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Éxodo 8: La plaga de ranas

La plaga de moscas

Éxo 8:20 Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale al río; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

Éxo 8:21 Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén.

Éxo 8:22 Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra.

Éxo 8:23 Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.

Gosén era un distrito de aproximadamente 1.400 km cuadrados con dos ciudades principales: Ramesés y Pitón. Los hebreos vivían en esta región bajo la protección de Dios. Esta acción enviaba dos mensajes: uno a Faraón, de que Dios dominaba la situación; y otro a los hebreos, de que Jehová cuidaba de ellos.

Éxo 8:24 Y Jehová lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas.

Una gran cantidad de moscas interrumpió el curso normal de la vida. Era imposible realizar cualquier actividad en el exterior de las viviendas.

Éxo 8:25 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra.

Éxo 8:26 Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían?

Para los egipcios sacrificar una vaca era abominación , debido a que consideraban sagrado a ese animal.

Los israelitas sacrificarían animales que para los egipcios serían considerados como santos, esto sería ofensivo para ellos. Moisés estaba preocupado por una reacción violenta que acontecería cuando sacrificara estos animales cerca de Egipto.

Éxo 8:27 Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá.

Éxo 8:28 Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí.

Éxo 8:29 Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová.

Faraón quería un compromiso. Les permitiría a los hebreos sacrificar, siempre y cuando no se alejaran. Pero la condición de Dios era precisa: Los hebreos tenían que salir de Egipto. En algunas ocasiones otros querrán comprometerse con los mandamientos que Dios les da a los creyentes en forma parcial. Pero el compromiso y la obediencia a Dios no son negociables. Cuando se tiene que obedecer a Dios, la mitad de la obediencia no servirá de nada.

Éxo 8:30 Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová.

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