Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Ezequiel 32: Elegías sobre Egipto

Después de leer las profecías de Ezequiel en contra de estas naciones extranjeras nos preguntamos si fue ciegamente leal a su nación. Ezequiel, no obstante, hablaba solo cuando  Dios le daba un mensaje. Además, los profetas pronunciaban juicio de  Dios sobre su pueblo pecador así como sobre sus enemigos. Pero si Babilonia era el enemigo de  Dios, ¿por qué no se menciona en los juicios de Ezequiel? Tal vez porque:

(1)  Dios quería fomentar un espíritu de cooperación entre los cautivos y Babilonia para preservar a su pueblo;
(2)  Dios seguía utilizando a Babilonia para purificar a su propio pueblo;
(3)  Dios quería utilizar a Daniel, un funcionario poderoso en Babilonia, para llevar a los babilonios a El.

Elegías sobre Egipto.

En este capítulo se incluyen dos fragmentos elegiacos:

a) canto fúnebre al faraón por su triste muerte
b) descripción del descenso del faraón a la región lúgubre de los muertos.

El año duodécimo, el día primero del duodécimo mes (Adar) es el febrero-marzo del 585, es decir, unos siete meses después de la caída de Jerusalén (junio-julio del 586 a.C.). La elegía va dirigida al faraón como personificación del país de Egipto, como antes el rey de Tiro personificaba a su ciudad. El profeta canta irónicamente la supuesta omnipotencia de Egipto, que en un tiempo fue considerado como el león de las gentes, el máximo imperio, esperanza de las pequeñas naciones contra otras grandes potencias, como Asiría y Babilonia. Se le consideraba como el arbitro de las relaciones internacionales entre aquellos reyezuelos de Palestina y Siria que buscaban su protección, los cuales le adulaban como el león o arbitro de la política internacional; la frase es irónica.

Pero esta estimación era excesiva, ya que Egipto, en el concierto internacional, no era más que el Señor de su país, un simple cocodrilo, que no puede vivir sino en las zonas acuosas y ribereñas. Egipto no ha podido parangonarse con los grandes imperios mesopotámicos, pues ha sido uno de tantos árboles privilegiados asentados junto a las aguas, que sentían envidia del inmenso poder de Asiría, el gran cedro, que daba sombra a los pequeños reinos del Próximo Oriente. Egipto no podía competir con Asiría. Lo más que podía hacer era enturbiar con sus patas las aguas del Nilo, es decir, tener influencia en su propia tierra. Es una frase despectiva muy característica en Ezequiel, el cual nunca sintió simpatía por el país del Nilo, causante de la ruina de Judá con sus falsas promesas e instigaciones a la rebelión contra el coloso babilónico.

Por sus pretensiones y orgullo, Yahvé le tenderá una red, tomando como instrumento a una turba de pueblos, el ejército abigarrado de mercenarios de diversos países, que le tomarán en el esparavel y lo arrojarán a tierra para ser pasto de las aves del cielo y de las fieras. Sufrirá la más afrentosa de las muertes, quedando sin sepultura honorífica. Todo el país padecerá las consecuencias de la invasión, pues toda la tierra quedará regada en sangre. El profeta habla de montes y valles de modo convencional, suponiendo que la topografía de Egipto fuera como la de Palestina. Ese día será el día de la manifestación de la justicia del Señor, el día de Yahvé, el cual es descrito con los tradicionales rasgos apocalípticos: oscurecimiento del sol y de las estrellas. Estas frases no han de tomarse al pie de la letra, pues son expresiones hiperbólicas para encarecer la magnitud de la catástrofe.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar