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Génesis 19: Destrucción de Sodoma y Gomorra

Verdades prácticas Cuando se detenía, los hombres tomaron la mano de Lot, la mano de su mujer y las manos de sus dos hijas, por la misericordia de Jehová para con él. Lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad. Aún después que Lot se dio cuenta que Dios iba a destruir la ciudad y que debía salir inmediatamente; él y su familia estaban indecisos así que los ángeles del Señor les tomaron de las manos y los ayudaron a salir. Algunas veces, aunque nosotros sabemos lo que tenemos que hacer necesitamos un «empujoncito» que nos ponga en movimiento. Agradezcamos a Dios por esos «ángeles» que ha enviado cerca de nosotros para ayudarnos en tiempos de crisis. Por otro lado nosotros también podemos servir para animar y ayudar a otros que están en medio de una indecisión.

Los ángeles dijeron: Escapa a la montaña, pero Lot pidió ir a una pequeña ciudad a la cual se le dio el nombre de Zoar. La esposa de Lot, de quien no sabemos su nombre, volvió para mirar la destrucción de Sodoma y se convirtió en una columna de sal. En medio de nuestras aflicciones Dios nos permite salidas alternativas: ir a la montaña o ir a una ciudad pequeña; donde Dios no hace concesiones es en la obediencia. La orden era no mirar atrás, pero a la mujer de Lot se le ocurrió que ella podía hacer lo que quisiera. Ya conocemos los resultados.

Abraham comprueba la destrucción de esas ciudades por el humo que pudo ver desde Mamre. Pero Lot es librado por la intercesión de Abraham y porque ante la presencia de la última visita reconciliadora de Dios muestra una conducta justa. Sodoma y Gomorra quedan en el pensamiento bíblico como ejemplos de iniquidad y de seguridad del juicio de Dios. Y la palabra “sodomita” queda en el lenguaje como identificación del hombre que practica la relación homosexual.

Intercesión Abraham intercedió en dos ocasiones ante Dios a favor de Lot. Primera, cuando había sido tomado cautivo por los reyes que se unieron para atacar Sodoma.

Segunda, cuando Sodoma y Gomorra iban a ser destruidas. Como resultado de la oración de Abraham se acordó Dios de Abraham y sacó a Lot de en medio de la destrucción.

Nuestra oración de intercesión puede salvar a nuestros parientes y amigos aunque finalmente ellos tiene que hacer su propia decisión.

(3) Lot y sus hijas. Lot y sus dos hijas quedan en una cueva. Las hijas, convencidas de que no quedaban más hombres y con la responsabilidad de descendencia, se proponen un plan para concebir de su padre. Así, emborrachando a Lot, ambas conciben del padre. Se debe notar que esta relación, que es considerada como incesto y prohibida en casi todas las culturas, fue realizada involuntariamente y sin conocimiento por parte de Lot y estrictamente con intenciones de procreación por parte de las hijas. Además fue una relación única y nunca más repetida. Su propósito era dejar descendencia. Lot (y sus hijas) no habían renunciado a la esperanza de ser partícipes de la herencia prometida por Dios a Abraham. A cada hija nace un hijo varón, quienes fueron los progenitores de los moabitas y amonitas, naciones que no formaron parte de Israel y que en varias ocasiones fueron fuentes de conflicto para Israel. En la conquista de Canaán, no se permite a Israel tomar territorio ni hacer guerra contra los moabitas ni amonitas . En cuanto a la participación en la herencia prometida, la ley prohibe absolutamente que un moabita o amonita ingrese al pacto. Sin embargo, la misericordia y el propósito redentor de Dios permite que Rut, la moabita, llegue a ser nada menos que la bisabuela del rey David y ascendiente de Jesucristo.

Sara

Quizá no haya nada más difícil que esperar ya sea que estemos esperando algo bueno, malo o desconocido.
Una de las formas en las que a veces nos enfrentamos a una espera larga (o incluso corta) es cuando comenzamos a ayudar a Dios a poner su plan en acción. Sara trató de hacer esto. Ella era demasiado vieja para creer que podía tener un hijo propio, así que pensó que Dios debería tener algo más en mente. Desde el punto de vista limitado de Sara, esto sólo podía pasar dándole a Abraham un hijo por medio de otra mujer, una costumbre común en esos días. El plan parecía completamente inofensivo. Abraham dormiría con la esclava de Sara para concebir un hijo. Sara tomaría al niño como suyo. El plan se desarrolló maravillosamente, al principio. Pero conforme leemos sobre lo que ocurrió luego, nos sorprendemos de la cantidad de veces en las que Sara se arrepintió del día en el que decidió apresurar el programa de Dios.

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