El diezmo especial cada tres años era presentado en el contexto de una liturgía en el templo donde la persona que presentaba su ofrenda hacía una confesión de obediencia a las ordenanzas de Israel. Aun cuando la confesión del individuo era hecha en el templo delante de Jehová, el diezmo era distribuido a los pobres en las puertas de las ciudades.
La confesión de la persona que presentaba este diezmo especial contiene una declaración positiva, una negativa y una oración suplicando la bendición de Jehová. La declaración positiva es una afirmación de que él había cumplido la ordenanza de Jehová y había dado su diezmo para proveer para las necesidades de las personas pobres en su ciudad. En obediencia a la palabra de Jehová, él había sacado de su casa lo consagrado. Los diezmos, la décima parte de la cosecha, eran santos o consagrados a Jehová, por lo tanto, ningún israelita podía participar del diezmo porque esta porción estaba dedicada a Jehová. La presentación de los diezmos era hecha conforme a todos los mandamientos que me has mandado. Esta declaración de obediencia hace referencia a la ley de los diezmos.
La declaración negativa es oscura y difícil de interpretar. Es posible que el adorador está procurando negar una relación con los cultos de los cananeos. La expresión no he comido de ello estando en luto probablemente se refiere al llanto y lamentación que se hacían para el dios Tamuz. Tamuz era un dios de la vegetación, que era adorado principalmente en Babilonia. En el culto de Tamuz, la muerte de este dios simbolizaba la muerte anual de la vegetación en el principio del invierno. Los adoradores de Tamuz lloraban por su muerte y celebraban su resurrección en la primavera, durante la reaparición de la vegetación.
La expresión ni he sacado de ellos estando impuro es una declaración de que él no había sacado parte del diezmo para ofrecer a los dioses cananeos. La expresión ni de ello he ofrecido a los muertos es una declaración de que él no había ofrecido parte del diezmo en el culto de los muertos ni ofrecido a Baal y Tamuz, los dioses asociados con el culto de los muertos. Esta declaración negativa es una confesión de inocencia que sirve para afirmar su obediencia a las ordenanzas de Jehová y para afirmar que había dado todo el diezmo que pertenecía a los levitas, a los forasteros, a los huérfanos y a las viudas.
El adorador terminaba con una oración suplicando la bendición de Jehová sobre Israel. En su súplica, el israelita clamaba al Dios que vive en cielo, su morada eterna,
pidiendo que bendijera al pueblo de Israel, el mismo pueblo que habitaba en la tierra que Jehová le había dado como su herencia eterna. Esta oración reconocía la gracia divina hacia Israel. Jehová había cumplido la promesa hecha a los patriarcas. El había dado la tierra de Canaán a sus descendientes. Jehová había bendecido a Israel. El había dado a su pueblo una tierra fructífera y fértil, una tierra donde fluía leche y miel.
Ayudas prácticas Debemos reconocer la entrega de nuestros bienes como una parte vital de la adoración. Hay algunas implicaciones de este pasaje para la ofrenda en la iglesia hoy día.
1. La ofrenda debe ser planeada.
2. La ofrenda debe ser llevada a cabo con reverencia.
3. La ofrenda debe ser un tiempo de consagración de nuestras vidas. Más que en la ofrenda que nosotros damos debemos pensar en el Dios que nos ha bendecido para poder dar.
