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Génesis 28 Jacob huye de Esaú

Esaú emparienta con Ismael.

Esta acción nos deja entrever algo de recapacitación de Esaú en cuanto a su situación. Aparentemente él empieza a observar algunos de los valores que son normativos para sus padres. Tal vez la intención fue la de enmendar su conducta en lo posible y adecuarse a la expectativa de la familia. Por ejemplo, se nota el casamiento endógamo que eliminaba todo casamiento con cananeas. Y ve el respeto al padre, exteriorizado en la obediencia de Jacob a las instrucciones de Isaac. Además, reconoce que las relaciones entre sus esposas actuales y sus padres eran muy malas. Por tanto, él decide casarse con una de las hijas de Ismael, medio hermano de su padre. Desde el punto de vista de la promesa patriarcal, esta acción empeora aún más su condición ya que introduce en su genealogía, con posibilidad de reclamo de herencia patriarcal, a la descendencia de Ismael. Pero el plan de Dios ya había determinado que Ismael no heredaría la promesa. Esta acción aleja más aún a Esaú de la posibilidad de ser el portador de la promesa a Abraham. El testimonio bíblico de aquí en adelante da más atención a Jacob en quien se centra la esperanza del cumplimiento de la promesa.

Verdades prácticas  Llegó a cierto lugar. No sabemos cuánta distancia Jacob había recorrido hasta este momento, ni cuántos días habían pasado desde el día se alejó de la casa de sus padres hasta que llegó a ese cierto lugar. Hay varias interpretaciones posibles:

1. Posiblemente pudo haber sido el lugar que su padre Isaac le había dicho que sería un buen lugar para pasar la noche. Los viajeros solían descansar en ese lugar con cierta frecuencia.

2. Una segunda posibilidad es que el escritor pudo haberse referido a este lugar como «el» lugar dando a entender que aquí tendría ocasión un evento especial.

3. Una tercera posibilidad es que el autor bíblico señala que fue Dios quien guió a Jacob a ese lugar en su infinita sabiduría para el cumplimiento de sus sabios propósitos.

Como quiera que sea, nos damos cuenta que ciertamente, Dios estaba guiando a Jacob en toda esta experiencia, incluyendo el lugar donde habría de pasar la noche.

Esta sección es la más progresiva en el desarrollo de la descendencia de Abraham. En el comienzo se nota la precariedad del cumplimiento de las promesas del pacto. Jacob huye de la tierra prometida, por un lado para salvar su vida de la venganza de su hermano y por el otro, con la esperanza de encontrar esposa apropiada para el pacto. El final de la sección nos presenta al patriarca con una familia numerosa y establecida nuevamente en Canaán. Varias experiencias y conflictos demuestran la fidelidad de Dios a sus promesas y la determinación de Jacob en buscar el cumplimiento de la bendición patriarcal.

Dios confirma el pacto a Jacob y le promete su presencia en Harán

La confirmación del pacto a Jacob viene directamente de Dios. El viaje de Beerseba a Harán cubría aproximadamente unos 600 km. Cuando Jacob logra el primer trecho de viaje, aproximadamente unos 70 km. desde Beerseba, tiene su primer encuentro significativo con Dios. El encuentro se desarrolla de la siguiente manera: Primero, Jacob se detiene en su viaje en cierto lugar, desconocido y sin importancia, al final del día ya que durante la noche no se podía viajar. El viaje lo hace sólo y lo más probable a pie. Jacob se acuesta usando una piedra como cabecera para dormir.

Segundo, Dios se le manifiesta en sueños, medio por el cual Dios muchas veces declara su voluntad a los hombres. La iniciativa es de Dios y Jacob es un recipiente pasivo. La manifestación de Dios (teofanía) tiene dos partes: la visual y la auditiva. En la visual Jacob ve una escalera que une la tierra con el cielo. Esta escalera, como la conocemos de ejemplos antiguos, es una rampa ascendente cuya parte superior alcanza el cielo. Este fue el propósito en la construcción de la torre de Babel. Simboliza la unión de la tierra con el cielo. Jacob estaba desprotegido y fugitivo en una tierra desconocida y hostil. Esta visión le asegura que la tierra no está abandonada sino “conectada” con el cielo. También ve ángeles subiendo y bajando por la escalera. El ángel es un ser celestial que actúa como mensajero de Dios y que indica la presencia o la intervención especial de Dios. Por lo general aparece en forma humana. La segunda parte de la manifestación, el discurso de Dios, es la más importante. Esta palabra de Dios tiene los siguientes elementos: Primero, la identificación del Dios manifestado: Jehová , el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. Este es el Señor, Dios de los patriarcas, el Dios a quien él iba encomendado por su padre. Segundo, la confirmación del pacto a Jacob. Hasta ahora, Jacob había adquirido la primogenitura, había obtenido la bendición de Isaac, los cuales legalmente le otorgaban el privilegio del pacto. Pero faltaba la palabra final y la más definitiva: la del Dios del pacto. Rebeca quiso, Jacob aceptó, Esaú vendió, Isaac concedió, pero… ¿y Dios, el que inicia y es dueño del pacto? Aquí, Dios da su palabra. La confirmación incluye las promesas de tierra a los descendientes, descendencia incontable y propósito de bendición para todas las naciones. Tercero, Dios, por palabra, le concede a Jacob una promesa especial y personal, que tiene que ver con su necesidad presente: La seguridad de su presencia continua, protección, un regreso a la tierra y una declaración de fidelidad de Dios en cumplir todas las promesas. Esta confirmación no es respuesta a los méritos de Jacob ni a las artimañas usadas para conseguir los privilegios del pacto. Se basan totalmente en el amor incondicional y la soberanía de Dios en llamar a quien él elige para su propósito.

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