La fe puede dar cuenta de los dardos de la tentación. Para Pablo, la fe es siempre la confianza absoluta en Cristo. Cuando caminamos cerca de Él, estamos a salvo de la tentación.
(v) Está la salvación como casco. La salvación no es solamente algo del pasado. Nos da el perdón de los pecados del pasado, y también la fuerza para conquistar el pecado en los días por venir.
(vi) Está la espada, que es la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es al mismo tiempo nuestra arma de defensa contra el pecado y nuestra arma de ataque contra los pecados del mundo. Los soldados de Cromwell peleaban con la espada en una mano y la Biblia en la otra. Nunca podremos ganar las batallas de Dios sin el Libro de Dios.
(vii) Por último, Pablo llega al arma más poderosa de todas -la oración. Notamos tres cosas que dice acerca de la oración.
(a) Debe ser constante. Tendemos muchas veces a orar solamente en las grandes crisis de la vida; pero es en la oración diaria donde el cristiano encuentra la fuerza diaria.
(b) Debe ser intensa. Una oración vacilante no nos llevará a ninguna parte. La oración requiere concentración de todas nuestras facultades en Dios.
(c) No debe ser egoísta. Los judíos tenían un dicho: «Que cada uno se una con la comunidad para la oración.» Creo que a menudo nuestras oraciones se concentran más de la cuenta en nosotros mismos, y tienen demasiado poco en cuenta a los demás. Tenemos que aprender a orar por los demás y con los demás tanto como a solas y por nosotros mismos.
Por último Pablo pide las oraciones de sus amigos por él mismo. Pero no les pide que oren por su comodidad o su paz, sino para que siga teniendo oportunidad de proclamar el secreto de Dios: que Su amor es para todos los seres humanos.
Haremos bien en recordar que todos los obreros cristianos necesitan que su pueblo les sostenga las manos en oración.
La bendición final
Tíquico, nuestro querido hermano y fiel consiervo en el Señor, os proveerá de toda la información para que vosotros también sepáis cómo me van las cosas y cómo estoy. Para eso precisamente os le envío: para que conozcáis mis asuntos, y él os anime el corazón.
¡Que la paz sea con todos los hermanos, y el amor que acompaña a la fe de Dios Padre y del Señor Jesucristo! ¡Que la gracia sea con todos los que aman al Señor Jesús con un amor que desala a la muerte!
Como hemos visto, la Carta a los Efesios era una carta circular, y el que la llevaba de iglesia en iglesia era Tíquico. Al contrario que en la mayor parte de sus carta, Efesios no contiene ninguna información personal de Pablo, salvo que estaba en la cárcel; pero Tíquico, al ir pasando por las iglesias, les contaría cómo le iba a Pablo, y les comunicaría un mensaje de aliento.
Pablo termina con la bendición, en la que aparecen de nuevo todas las grandes palabras y realidades cristianas. La paz que era el bien supremo, la fe que era la total confianza y dependencia de Cristo, la gracia que era el precioso don gratuito de Dios: estas eran las cosas que Pablo pedía a Dios para sus amigos. Por encima de todo, Pablo Le pide a Dios el amor, para que ellos puedan conocer el amor de Dios, para que puedan amar a los demás como Dios los ama, y para que puedan amar a Jesucristo con un amor más fuerte que la muerte.
