos los pueblos, dándole la superioridad, fama y esplendor sobre todos. Es el pueblo confidente de Yahvé, que ha recibido sus leyes para seguir sus caminos, y como tal su predilecto.

Dos confesiones litúrgicas

Las primicias de los frutos

Este capítulo introduce la ceremonia de la presentación de las primicias de los frutos. Esta ceremonia debía ser celebrada por el pueblo en Canaán, después de terminada la conquista de la tierra prometida. El deuteronomista diversas veces declara que Jehová era quien iba a proveer las bendiciones para Israel. Esta declaración de que Jehová era la fuente de bendición sirve para combatir la idea que Baal, el dios de la fertilidad en la religión de los cananeos, era el dios quien producía la fertilidad de la tierra de Canaán. Por cuanto Jehová era la fuente de las bendiciones recibidas por Israel y en gratitud por su abundante bendición, el pueblo tenía que responder a la bondad divina con la presentación de las primicias de los frutos de la tierra.

La presentación de las primicias del fruto se hacía en el templo, delante del sacerdote. La expresión el lugar que Jehová tu Dios haya escogido para hacer habitar allí su nombre se refiere al santuario central donde estaba el arca del pacto, el símbolo de la presencia divina. Más tarde, esta misma expresión fue usada exclusivamente para designar el templo que Salomón edificó en Jerusalén.

Cada israelita tenía que presentarse en el templo ante el sacerdote que estaba oficiando la ceremonia. Cada individuo traía su canasta con las primicias de los frutos del campo y la depositaba delante de Jehová, declarando que los frutos en la canasta representaban la cosecha que él había recibido. La declaración de la persona que hacía la presentación aparece en forma de una confesión de fe. Seis veces en esta sección Israel es exhortado a recordar que Jehová era la fuente de bendición y que él era quien proveía para la nación.

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