Pasos para enfrentarse al pecado Debemos ser cuidadosos, no sea que olvidemos el precio del perdón. El pecado es una cosa seria ¡y debemos manejarlo con cuidado! El pecado mandó al Hijo Unigénito de Dios a la cruz. No debemos olvidar que entre los requisitos del perdón de Dios está el arrepentimiento, la confesión y el abandono de nuestros pecados.
Evita insensibilizarte ante el pecado. Que el pecado te moleste y te traiga remordimiento. Dolerse del pecado es humillarse cuando reconocemos su presencia.
Toma seriamente el pecado, y enfréntate decididamente a él. Mantén tu arrepentimiento: Da pasos para restañar las heridas abiertas por el pecado. No manches el perdón recibido aferrándote al pecado.
Claves para relacionarnos con quienes tienen autoridadLa gente justa manifiesta mansedumbre aun cuando enfrente la hostilidad de las autoridades civiles. Nuestra fe en que Dios es soberano por encima de toda otra autoridad permite que el espíritu de mansedumbre prevalezca, en el conocimiento que Dios impone su autoridad por encima de cualquier otra.
Acepta toda autoridad legítima en el conocimiento que viene de Dios. Confía en que Dios obra por medio de quienes tienen autoridad.
Cree que Dios es capaz de bendecir a su pueblo por medio de la acción de las autoridades, aun cuando éstas le sean hostiles. Confía en que el Señor puede hacer que su voluntad se cumpla por encima de lo que el gobierno decida.
Lecciones para líderes El modelo bíblico para los líderes es el del «líder-siervo». El líder-siervo no da órdenes, ni es dominante, ni se impone al pueblo de Dios, sino que va adelante. Servir es «hacer las cosas y dar el ejemplo», rechazando la actitud de los fariseos, quienes aconsejaban a la gente hacer lo que ellos mismos no hacían. El líder-siervo le pide a la gente que haga lo que él ha puesto en práctica en su propia vida. Ello debe expresarse ante todo en la forma en que éste se enfrenta al pecado y en cómo se manifiesta en su espíritu de arrepentimiento.
Líderes, pedid al Señor que os envíe ayuda en el lugar donde desempeñáis vuestro ministerio. No tratéis de realizar el trabajo solos.
Líderes, convocad a la congregación al ayuno cuando se inicie un proyecto especial o comience una nueva etapa en la vida de la iglesia. No olvidéis que Dios toma en cuenta la actitud humilde que acompaña a la oración y al ayuno.
Líderes, perseguid la excelencia en vuestra mayordomía de las cosas materiales. ¡ Mantened bien claras todas las transacciones financieras!
Líderes, interceded por el pueblo de Dios. Identificaos con sus faltas y confesadlas como propias. Líderes, servid de modelo al guiar la confesión de pecados de vuestro pueblo.
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