Ezequiel 32:11 Pues así dice el Señor Dios: La espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.
Ezequiel 32:12 Con las espadas de los poderosos haré caer tu multitud, tiranos todos ellos de las naciones, que asolarán el orgullo de Egipto, y toda su multitud será destruida.
Ezequiel 32:13 También destruiré todo su ganado junto a aguas abundantes; no las enturbiará más pie de hombre, ni pezuñas de animales las enturbiarán.
Ezequiel 32:14 Entonces haré asentarse sus aguas, y haré correr sus ríos como el aceite –declara el Señor Dios.
Ezequiel 32:15 Cuando yo haga de la tierra de Egipto una desolación, y la tierra quede despojada de lo que la llenaba, cuando yo hiera a todos los que en ella viven, entonces sabrán que yo soy el Señor.
Ezequiel 32:16 Esta es la lamentación y la cantarán; las hijas de las naciones la cantarán. Sobre Egipto y sobre toda su multitud la cantarán–declara el Señor Dios.
Ezequiel 32:17 Y sucedió en el año duodécimo, el quince del mes, que vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
Séptimo y último oráculo contra Egipto, fechado quizás el 27 de abril de 586 a.C. Este oráculo también es un lamento o endecha funeraria dirigida contra el Faraón y todos los egipcios. Como sucedió con Tiro, Egipto yacerá con los incircuncisos. Antiguas naciones poderosas esperan a Faraón en la sepultura, o en el Seol: Asiria; Elam; Mesec y Tubal; Edom; los príncipes del norte y los sidonios. Un personaje típico (quizás su más reciente monarca), personifica las distintas naciones, y los sepulcros de sus guerreros las rodean por todas partes. El lenguaje poético de este oráculo tiene carácter simbólico. No debemos tratar de determinar el estado en que están los muertos basados en este pasaje. Su mensaje es que Egipto seguirá la senda de las naciones que han olvidado a Dios.
Ezequiel 32:18 Hijo de hombre, laméntate por la multitud de Egipto, hazla descender, a ella y a las hijas de las naciones poderosas, a las profundidades de la tierra, con los que descienden a la fosa;
Los hebreos creían en la existencia más allá de la muerte para todos, buenos y malos. El mensaje de Ezequiel daba por sentado que a las naciones malvadas ya las enviaron allí (a la «sepultura») y que Egipto pronto las seguiría. Las palabras aquí son más poéticas que doctrinales. A los egipcios les preocupaba el más allá (las pirámides se construyeron con el propósito de asegurar la comodidad del Faraón en el más allá). Recordemos que el intento de controlar la vida después de la muerte y olvidar a Dios es tonto. El controla el futuro y la vida después de la muerte.
Ezequiel 32:19 «¿A quién superas en hermosura? Desciende, y yace con los incircuncisos.»
Ezequiel 32:20 En medio de los muertos a espada caerán. A la espada es entregada; la han arrastrado con toda su multitud.
Ezequiel 32:21 Los fuertes entre los poderosos hablarán de Egipto y de sus auxiliares de en medio del Seol: «Han descendido, yacen los incircuncisos muertos a espada.»
En estos versículos, a Ezequiel lo llevan a visitar al Seol, la región del más allá. En aquel lugar se condenan en juicio a todos los enemigos de Dios, la experiencia es que muchos experimentan la misma suerte que impusieran con tanta rapidez a otros. Pese a que no se menciona a Babilonia, los lectores de Ezequías habrán llegado a la conclusión de que si todas las demás naciones se juzgarían por su rebelión contra Dios, Babilonia también lo sería. Estas palabras habrán animado a los cautivos.
